Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”.

6 de septiembre de2019

Es paradójico que J. Jorge Jiménez Solís que escribió en julio de 1952 Francisco Morazán. Su vida y su obra se refiera con mucha caballerosidad a Valle ….“en las postrimerías del siglo XVIII hubo una serie de sucesos revolucionarios en la América Hispana, cuyo origen radicaba en Europa, pues con la toma de la Bastilla en París, el 14 de julio de 1789 y la proclamación de los derechos del hombre, fruto ésta de la Revolución Francesa, el deseo de libertad en las América se generalizó y empezaron los trabajos de independencia en las colonias americanas, pues ya las inglesas del norte, en un gesto imponente, habían sacudido el yugo opresor. En el sur aparece como el precursor de la libertad aquel iluminado de la Providencia que se llamó Francisco Miranda[1], quien ayudado por Bolívar, en 1810, inició el movimiento revolucionario en la América del Sur. Por ese mismo tiempo, el reverendo padre Miguel Hidalgo y Costilla el 16 de septiembre dio el Grito de Dolores y sembró con él los principios de la lucha que trajo como consecuencia, la emancipación política de México. El 5 de noviembre de 1811, otro clérigo que se llamó José Matías Delgado, ardiendo en el fuego sacrosanto del patriotismo, subió precipitadamente al campanario de la iglesia de La Merced, en San Salvador, y con los broncíneos tañidos de las campanas llamó al pueblo para iniciar el levantamiento revolucionario de la independencia de la América Central. Las masas acudieron presurosas y una docena de patriotas intelectuales respondieron a ese llamamiento del patriotismo. Fracasaron: pero la tea de la revolución quedó encendida y alimentada por los próceres de Guatemala; y aquella idea se fue infiltrando en el corazón del conglomerado, hasta encauzarlo por la vía efectiva que conduciría al éxito. Diez años más tarde, 1821, la aurora del 15 de septiembre fue saludada por estruendosas salvas de artillería y enloquecedores repiques de centenares de campanas en Guatemala. El pueblo se movía delirante de entusiasmo y ebrio de indescriptible júbilo, dándose cita en el Palacio nacional, que no tardó en verse lleno de bote en bote. Sus salones, antesalas, corredores y patios fueron invadidos por la muchedumbre, que daba gritos de ¡Viva la independencia! Llegó la hora feliz para la patria. Los próceres discutieron serenamente por más de dos horas. El sabio hondureño José Cecilio del Valle se sentó muellemente en un sillón colocado junto a la mesa directriz y entre el bullicio de aquel pueblo congregado en una fiesta sin precedentes, redactó el acta de independencia, documento glorioso que encierra la carta de ciudadanía de la América istmeña y que nos trajo la libertad y la nueva vida, que tantos beneficios ha aportado en nuestra existencia. Todos los historiadores están de acuerdo en que la emancipación no se llevó a cabo en aquel acto político trascendental, porque la verdadera independencia se verificó cuando así lo estatuyó el decreto de 1? de julio de 1823. No vamos a contradecir esas opiniones autorizadas pero sí queremos dejar constancia de que en nuestro humilde criterio, el acta de independencia que redactara el sabio Valle, fue el paso firme que sentó las bases primordiales de nuestra libertad. La trascendencia del paso dado en Guatemala el 15 de septiembre de 1821, tenía que repercutir en todos los ámbitos del istmo. Correos expresos salieron de la capital llevando a los diferentes Estados la copia del acta que contenía el evangelio político social; y el 28 del mismo septiembre se recibieron los pliegos en Tegucigalpa, por el Ayuntamiento. Morazán encontrábase ocupado en sus asuntos judiciales y en sus labores administrativas, cuando llegaron aquellos documentos y juntamente con los patriotas Dionisio de Herrera, secretario de la corporación de Tegucigalpa; Tomás Midence, alcalde municipal; José Antonio Márquez, Diego Vijil, Esteban Guardiola, Esteban Travieso, Manuel Ugarte, Remigio Díaz y otros juraron fidelidad a la causa libertaria y protestaron mantenery defender el nuevo régimen que se establecía con motivo de laseparación de España.

