Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

He sido protestante toda mi vida además fiel oyente de la emisora cristiana BBN por más de 15 años yla noche del 27 de este mes y año escuché al Pastor Carlos Zazueta mencionar a John Wycliffe el traductor de la Biblia (murió el 31 de diciembre de 1384, Wycliffe dejó la tierra para ir con su Señor) y John Huss el Padre de la Reforma (condenado a la hoguera el 6 de julio de 1415 por hereje).

Así las cosas les recuerdo a mis dilectos ciberlectores que tengo más de un año consecutivo de emborronar cuartillas que generosamente me han publicado los medios tradicionales y digitales tocantes a un movimiento religioso acaecido el 31 de octubre de 1517 conocido como El Día de La Reforma Protestante quetrastocó de un forma exponencial los cimientos de la Iglesia Católica.

En este contexto el nombre del fraile de las 95 tesis es totalmente conocido, es decir, Martín Lutero por lo que esta oportunidad no me referí a él, a contrario sensu, a quienes trataré de sacar del olvido es a 2 Sacerdotes Católicos siendo ellos [1]John Wycliffe que con toda valentía afirmó: “Profeso y afirmo ser, por la gracia de Dios, un cristiano sano-es decir, verdadero y ortodoxo- y mientras haya aliento en mi cuerpo, hablaré y defenderé su ley. Estoy dispuesto a defender mis convicciones aun hasta la muerte”  y John Huss: “Deseo ser como el asno de Balaam. Ya que los prelados se sientan sobre mí, deseando forzarme a ir contra la orden de Dios y dejar de predicar, clavaré los pies de sus deseos y no los obedeceré, porque el ángel del Señor está frente a mí en medio del camino”

John Wycliffe entró al sacerdocio, pero no está registrada la fecha de su ordenación. Probablemente fue a Oxford aproximadamente en 1346, a los dieciséis años, una edad común para ingresar a la universidad en aquella época.

Wycliffe era una figura de gran estabilidad, un hombre relacionado estrechamente con los ricos y poderosos; pero luchó incansablemente por la gente común, y se identificó con su derecho de conocer a Dios de forma íntima y personal. En la época de Wycliffe  el concepto de que una persona común conociera a Dios íntimamente era algo desconocido y extremadamente controvertido. No es de extrañarse que se lo llamara “la estrella matutina de la Reforma”, ya que él cambió la situación de ignorancia espiritual y, gracias a sus esfuerzos, apareció para la Iglesia un nuevo horizonte. También se lo llamó “el hombre más erudito de su generación en Inglaterra” pero poco se sabe de él, excepto que llevó una vida muy sencilla marcada por sus incansables actividades de lectura, enseñanza y escritura. Creo que su vida personifica el principio de Dios de que donde uno siembra, otro riega y otro más recoge la cosecha (ver Juan 4:37). Cuando lea sobre la vida de Wycliffe no subestime el rol

que usted mismo puede cumplir al sembrar una semilla, o una buena obra, en las vidas de otras personas. Sus acciones de hoy, hechas por fe e inspiración de Dios, pueden transformar significativamente el futuro. Muchos de nosotros nunca conoceremos los abundantes resultados de las semillas que hemos plantado en las vidas de los demás, hasta que lleguemos al cielo.

Después de haber esbozado sucintamente al traductor de La Biblia hacemos lo propio con El Padre de la Reforma:  [2]John Huss fue un guerrero que había prometido que su vida serviría para una cosa: reformar la Iglesia Católica desde adentro. Es sorprendente que sepamos tan poco sobre Hus, a pesar de lo mucho que le debemos. Para lograr cierta perspectiva, permítame mencionarlos grandes “generales” sobre los que él influyó. Influyó sobre las creencias de Martín Lutero -que dijo: “Todos somos husitas”-, Juan Calvino-cuya reforma se concentró en dedicar todos los aspectos de la vida y la cultura al señorío de Jesucristo-y [3]George Fox -quien enseñó que somos guiados por el testimonio interior del Espíritu Santo-o Por medio de los moravos -una rama de los husitas-, la influencia de Hus llegó, a través de

la historia, a tocar a John Wesley. usted verá, aún, algunas de las creencias que el actual movimiento de la Palabra de Fe ha incorporado, aunque muchos probablemente no sepan que Hus fue el primero en reconocer la confesión bíblica y el sacerdocio de todos los creyentes.

