Imagen de la campaña realizada por Cattrachas para evitar las oleadas de odio y discriminación contras enfermos de COVID-19, familias, personal de salud y seguridad que han sufrido acciones de odio.  

Por Dunia Orellana

San Pedro Sula, Honduras. La organización Cattrachas está promoviendo una campaña contra el estigma y la discriminación que están sufriendo las personas enfermas de coronavirus y sus familias, además de los trabajadores de salud y de seguridad que han afrontado una ola de actos de odio en diferentes partes de Honduras. 

Al menos 17 denuncias que incitan al odio contra personas o familiares que viven con coronavirus ha registrado Cattrachas en su monitoreo de medios de comunicación y redes sociales sobre los actos de discriminación por la pandemia de la COVID-19.

Además, la organización ha identificado episodios discriminatorios contra personal sanitario que atiende a los pacientes que sufren la enfermedad.

“Iniciamos en Semana Santa después de observar las manifestaciones de odio en las redes sociales y medios de comunicación donde personas individuales o grupos están compartiendo información o realizando acciones discriminatorias contra personas enfermas de COVID-19, así como a sus familiares”, dijo Indyra Mendoza, coordinadora de Catrrachas, en declaraciones para En Alta Voz.

Según Mendoza, la campaña de Cattrachas nació debido a la ola de odio que se está viviendo en el país por los casos de coronavirus. El objetivo de la campaña es disminuir el estigma y la discriminación contra las personas que sufren de coronavirus, así como contra su núcleo familiar, el personal sanitario y los equipos de seguridad nacional que están trabajando para hacerle frente a la emergencia.

Las caras de la violencia en tiempos de coronavirus

Cattrachas está luchando para mermar los actos de violencia contra personas que sufren la COVID-19, como lo ocurrido en el departamento de Colón, en el norte del país, donde vecinos incendiaron un hotel que alojaba a pacientes con coronavirus.

También se han subido videos en las redes sociales que muestran a grupos armados de municipios de Atlántida, Cortés, Copán y Francisco Morazán, quienes advierten que no dejarán entrar a nadie en sus barrios, colonias o comunidades si se dan cuenta de que padecen de coronavirus.

Asimismo, el alcalde de la norteña ciudad de La Lima, Santigo Motiño, declaró en sus redes sociales que estaba dispuesto a impedir a costa de lo que fuera el ingreso de enfermos de coronavirus, a quienes, según él, se pretendía instalar en centros temporales de atención en un vecindario limeño.

“Hay personas que por ganar ‘likes’ o engrandecer su ego están creando pánico colectivo e incitando en sus redes sociales a rechazar a las personas infectadas, pidiendo quemar edificios, sacar a la fuerza o linchar a pacientes que reciben atención en centros temporales o actuar en contra de enfermos que están en barrios y colonias de sus comunidades”, explicó Mendoza.

Sin embargo, la violencia no solo consiste en actuar, sino también en dejar de actuar, como en el caso de la doctora Sagrario Zelaya, cuyo cadáver estuvo abandonado un día entero antes de que Medicina Forense fuera a recogerlo debido a sospechas de que había fallecido de COVID-19, según nota de La Prensa del 31 de marzo. “El levantamiento no se hizo el mismo día, ya que las autoridades sospechaban que la doctora había muerto por coronavirus, información que nunca se confirmó”, agrega la nota.

“Los vulnerables de ayer no son los vulnerables de hoy. Mucho personal de salud, entre ellos médicos y enfermeras, están siendo desalojados de sus casas o apartamentos solo por el hecho estar expuestos al coronavirus”, dijo la coordinadora de la organización Cattrachas.

En Tegucigalpa y San Pedro Sula, las principales ciudades del país, se reportan casos de personal de la salud que ha sido desalojado o tirado a la calle por atender a pacientes con coronavirus. Un ejemplo es el caso de la enfermera que estuvo a punto de ser linchada por sus propios vecinos cuando trataba de ingresar en su hogar en el departamento de Francisco Morazán.

“Queremos generar una autorreflexión en las hondureñas y los hondureños para no caer en el estigma y la discriminación simplemente por no estar bien informados, ya que se está promoviendo el odio simplemente por ignorancia”, enfatizó Mendoza.

“Hay que actuar de manera consciente antes de emitir un juicio de valor o discriminar a alguien sin conocer bien el contexto ni obtener la información necesaria”, agregó.

Mendoza pidió que los medios de comunicación e influencers en las redes sociales utilicen los mensajes de la campaña de Cattrachas como propios con el fin de parar los discursos de odio y discriminación contra los enfermos, pacientes, personal de salud y de seguridad y los equipos involucrados en combatir la pandemia.

Contra el discurso de odio

“Históricamente, en Honduras a todas las personas LGBTI nos tratan con desprecio y discriminación. Esta agresión forma parte de la cultura del país. Nosotros comenzamos a ver que se está repitiendo la historia. La gente odia a los gays y por eso los están matando, pero ante la llegada del coronavirus es similar a lo que pasó al principio de la epidemia del VIH”, agregó.

La coordinadora de Cattrachas hizo un recuento de los graves problemas que los colectivos LGBTI han afrontado históricamente en Honduras. Las personas lesbianas, bisexuales, homosexuales, transexuales y intersexuales han tenido que lidiar con el odio, el desprecio, la discriminación y la violencia. Por eso, señaló Mendoza, los grupos que ella defiende conocen “en carne propia” lo que puede suceder si no se detienen las acciones de odio.

Mediante una lectura de escenarios de violencia en esta emergencia nacional, Cattrachas ha registrado diversos patrones de violencia que le parecen preocupantes. Es necesario tomen medidas, agrega un documento de Cattrachas, así como emitir alertas para que la ciudadanía tome sus propias precauciones del monitoreo de los casos de discriminación en esta etapa. “Hemos visto nuevos patrones en la muerte de personas, hay muchos hombres sobre todo mayores que han sido asesinados solamente por robarles”, añade el documento.

Mendoza indicó que la población hondureña debe estar alerta ante los grupos políticos y fundamentalistas religiosos porque pueden promover leyes autoritarias que estigmatizan y discriminan a quienes han sobrevivido al coronavirus o las familias de los que han muerto por la pandemia. “Da miedo pensar que puedan detener a una persona solo por el hecho de no andar con tapabocas o que pueda perder su trabajo por haber estado infectado”, expresó.

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