Este comentario ha sido actualizado del original publicado en denisfgomezr@blogspot.com

Por esta franja territorial pasado domingo 28 de noviembre del año anterior, la población decidió cambiar de administración del estado y de manera contundente. El porcentaje de participación en el evento comicial alcanzó arriba del 70% de participación, rebasando por más del 20% los porcentajes anteriores promedio en elecciones generales. La participación de la población en tan inusitado porcentaje fue el resultado de 12 años de hartazgo por el desgobierno nacionalista, donde especialmente los ilegales cuatro últimos años se cometieron los mayores asaltos al erario, con un cinismo ejecutivo que alcanzó la “buena fe” y la impunidad-impune de siempre.

 El pasado 28 de mes la mayoría de la población despertó, se movilizó y ejerció su voto mayoritario de castigo, que alcanzó un 20% de diferencia y que finalmente permitió como epílogo de la historia anterior, recordar el estribillo de esa ingeniosa y viralizada canción “se van”.

Celebramos que los Consejeros/as del Consejo Nacional Electoral no fueron ajenos a la interpretación del hartazgo de la población (incluidos los 4-5 de cada diez hondureños que no militan, tampoco creen en ningún partido político) y decidieron hacer a un lado sus actitudes políticas partidarias, y en unanimidad cumplieron la ley para anunciar los primeros resultados de la noche, para vencer los escenarios extremos aquellos del 2005 y del 2017. El cambio de actitud, la disciplina y el reconocimiento de su gestión pública de interés de país y no partidaria, permitió la tranquilidad y la certidumbre que desde su nombramiento nunca habían querido generar. Esa tranquilidad se respiró de inmediato y la apuesta sigue siendo porque las autoridades no cambien de compromiso, aunque algunos sean recién incorporados, que sigan comprometidos con ser la excepción, y no la NORMA histórica y entonces, venzan con respeto, la incontinencia de irrespetar la ley y sean congruentes con las nuevas prácticas que exigieron y exigen quienes hartos de tantas tropelías, votaron por cambios en los tres niveles electivos.   

El principal partido ganador de la justa comicial ha recibido un enorme apoyo-espaldarazo de la población para intentar rehabilitar el estado, la democracia incipiente, el territorio, la soberanía, la educación, la salud, entre otros temas que la versión local-criolla de “Alí baba” y su grupo nos privó.  El reto para los ganadores es porque no vayan a constituirse en una nueva Cofradía, en su acepción más grotesca y oscura; donde la publicidad de la oferta electoral no haya sido engañosa, pero de ser así, volverán a generar el hartazgo para que en el próximo 2026, la población de nuevamente su voto de castigo.

    En conclusión, general el país fue el principal ganador, los comicios fueron concurridos, en paz, venciendo los temores, el miedo y el pánico; se consumó el hartazgo de manera amplia, clara y contundente para que los que se fueron de la escena nacional, no reaparezcan tan pronto y donde los nuevos aparecidos” no vayan en sus eventuales prestidigitaciones a desaparecer al mago.

Para el resumen personal: 

“Todo lo que sube baja” y “todo cae por su propio peso”, se pueden negar/desconocer/ignorar los mismos, pero no se puede evitar su cumplimiento y eficacia.

 Denis Fernando Gómez Rodríguez

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