Denis Fernando Gómez Rodríguez

Sirve de catalizador para la elección del tema de este comentario, una de las frases del célebre cineasta Woody Allen; “El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago”.

Sin duda, la ocupación de la persona política se instala baja una serie de prejuicios, pero también de juicios concretos y exactos acerca de toda esa gama de “virtudes” manifiestas en todo el mundo y agravadas en este Continente, y elevadas en proporción geométrica por estas latitudes y altitudes geográficas. des cual se escribe es el más desigual en la distribución de la riqueza.

Los políticos prometen en sus campañas y propagandas desaparecer el hambre, la injusticia, la guerra, la corrupción, la impunidad y en ese gran abanico de promesas “desaparecen al mago”, como escribe don Woody, convirtiéndose en los mejores exponentes de la prestidigitación, al usar trucos de manos que aparecen y desaparecen objetos, “valores” … y de repente personas.

Por estas coordenadas, en una historia de más de 200 años y más, han desaparecido la salud, la educación, la probidad, la dignidad humana, la honra, el respeto a la ley y hasta han condenado a desaparecer a los hombres y mujeres en una lucha desigual contra la invasiva y potente pandemia favorecida por la precariedad en todo nivel, que se exhibe con los millonarios desechos hospitalarios, con carpas y en mascarillas de “papel bond” como causales para desaparecer por acto de prestidigitación los fondos públicos.

Por acá, ya transitamos por las etapas post electorales, las promesas de ayer, hoy son deuda pública en la mayoría de los temas y continua desaparecida la legalidad, las buenas costumbres, la sana competencia, la transparencia, los valores democráticos y otros temas rezagados e invisibilizados de alta fragilidad en una democracia electoral que apenas alcanza para aspirar a pretender ser Estado y aparece la triste sentencia de 200 años y más, de que cuando las aspiraciones y promesas no alcanzar para gobernar bien, se desgobierna y esta disfuncionalidad democrática local no tiene ideología.

Los que ya se fueron, lograron desaparecer la salud pública, la educación, el territorio, la Soberanía, la democracia, el estado de Derecho y sus poderes y tantas otras todas virtudes democráticas, transadas por la ambición, la avaricia y el saqueo sistemático y sistematizado que nos “potencian” la fragilidad-precariedad doméstica local.

A la espera de mejores tiempos y que aquellas personalidades que hacen posible desaparecer al mago, en un acto personal e individual de “constricción”, se auto-desaparezcan (sin que implique esto un escape impune del eventual pago de sus desafueros, de sus abusos y de sus tropelías) y las nuevas dignidades que aparezcan en escena, en el mejor de los escenarios, sino logran emular en su prestidigitación al mago, al menos no lo desaparezcan… al menos.

Al cierre / Woody Allen “El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago”.

¡La corrupción durará, lo que la impunidad tarde en desaparecer! (DFGR)

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