La de Hus es la historia de una traición que nos rompe el corazón y un doble fraude. Leer acerca de su amor y su defensa de la verdad, ser testigo de su impecable carácter, y luego revivir la traición que lo llevó a la muerte le arrancará lágrimas. Aún creemos y peleamos por las mismas cosas que defendió Hus. En medio de una generación desilusionada, que ha borrado la línea que separa al bien del mal, en medio de un mundo que muere cautivo pensando que es libre, aún enseñamos y predicamos la verdad que Hus enseñó y escribió.

En 1386 Hus dejó Prachatice y fue a Praga, donde se inscribió en una escuela preparatoria. Dado que Praga ahora era un centro universal de acontecimientos, había estudiantes de muchos países -hasta algunos provenientes de la lejana Finlandia- que vivían allí. Además de los checos nativos, estaba lleno de alemanes. Aquí Hus aprendió alemán como segundo idioma después de su checo nativo.

A los catorce años Hus era un jovencito amante de la diversión, con las picardías y las travesuras propias de su edad. Hus solía contar que, cierta vez, para Navidad, él y los otros niños del coro representaron una obra sacrílega: uno, vestido como obispo, subía a un burro, entraba con el burro a la iglesia y, junto con los otros, oficiaba una misa cómica. Por supuesto, estas travesuras habían sido declaradas ilegales por el arzobispo de Praga, pero Hus y sus amigos lo ignoraban.

En 1390, a los dieciocho años, Hus ingresó a la Universidad de Praga, un hecho excepcional,  ya que pocos de su región lograban ser admitidos a la universidad. Cuando Hus ingresó, decidió cambiar su nombre. En lugar de ser conocido como John de Husinec, abrevió su nombre a John Hus y debido a su celo y diligencia para el aprendizaje, Hus recibió su título universitario en Artes, en 1393. El hombre que presentó a Hus y le entregó su título hizo un comentario interesante. El apellido Hus provenía de Husinec, que significa “ciudad de gansos”. Cuando abrevió su apellido a Hus, le pusieron el apodo de “el ganso”. El presentador se tomó esa libertad con su apellido y lo convirtió en una graciosa descripción de Hus, destacando que, durante el examen final para su título, este había brindado una verdadera fiesta para todos; en otras palabras, había “cocinado el ganso” para convidarlos.

El dinero regía la Iglesia Católica. Muchas personas se rendían al afán por las riquezas  menos Hus y estaba disgustado por lo que sabía y lo que veía. Consideraba su puesto como un santo oficio, y prometió usar su boca para que Dios hablara la verdad por medio de él. Su misión era reformar la Iglesia Católica, y él lo sabía. Así que usó su púlpito Y sus disertaciones para hablar en contra de la Iglesia por dos razones: la esperanza de reformarla, y la necesidad de levantar una nueva generación de clérigos que no cayeran en pecado.

Hus era amigo del Espíritu de verdad; sabía que la verdad siempre prevalecería. ¡La verdad que él hablaba era tan revolucionaria, que aún escribimos sobre ella ahora, casi seiscientos años después!.

Aunque Hus continuaba siendo un católico comprometido, predicaba que nada hacía más daño a la vida espiritual que los pecados de los sacerdotes. No quería un cambio radical en las enseñanzas de la Iglesia; quería que la Iglesia fuera digna de su llamado. Estaba convencido de que, si los ministros prestaban más atención a su propia condición, las doctrinas serían más puras. Hus llamaba constantemente a un regreso al modelo de la iglesia primitiva y una completa reevaluación de lo que significaba ser sacerdote.

  1. Hus odiaba la pompa y el prestigio de los que se rodeaban el Papa y muchos de los sacerdotes.
  2. Hus denunciaba las actitudes pomposas y elitistas, de los cardenales que acompañaban al Papa.
  3. Hus denunció a la jerarquía católica que promovía la guerra
  4. Hus reprendió seriamente a los sacerdotes que no pastoreaban a sus iglesias, sino solo las usaban para obtener ganancia y prestigio personal.
  5. Hus en todos sus sermones nunca dejaba de incluir la condenación de la inmoralidad, especialmente del adulterio.
  6. Hus reprendió severamente a los sacerdotes por oficiar cultos místicos donde las personas quedaban más fascinadas por los que las rodeaban y sus vestimentas, que por Dios.

