Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

VIENEN La primera parte tómese con el contexto  del Renacer de la Controversia de Cambridge dejando una incógnita incomoda: y para usted dilecto ciberlector en general y en particular Economistas ¿en qué unidades se mide el capital? . Recuerden que la misma se trata de una tautología porque todo el pensamiento neoclásico está asentado en una falacia; no obstante que Marx tiene una respuesta igual de aplastante: el capital es una relación social…no es un flujo ni stock,  sin embargo, en el transcurro de la lectura y análisis de estos artículos encontrarán la respuesta.

[1]Joan Violet Robinson[2] fue una economista inglesa, post-keynesiana. Tras la muerte de Keynes formó parte de la llamada Escuela Post-Keynesiana de Cambridge en Inglaterra. Robinson constituye un paradigma de economista heterodoxa[3], ya que sus teorizaciones reunieron elementos de las más diversas escuelas, oponiéndose a las diversas ortodoxias dominantes en Economía.

Sus primeras aportaciones en Economía fueron en el área de la competencia imperfecta, oponiendo una variante a la tradición neoclásica-marshalliana que dicotomizar la economía entre competencia perfecta y monopolio absoluto. Robinson participó obra cumbre de Keynes, Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero (1936), recibiendo el reconocimiento del autor en el prólogo de la obra. En 1942 publicó un ensayo sobre economía marxista intentando rescatar los aspectos conceptuales, puramente económicos de la obra de Karl Marx, y desligándose de los dogmatismos que impedían realizar una lectura académica de El Capital.

Sus aportaciones más reconocidas derivan de su trabajo sobre la teoría del capital, y el crecimiento económico en las décadas de los 50 y 60. Nunca aceptó la teoría neoclásica del capital, como hicieron otros compañeros suyos del Círculo Post-keynesiano, como Robert Solow[4] o Paul Samuelson[5]. Protagonizó con estos economistas la famosa Controversia entre las dos Cambridges en relación a la teoría del capital y sus implicaciones para la teoría del crecimiento.

Profesora en la Universidad de Cambridge desde 1931, no llegó a ser catedrática hasta 1965. Nunca le dieron el Premio Nobel, lo que ha sido considerado uno de los más tristes e injustos trato deliberadamente discriminatorios”.

“La ironía más grande de todas es que, aunque el debate de la teoría del capital es uno de los pocos ejemplos donde los economistas han encontrado “pruebas contundentes”, continúan

La controversia de Cambridge surgió por el choque entre dos bandos opuestos a raíz de la crítica de Piero Sraffa[6] y Joan Robinson[7] –quienes adoptaron una postura postkeynesiana– respecto a la validez de la teoría neoclásica para establecer teorías de valor, distribución y crecimiento. La teoría neoclásica, defendida por Robert Solow[8] y Paul Samuelson, parte del mercado como mecanismo de asignación de recursos entre individuos que maximizan utilidad y empresas que maximizan beneficios, teniendo en cuenta que esa optimización se hace con base en precios reales. Para Sraffa y Robinson, es allí donde estaba el problema puesto que, si bien el trabajo se puede homogeneizar, lo mismo no necesariamente aplica para el capital por la imposibilidad de agregar todo en unidades físicas al ser un factor demasiado heterogéneo. Del mismo modo, es importante referirse a otros personajes precursores de la controversia como Ludwig Lachmann[9] y su trabajo Capital and its Structure (1956 ), en el cual discute diferentes aspectos sobre el capital y critica a los economistas por subestimar la importancia de construir una teoría sobre el capital que fuese válida y consecuente con la realidad. Asimismo, autores como Carlo Benetti[10] y Pierangelo Garegnani[11], fueron igualmente relevantes en la discusión en cuestión.

Lacontroversiagana relevancia en tanto que en ella subyacían choques entre diferentes ideologías y corrientes respecto a la justificación de la remuneración al capital, la distribución del ingreso y sobre la validez de usar equilibrios como herramienta para el análisis económico (Cohen & Harcourt, 2003). Los fuertes cuestionamientos sobre la pertinencia teórica de emplear una medición homogénea del capital y la idea de que la distribución del ingreso en una economía está determinada por las interacciones entre la oferta y la demanda de los factores productivos llevaron a los economistas a preguntarse si procesos dinámicos (como la acumulación y la distribución) pueden ser analizados correctamente desde la estática comparativa neoclásica (Lazzarini[12], 2011). Comprender las insuficiencias de la teoría, abordadas en el debate de Cambridge, podría abrir campo a otras teorías y postulados sobre la remuneración de los factores y sobre los determinantes de la distribución del ingreso.

