Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

18 de noviembre de 2021

El próximo 22 de noviembre se cumplen 244 años del nacimiento del Sabio Valle “El Político de la Independencia de Centroamérica” como lo bautizó el Doctor Alejandro Gómez, por tal motivodilectos ciberlectores el 18 de septiembre de 2021  recibí atenta invitación (misma que acompaño en este artículo)  de mi Ex Maestro el hoy Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILO DEL VALLE” 2021 Dr. Rolando Sierra Fonseca Director de  FLASCO de Honduras, a la Edición Conmemorativa del Bicentenario de los Periódicos de 1820 a 1821 en Guatemala de EL AMIGO DE LA PATRIA Y EL EDITOR CONSTITUCIONAL en que Académicos de renombre harían sus enjundiosos comentarios al respecto, siendo de la opinión que el “conocimiento” es único bien que al compartirlo va in crescendo. Así las cosas de la palabras a los hechos y por eso tengo a bien reproducir el primer escrito del Tomo II de la obra en referencia  fechado el mayo 7 de 1821 de El Amigo de La Patria  Sabio Valle

GOBIERNO

Provincia de Guatemala

Un administrador, perito en la administración de fincas, recorre la que se ha fiado a sus manos: examina la calidad de sus tierras y la naturaleza de sus producciones, las plantas que pueden vegetar y el ganado que pueden nutrir: reúne pensamientos; acumula observaciones; y lleno de ellas, cuando ha llegado a conocer la propiedad que ha de manejar forma el plan de su administración: lo examina en sus partes y lo contempla en el todo: lo ejecuta al fin; y la energía de su ejecución hace nacer cereales útiles a la tierra que solo daba gramas inútiles o atropas venenosas.

Un gobernador ilustrado y benéfico tiende la vista por la provincia encomendada a su celo: observa su posición y figura, su extensión y forma geológica, los mares que la circunscriben y los ríos que la fecundizan, las clases de industria a que la llama su situación y las relaciones que pueden dilatar su existencia: reconoce todos los pueblos: pide conocimientos a todas partes; y rico en observaciones, iluminado, como el foco donde se unen los rayos de luz, trabaja el plan de su gobierno: lo contempla noches y días: calcula los obstáculos que pueden embarazarlo y prepara los arbitrios que deben allanarlo; prevé los resultados con los ojos del genio: comienza a ejecutar con la satisfacción de la prudencia previsora: marcha con rapidez triunfando de estorbos que ha sabido prever: la naturaleza vencida cede al poder de su mano; y lo que era bruto y tenebroso se torna al fin culto y luminoso.

Jefes políticos, confesad esta verdad, obvia a todos los que piensan. Deben conocer las provincias lo que administran las provincias. Es el primer elemento de un Gobierno el conocimiento de lo que se gobierna[1].

No hay después de tantos años los datos y observaciones necesarias para formar el cuadro de Guatemala. Gracias al misterio con que se han recatado los planos y estados que han solido hacerse: merced a la indiferencia con que se han visto las ciencias que más nos interesan, la Aritmética política que calcula las fuerzas de los pueblos, la Estadística que presenta la carta de sus tierras y producciones, la economía que investiga el origen de sus riquezas, han corrido tres siglos, y sin mapas, sin tablas, sin hechos ni observaciones no podemos hasta ahora estimar el valor, o calcular el poder de esta cara provincia.

Hagamos sin embargo lo posible: tiremos las primeras líneas: otros añadirán las demás: otras formarán el bosquejo: otros darán colores al cuadro.

El hombre desea alimentos: desea goces y placeres: desea una existencia plácida y alegre; y estos deseos, derivados de su misma organización física, se llaman necesidades.

Tienen valor los seres que pueden satisfacer las necesidades del hombre, y son riqueza los seres que tienen valor.

Las tierras que dan jugos a las plantas y pastos a los animales: los minerales que sirven a las artes del hombre, a su comercio y oficios: los vegetales que producen frutos regalados, flores deleitosas, o granos nutritivos: los animales que nos presentan pieles útiles y carnes sabrosas: los hombres que nos dan luces, placeres y alimentos son riquezas porque tienen valor; y lo hay en ellos por que satisfacen la necesidad que sentimos de instruirnos, de alimentarnos, de vestirnos, de alegrarnos, etc.

Hay escala en el valor de cada uno de estos seres desde aquellos que apenas satisfacen débilmente las necesidades menos necesarias hasta aquellos que llenan en plenitud las que son más precisas. Es larga la cadena: el genio más vasto no puede abrasarla en su totalidad. Pero pueden designarse los extremos.

Las tierras más fecundas en los vegetales más útiles: los minerales que sirven a menos costo en lo que más interesa: las plantas que en el menor espacio posible dan en la suma más pequeña de tiempo la cantidad más grande alimentos: los animales que con el mínimo de gastos hacen en mayor número los servicios más necesarios: los hombres que satisfacen las necesidades más importantes con el menor gravamen o sacrificio posible: las tierras fértiles

de América: el fierro; el plátano; el buey y el sabio son el máximum de la escala, el punto o grado más alto del valor.

Las tierras menos productivas por su esterilidad: los minerales de menor provecho y más difícil explotación: las plantas menos útiles y más costosas: los animales de mayor mal y menor bien: los hombres más gravosos en un aspecto y menos importantes en otro: los desiertos de la Arabia: las piedras brutas apenas útiles para el servicio de menor interés: los hongos que solo aprovechan en un pequeño punto: los tigres que hacen poco bien con su

piel y mucho mal con su garra: los preocupados llenos de errores que a un cuarto de legua hacen temblar a quien los ve son el mínimum de la escala, el punto o grado más bajo

del valor.

El poder, la riqueza, el valor de una provincia es la suma de valores de sus tierras, de sus minerales, de sus plantas, de sus animales y de sus hombres. La más poderosa o rica: la que vale más es la que reúne más valores en sus tres reinos mineral, vegetal y animal. La más pobre o de menor poder: la que vale menos es la que tiene menos valores en los seres a que se dilata la extensión de su área.

Miremos a Guatemala en este aspecto o bajo este punto de vista: examinemos rápidamente (como es posible hacerlo sin haber los mapas ni todos los datos necesarios) las tierras a que se extiende nuestra amada provincia, los metales que la enriquecen, las plantas que la hermosean, los animales que la pueblan, los hombres que la habitan: demos alguna idea de lo que es; e indiquemos lo que puede ser.

Estos primeros rasgos, informes como es preciso, serán útiles sin embargo. Nacerá el deseo de darle perfección: se trabajará para que tengan la que necesitan: la imaginación avanzándose a posibles formará cuadros y se placerá en contemplarlos. Los hijos seguirán el trabajo de los padres: los nietos acabarán la obra de los abuelos.


[1] Hablo en general sin contraerme a personas ni provincias determinadas.

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