Por Elia Castellón

La violencia contra las mujeres y las niñas no son “dramas familiares”, sino una problemática de país. Para reducir estos delitos, se requiere de un compromiso multisectorial, leyes, políticas, servicios de lucha contra la violencia y fomentar acciones de prevención, atención y sanción, así lo señala, OXFAM Honduras.

El Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma del Honduras, registró en el 2021 la muerte violenta de más de 300 mujeres, esta cifra representa un feminicidio cada 27 horas y 33 minutos en Honduras.

El 63.7% de estas muertes fueron con arma de fuego y un 12.6% con arma blanca. Siendo los departamentos de Francisco Morazán, Cortés, Atlántida y Olancho los que cuentan con las tasas más altas de femicidios. Más del 60 % de las víctimas fueron asesinadas con arma de fuego y el 50,9 % de las muertes violentas de mujeres suceden en la vía pública.

Los datos del Observatorio de Derechos Humanos de las Mujeres del CDM, en lo que va del año se registran casi 40 femicidios en Honduras. Según datos del Poder Judicial, la violencia doméstica es la segunda causa más denunciada en el país.

Según el PNUD, las jóvenes son el principal blanco de la violencia femicida en Honduras. A partir de los 15 años, la probabilidad de ser víctima de este delito se incrementa. De acuerdo con los datos del Observatorio Nacional de la Violencia, la mayoría de las mujeres víctimas de femicidios eran menores de 30 años. 

Parejas femicidas

Migdonia Ayestas, Coordinadora del Observatorio de la Violencia de la UNAH, afirma que son las parejas quienes mayoritariamente ejercen violencia contra las mujeres. “Es un problema porque se ejecuta con odio por el simple hecho de ser mujer. Son sus parejas quienes les están quitando la vida. Quienes juraron amarlas son las personas que las están asesinando”.

La escritora Esther Pineda, señala que: “En América Latina el principal riesgo de muerte para una mujer es estar unida en pareja, por lo tanto, vale decir que existe una prevalencia del femicidio íntimo”.

En lo que va del año, se registran varios femicidios cometidos por las parejas sentimentales de las víctimas, tal es el caso de Blanca Estela Bulnes Rodríguez, quien tenía 22 años cuando su pareja la asesinó a machetazos en una aldea del sector de Tela, Atlántida.

También, el caso de Irma Lourdes Muñoz, fue asesinada por su pareja en la ciudad de Orlando, Florida, quién después de cometer el crimen, se suicidó, confirmó el padre de Irma.

Kenia Contreras se suma a la lista de femicidios, su pareja la asesinó con un arma de fuego en la casa que compartían en una aldea ubicada en el departamento de Choluteca.

En Santa Rita, Yoro fue asesinada de tres impactos de bala, Lidia Majano de 34 años, según los datos de las autoridades, la víctima murió a manos de Juan Reyes, quien era su pareja.

La historia de Yolanda Briones es similar, su esposo la asesinó a machetazos frente su hijo de 10 años, esto sucedió en San Francisco, Lempira. Según testigos, después del crimen, el sujeto se dio a la fuga con rumbo desconocido.

La impunidad en los femicidios

La ONU sugiere que: “Honduras debe fortalecer sus esfuerzos en medidas y acciones de prevención de femicidios, asegurar celeridad en la atención de las denuncias recibidas al 911 y disminuir la mora judicial en los juzgados del país. Actualmente, el 90% de los casos de violencia contra las mujeres se mantiene impune en Honduras”.

https://honduras.un.org/es/102445-la-eliminacion-de-la-violencia-contra-las-mujeres-es-fundamental-para-el-desarrollo-de

El CONADEH, en el 2021 registró la muerte de una mujer por día en Honduras, recomienda brindar atención y dar respuestas a estos casos, puesto que las muertes violentas de mujeres contribuyen a la máxima violación de derechos humanos. 

Por su parte, Cristina Alvarado, quien forma parte del Movimiento de Mujeres por la Paz Visitación Padilla, señala que: “La estrategia de seguridad durante los últimos 12 años no lograron contemplar la muerte contra las féminas, porque lo que ha existido es una terrible impunidad y eso se convierte en una respuesta fallida”.

“Una cultura “femicida” es aquella donde se acepta, permite, naturaliza y justifica el asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres; donde se promociona, promueve e incita este tipo de crímenes, mediante su transmisión y aprendizaje a través de los distintos agentes socializadores, así como, a través de su cotidianización en los distintos productos culturales desarrollados desde el pensamiento androcéntrico patriarcal”, explica la escritora, Esther Pineda.

Una esperanza con el cambio de gobierno 

Informes del Comisión Económica para América Latina, CEPAL, en su División de Género, ubican a Honduras como el tercer país a nivel latinoamericano con los mayores índices de violencia contra la mujer en cualquiera de sus manifestaciones, violencias que dejan como consecuencia la desintegración de las familias hondureñas y, en gran medida, también causante de la migración irregular.

Es crítico fortalecer al Instituto Nacional de la Mujer, INAM, y su capacidad de liderar esfuerzos y producir cambios en el seno de todo el gobierno, así como la implementación del Plan de Igualdad y Equidad de Género, recomendó la ONU a Honduras a partir de los índices registrados de femicidios durante el confinamiento por la pandemia del COVID-19.

En este contexto, el discurso precedido por la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, el día de su toma de posesión, conmovió a muchas mujeres hondureñas al prometer: “Mujeres hondureñas, no les voy a fallar, voy a defender sus derechos, todos sus derechos, cuenten conmigo”.

Para los grupos de defensa de derechos de la mujer en Honduras, el triunfo de Xiomara representa una oportunidad única de nuevas conquistas. Después del logro del voto femenino en 1954, la llegada de una mujer a la presidencia es el mayor hito en la historia de la participación femenina en la política hondureña, resalta la periodista, Dunia Orellana.

“El camino que tiene por delante la presidenta no será fácil y tomará tiempo”, opina Regina Fonseca, investigadora y directora de incidencia política internacional del Centro de los Derechos de la Mujer en Honduras.

Honduras, es un país difícil para ser mujer. Es el país con más feminicidios en la región: 4,7 por cada 100.000 mujeres, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL. Además, la impunidad en estos casos supera el 90%. Se espera que con la agenda del Gobierno de Castro, este escenario cambie.

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