Analizamos la situación del asilo municipal de San Pedro Sula, donde la COVID-19 ha dejado cuatro personas muertas y 39 contagiadas

San Pedro Sula, Honduras. Una crónica de muertes anunciadas. Así definen expertos lo sucedido en el asilo Perpetuo Socorro de San Pedro Sula, donde el coronavirus ha dejado al menos cuatro adultos mayores muertos y 39 contagiados.

Las imágenes de dolor y mensajes de indignación que se vieron el jueves 14 de mayo, día en que estalló el escándalo por muertes en el asilo, contrastan con la puesta en funcionamiento de la unidad estabilizadora para pacientes con COVID-19 que la municipalidad de San Pedro Sula hizo en el Gimnasio Municipal, en la cual ya se atiende a más de 19 enfermos de coronavirus referidos de los hospitales Catarino Rivas, Leonardo Martínez y el Instituto Hondureño de Seguridad Social.  

El proyecto se construyó en un tiempo récord de 20 días con la más alta tecnología para auxiliar a los sampedranos afectados por el nuevo virus. El alcalde Armando Calidonio alabó las instalaciones, de las que dijo que tienen la calidad y la calidez para dar atención digna a los pacientes.

Todo daba la impresión de estar bajo control. Al parecer, nadie esperaba que el virus atacara el Perpetuo Socorro, que alberga a 76 ancianos asistidos por 41 empleados municipales. De hecho, la Secretaría de Salud y la Región Metropolitana de San Pedro Sula anunciaron el 14 de mayo que siempre habían tenido las instalaciones bajo vigilancia.

No encendieron las alarmas

La pregunta es por qué la “vigilancia” permanente de las autoridades no impidió que se disparara la cantidad de casos confirmados en ese hogar de adultos mayores.

Nadie dijo nada. Nadie encendió las alarmas a comienzos de mayo, cuando en el transcurso de apenas seis días dos ancianos del Perpetuo Socorro murieron en el hospital Catarino Rivas y uno más en el Seguro Social, reportó diario La Prensa.

El Ministerio Público (MP) comenzó a actuar ante la gravedad de la situación. La tarde del jueves abrió una investigación debido al supuesto “ocultamiento de información” sobre la propagación del coronavirus en el Perpetuo Socorro.

Elvis Guzmán, portavoz del MP en San Pedro Sula, dijo que la investigación está enfocada en descubrir por qué las autoridades municipales y los administradores del asilo ocultaban información sobre lo sucedido en el centro para adultos mayores.

Guzmán citó la ley del adulto mayor: “Con base en ella se investigará y deducirán responsabilidades”, añadió. El MP fue una de las autoridades que empezaron a responder tarde ante una situación que habían dejado que se les fuera de las manos. La actividad frenética para remediar el desastre continuó ese día.

La Fiscalía para la Trasparencia y el Combate Contra la Corrupción Pública (FETCCOP) entabló proceso penal contra la administradora del hogar Perpetuo Socorro, Ana María Ríos, y otro personal responsable. Ríos en el 2018 fue capturada por supuestamente haber realizado  malversación de los caudales públicos.

A la investigación del Ministerio Público se unió la denuncia hecha en la DPI por la abogada Gracia María Bertrand, quien denunció a Calidonio y Ríos por los delitos de violación a los deberes de los funcionarios y por ocultamiento de información establecido en el artículo 186 del Código Penal.

Según la Asociación Hondureña del Adulto Mayor (ASHAM), mucho antes del 14 ya se había denunciado lo que pasaba en el centro. Las autoridades llegaron al asilo, pero los responsables no las dejaron entrar. Para ASHAM, las autoridades manejaron con “hermetismo” la información, ya que su deber al hacer las pruebas era alertar para impedir que el virus se propagara en el albergue de la tercera edad.

Ese mismo día, el subsecretario de Salud, Roberto Cosenza, había dicho que la atención que se daba a los ancianos del asilo era “buena”.

Horas antes, el presidente de la Asociación de Médicos del Seguro Social en San Pedro Sula, Carlos Umaña, lamentó la situación, “ahora tenemos que atender a estos ancianos con tratamiento oportuno”.

Algunos detalles sobre lo ocurrido en el asilo resultan macabros. Se dice, por ejemplo, que la fiscalía investiga si varios ataúdes ingresaron al Perpetuo Socorro.

Cuando la población conoció de los casos de COVID-19 en el albergue para adultos mayores, varias personas angustiadas llegaron la noche del jueves al asilo en el barrio Medina para exigir información sobre sus parientes. “Mi tío tenía 81 años y padecía de diabetes tipo 2”, contó Roger Bautista, sobrino de un anciano fallecido en el centro. “Él murió en condiciones muy difíciles en ese asilo. Le hicieron dos pruebas y salió positivo de COVID-19”.

Las autoridades no informaron sobre las personas fallecidas y contagiadas, según quejas de familiares de los afectados por coronavirus.  “Me gustaría que el alcalde, el presidente y administradores del asilo de ancianos den la cara y den respuestas. No sé qué están ocultando, cuál es el miedo”, reclamó uno de los parientes en el noticiero Hoy Mismo.

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