Zbynek era el joven dinámico y rico, arzobispo de Praga. Le agradaba la personalidad osada de Hus y lo tomó como amigo y confidente. En 1403 y nuevamente en 1404, Zbynek fue anfitrión de dos sínodos en los cuales pidió a Hus que fuera el orador invitado. A estas conferencias asistieron numerosos prelados ricamente vestidos y almidonados y, al subir a

la plataforma, el delgado y desgarbado Hus aprovechó la oportunidad para denunciar sus vicios a través de los sermones. El salón, atestado de gente, quedaba en un silencio helado mientras Hus comenzaba a profundizar en las Escrituras. Algunas veces los sacerdotes estaban tan atónitos frente a su revolucionaria osadía, que solo podían quedarse sentados mirando sin ver. Pero Zbynek estaba encantado con lo que escuchaba, y se prendó tanto de Hus que hasta incluyó varias de las convicciones de los reformadores checos en las iglesias católicas de toda Praga. Durante los cinco años siguientes, Zbynek fue un firme apoyo para el movimiento de reforma checa lamentablemente, su amor por el dinero y el poder lo hicieron cambiar de posición en el último tiempo. Pero durante un tiempo, Hus fue uno de los sacerdotes favoritos de Zbynek pero aldejar de predicar cae en desgracia con  Zbynek y este organizó un ataque físico contra la capilla de Belén; trató de destruirla. El ataque fue planeado para ser realizado mientras la capilla estuviera llena de gente y Hus estuviera predicando. El ejército de Zbynek tomó por asalto las puertas de la capilla, pero no estaba preparado para los rudos reformadores checos. El pequeño ejército fue expulsado a las calles, sangrando y herido por la batalla contra los checos. Hus denunció los esfuerzos de Zbynek desde el púlpito mientras la lucha se desarrollaba. Fue una derrota terrible para Zbynek. furioso y avergonzado, Zbynek se vengó excomulgando a Hus. Luego, huyó de Praga, pues temía por su vida. La forma más grave de excomunión implicaba que el excomulgado fuera completamente separado del amparo de la Iglesia, y hasta afectaba su posición en la sociedad-

Dado que Hus, ahora abandonado por sus antiguos amigos y sin el favor del rey que una vez tuvo, continuaba defendiendo a Wycliffe y oponiéndose a la venta de indulgencias, las autoridades católicas reiniciaron su juicio ante el Papa. Sabían que, debido a los duros comentarios de Hus contra el Papa y a su postura contraria a las indulgencias, las cosas no irían bien para él. Durante el Concilio de Roma, en 1412 y 1413, los documentos fueron presentados ante el cardenal, quien inmediatamente excomulgó a Hus. El cardenal declaró, además, que si Hus no se presentaba delante del tribunal dentro de los siguientes veinte días, toda la ciudad de Praga -o cualquier otra donde Hus decidiera residir estaría bajo interdicto. El interdicto significaba que se prohibía a los fieles comunicarse con Hus o brindarle comida, bebida, saludo, conversación, comprar o vender, refugio o cualquier otra cosa. En cualquier lugar donde buscara refugio, debían detener todos los cultos de la iglesia hasta tres días después de que él se retirara. En caso de que muriera, no debía ser enterrado, si era enterrado, su cuerpo debía ser exhumado. Hus no se presentó delante del concilio por lo tanto la sentencia fue pronunciada sobre Praga, con tañido de campanas, velas apagadas y piedras arrojadas en dirección al lugar donde Hus vivía.

El Concilio de Constanza condenó a John Huss y fue quemado vivo el 6 de julio de 1415 y lanzadas sus cenizas al rio Rin.


[1] Fuente: Segmentos del libro Los Generales De Dios Tomo II por Roberts Liardon, páginas 19-56.

[2] Fuente: Segmentos del libro Los Generales De Dios Tomo II por Roberts Liardon, páginas 58-112.

[3] Fundador de los llamados comúnmente cuáqueros

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