Sin embargo, tan importante discusión nunca fue saldada. Ni Robinson ni sus colegas de Cambridge lograron construir una teoría alterna capaz de superar las limitaciones del análisis de estática comparativa neoclásico. Aunque se logró incorporar a la teoría la heterogeneidad del capital, tanto los trabajos empíricos como los modelos teóricos posteriores (como el RBC) emplean generalmente al concepto de capital “homogéneo”, a pesar de sus inadecuaciones (Lazzarini, 2011). Adicionalmente, si bien Solow concluye en la década de los setenta que la economía neoclásica aún funciona para comprender fenómenos de crecimiento, también determina que no es posible hallar los precios de los mercados junto con una distribución de las dotaciones a partir de las ofertas y demandas (Blackhouse, 2015). Por ende, los resultados de la controversia parecen invaluables para comprender el estado actual de la teoría del capital y efectuar un llamado a las nuevas generaciones de economistas a retomar los problemas planteados por sus predecesores que, si bien olvidados en el flujo del tiempo, constituyen profundas amenazas a los fundamentos de la teoría económica.

En consecuencia la pregunta la ¿cuáles son los retos que plantea la controversia de Cambridge a la construcción de la teoría económica? En concordancia, se argumentará que es necesario retomar la controversia de Cambridge para hacer frente a las inconsistencias derivadas del problema de la agregación del capital y la determinación de la distribución del ingreso.

En primera instancia, los resultados de la discusión urgen a los teóricos de la disciplina a encontrar una manera adecuada de incorporar la naturaleza heterogénea de los bienes de capital en la modelación económica. Hasta la publicación del trabajo seminal de Robinson, The Production Function and the Theory of Capital 1953), la teoría económica dominante ––frecuentemente referida como neoclásica–– había modelizado funciones de producción en las cuales el capital entraba como un bien único. Aunque inicialmente se pensó en este procedimiento como una abstracción conveniente, la controversia demostró que la teoría neoclásica únicamente es capaz de tratar adecuadamente bienes de capital homogéneos, con el fin de poder asignarles una tasa única de retorno. Sólo entonces es posible hablar de oferta, demanda y equilibrio en el mercado de factores. 

Sin embargo, esta “homogeneización” del capital requiere primero definir una unidad con la cual cuantificar estos bienes. Considérese, por ejemplo, una fábrica textil que opera con máquinas hiladoras y tejedoras. ¿Cómo podría la dueña determinar la cuantía del capital de su fábrica?. Es claro que primero habría que definir una unidad de medición única que permita hacer comparables los tipos de capital existentes. Para ello, podría considerarse que la valoración de cada máquina es igual al valor presente de su producto vitalicio. Sin embargo, puesto que el valor presente de las rentas de las máquinas viene determinado por la tasa de retorno de la economía, es necesario que dicha tasa de retorno sea dada a priori. Supóngase entonces, por simplicidad, que se trata de una fábrica pequeña cuyo acervo de maquinaria equivale a una ínfima parte del acervo total de la economía, por lo que es razonable que la tasa de retorno se tome como exógena. Así, la capitalista en cuestión puede proceder sin mayores angustias con su operación de conversión. Imagínese ahora que un choque exógeno aumenta la demanda por máquinas de todo tipo en la economía, lo que empuja su precio de equilibrio ––la tasa de retorno–– al alza. ¿Debería la dueña revalorar su capital? Evidentemente, puesto que la agregación del valor de sus distintos tipos de máquinas fue determinada por la tasa de retorno de la economía, sus máquinas habrán ahora aumentado en valor. ¿Produce por ello más la fábrica? No, la dueña dispone de las mismas hiladoras y tejedoras con las que contaba previo al choque, aunque el acervo agregado de capital haya aumentado: he aquí la primera inconsistencia. 