He aquí al hombre que se inicia en la carrera política con el vehemente deseo de mantener en su patria el imperio de la libertad y la unidad que había soñado y que estaba dispuesto a hacer respetar, aunque para ello sacrificara su existencia.Cuando los grandes acontecimientos políticos-sociales se resuelven en una forma rápida, siempre suelen traer consecuencias separatistas que obstaculizan el curso de los mismos. Eso pasó, precisamente, con la proclamación de la independencia centroamericana. El 24 de febrero de 1821, Agustín de Iturbide firmó el Plan de Iguala, llamado también de “las tres garantías”, por el cual se constituía la independencia de México de manera absoluta, se autorizaba la religión católica como única, y nombraba rey a Fernando VII y en su defecto se subrogaría por otro príncipe. Era Apodaca el virrey mexicano y los absolutistas se habían sublevado contra el gobierno liberal de España; la sede del movimiento era el Estado de Guerrero donde fue mandado Iturbide para acabar con los levantiscos, pero Monteagudo le propuso el Plan de Iguala y se adhirió aquél a éste y muy pronto llegaron a la capital donde fue nombrado virrey don Agustín, con una independencia a medias. Así, al independizarse Centroamérica se llevó a cabo la anexión al joven Imperio mexicano y Comayagua aceptó en forma imperialista la emancipación de España. Pero Tegucigalpa no fue de la misma opinión, porque quería una independencia absoluta, por lo que no tardó la Vieja Valladolid  en querer someter a aquélla por la fuerza y alistó sus milicias para poner sitio a la que es hoy capital de la república. Los patriotas de Tegucigalpa no rehuyeron la lucha y también empezaron a organizar su ejército. El pueblo se presentó en masa a pedir las armas y la primera compañía designó su jefe al teniente Francisco Morazán, quien había dado prueba de su valor y decisión. José Tinoco y Contreras era el gobernador de la provincia y personalmente iba comandando las fuerzas que someterían a Tegucigalpa. A las milicias de ésta, divididas en varios batallones, les había avisado el sabio Valle, residente en Guatemala, que les enviaban dinero y unos barriles de azogue, elementosque llegaron a los llanos de Santa Rosa, y para evitar quecayeran en manos del enemigo salió Morazán, simulando unviaje de negocios, para conducirlos por la vía de San Miguel,Estado de El Salvador”.

“Adela Vázquez Trejo[2] manifiesta que  uno de los pensadores que destacan por sus aportes a las ideas sobre “unión” e “identidad regional”, además, de su activa participación en el contexto centroamericano es José Cecilio del Valle. Su presencia e influencia en el acontecer del istmo corresponde al periodo en el cual se van construyendo las identidades regionales en los nuevos espacios recién independizados de España  y aplica las diferentes vertientes de dicho concepto a las ideas del guatemalteco[3] José Cecilio del Valle, figura clave de los pensadores centroamericanos. Las ideas centrales de José Cecilio del Valle están firmes, tanto, en la fe de la independencia de las naciones americanas como en su énfasis por el anhelo de la unificación del bloque regional.