¿Cómo se explica que el capital de la fábrica haya aumentado en cantidad agregada pero que la producción permanezca constante? ¿Qué sucedería si la dueña de la fábrica en realidad poseyese una considerable proporción de las máquinas de la economía y dependiera de ella la determinación de la tasa de retorno? ¿Cómo avaluar cantidades que dependen de un precio que, a su vez, viene dado por las cantidades? Es entonces cuando Robinson postula su prominente crítica: no existe una forma adecuada de medir en la misma escala la diversidad de bienes de capital. Cada medición requiere conocer de antemano la tasa de interés de la economía con tal de dar una valoración a los distintos bienes considerados (Cohen & Harcourt, 2003). Empero, según la teoría neoclásica, es necesario saber primero cuál es la cantidad de este factor para determinar su tasa de ganancia, por lo que la determinación de la cantidad y el precio del capital recae inevitablemente en una circularidad. En consecuencia, la homogeneización del capital deriva en inconsistencias irresolubles que remarcan la necesidad de dar paso a una teoría de capital heterogéneo.

……………………………………………………………………………………………………VAN


[1] Joan Robinson fue una de las principales economistas del siglo XX. Nació en 1903 en Camberley, Inglaterra. Estudió Economía en la Universidad de Cambridge donde posteriormente ejerció como profesora desde 1931 hasta 1971, logrando una cátedra en 1965. Aunque nunca ganó el Premio Nobel de Economía, los economistas de todo el espectro político pensaron que merecía ese nivel de reconocimiento.

[2] https://mujeresconciencia.com/2019/11/16/vida-de-joan-robinson/

[3] Es una corriente de economistas que promueve el desarrollo de la ciencia económica utilizando instrumentos, metodologías, y conjuntos de conocimientos diferentes a la logística de la economía neoclásica.

[4] Conocido también como Robert Solow, es un economista estadounidense, ganador del Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, o Premio Nobel de Economía. Solow es conocido por sus aportes a la teoría del crecimiento económico.

[5] Economista estadounidense que destacó por sus contribuciones a los modelos cuantitativos y de optimización en economía. En 1970 recibió el premio Nobel por su desarrollo de la teoría económica estática y dinámica, además de por su aportación al análisis económico ignorándolas en su trabajo teórico y empírico” Birner, 2002 p. 168.

[6] Fue un intelectual italiano, que hizo importantes aportes a la teoría económica. Fue invitado por John Maynard Keynes a Cambridge. Desde allí elaboró sus mayores aportes a la teoría clásica del valor y a la teoría keynesiana. Piero Sraffa (1898-1983) nació en Turín, Italia.

[7] Fue una de las principales economistas del siglo XX. Nació en 1903 en Camberley, Inglaterra. Estudió Economía en la Universidad de Cambridge donde posteriormente ejerció como profesora desde 1931 hasta 1971, logrando una cátedra en 1965.

[8] Economista estadounidense, conocido por sus trabajos sobre teoría del crecimiento económico. En 1987 fue laureado con el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel. Wikipedia

[9] fue un economista alemán que se convirtió en un miembro importante de la Escuela Austriaca de Economía.

[10] El profesor Benetti nació en Rosignano, Italia, en 1939, y adquirió la nacionalidad francesa en1970. Obtuvo su doctorado en Ciencias Económicas en la Universidad de París Sorbona en 1970. Fue reconocido como profesor de clase excepcional en 2001 y a partir de 2008 es Profesor Emérito de la misma universidad.

[11] Fue un economista italiano y profesor de la Universidad de Roma III . Fue Director de la Fondazione Centro Piero Sraffa di Studi e Documenti en la Escuela de Economía Federico Caffè, y también albacea literario de las obras, documentos y papeles dejados por el economista italiano Piero Sraffa a la Universidad de Cambridge.

[12] El Dr. Andrés Lazzarini se incorporó al Instituto de Estudios Gerenciales en 2019. Anteriormente enseñó economía en la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil; la Universidad Nacional de San Martín, Argentina; la Universidad de Alicante, España y la Universidad de Pavía, Italia.


[1] http://revistasupuestos.com/otros/2020/9/28/el-renacer-de-la-controversia-de-cambridge

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