Se reconoce la influencia de su pensamiento a través de su desempeño en la vida política, pero también por medio de sus diferentes tareas profesionales, las cuales ejerció desde su juventud; entre las facetas más relevantes de la personalidad de Valle encontramos las de político y periodista, aunque, tuvo otros grandes aportes en los ámbitos de la historia y economía. Por otro lado y basándonos en su amplia obra escrita, José Cecilio del Valle, es considerado uno de los más destacados hispano americanistas. En su papel como hombre ilustrado de la época tuvo una estrecha relación con el orden político que le tocó vivir. Es partidario de los gobiernos republicanos; su actuar estuvo definido por los cambios y convulsiones que vivía la joven nación, sin duda, sabía perfectamente que, se encaminaban

hacía un nuevo régimen. Se involucra con la vida política desde antes de la independencia de Centroamérica, ya que había sido diputado del Reino de Guatemala y su representante ante la corona española. Es decir, le tocó participar en un contexto político en el que se van transformando las instituciones coloniales y se construyen apenas los cimientos de los nuevos

espacios independientes. En opinión de Marinas Otero, Cecilio del Valle: “es el cerebro de la emancipación centroamericana” (2008, p. 206).

Su sólida educación y pensamiento construido bajo la influencia de la Ilustración de la época lo posiciona como un personaje político interesado en el destino de su patria. Siendo alcalde de la Ciudad capital de Guatemala, en 1821, participa en la redacción del acta de independencia de Centroamérica; más adelante, en el periodo del Imperio mexicano, Cecilio del Valle, es elegido como representante de Tegucigalpa y Chiquimula al Primer Congreso Constituyente de México. En su desempeño como diputado aboga por la independencia de las provincias de Centroamérica, lo cual es motivo para ser acusado de traicionar al Imperio de Iturbide y es encarcelado en 1822, en el Convento de Santo Domingo, en la ciudad de México. Siete meses después, ahí mismo, en la prisión, lo designan Ministro de Relaciones

Exteriores, cargo que se resiste a aceptar, pero que finalmente, ejerce hasta caer el Imperio (solo dura un mes en el cargo). Una tarea sobresaliente de su función como ministro del Imperio, será la preparación del anuncio que hará Iturbide para expatriarse. El 25 de marzo de 1823, una vez iniciadas las sesiones del Congreso Constituyente, Valle, renuncia como ministro y regresa a su curul para seguir abogando por la separación de las provincias centroamericanas de México.

Al disolverse el Imperio, y al dejar que las provincias centroamericanas decidieran permanecer o no como parte de la nación mexicana, éstas se declaran independientes y Valle, regresa a Guatemala a finales de 1823, en donde forma parte de la Asamblea Nacional Constituyente de lo que llamarán Provincias Unidas de Centro de América. Es integrante del Poder Supremo Ejecutivo que tendrá como tarea impulsar una Confederación general de Estados. En este proyecto prevalece la idea de Valle de construir una Confederación de las Américas (planteada ya en sus escritos publicados en El amigo de la Patria en el ano de 1822), en donde propone unificar la familia americana y garantizar la independencia y libertad de todos los Estados miembros; contando con ayuda mutua ante las invasiones o agresiones del exterior y creando medios para promover el comercio entre ellos.

Por otra parte, Valle, plasmó en la elaboración de la primera Constitución Centroamericana de 1824, las ventajas que representaba el gobierno federal para la nueva nación. Exponía que la Federación era el gobierno más próximo a la igualdad y al equilibrio, García Giráldez señala que : […] el proyecto de Federación de Valle era una propuesta auténticamente federal, creaba mecanismos institucionales aptos para que las instancias del gobierno general llegasen efectivamente a todos los puntos del Estado y a su vez para que las instancias de regiones o provincias fueran representadas adecuadamente en el gobierno general. (2009, p. 62). Valle, fue un político de pensamiento liberal moderado, si lo fue un político de pensamiento liberal moderado, si lo comparamos con otros políticos contemporáneos como Pedro Molina o el mismo Francisco Morazán, por eso destacan sus propuestas para organizar a la joven nación orientadas a la creación de leyes que garanticen la libertad y la ciudadanía para todos”.

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[1] Cuyo nombre pude ver grabado en el Arco del Triunfo en París, Francia.

[2] Fuente: Profesora-investigadora de Tiempo completo de la Universidad de Quintana Roo, México.

[3] Le confunden su nacionalidad

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