“Me sentí como una basura, como una leprosa, lo que más quería era que me fueran a botar a un basurero para no contagiar a nadie”

Elia Castellón

Los casos de personas con COVID-19 que son atendidos y recuperados, no son registrados en las estadísticas oficiales. Esto significa que la situación de la enfermedad es de mayor gravedad a la que se conoce oficialmente, ya que, estos casos no son reportados a la Secretaría de Salud, porque tampoco existe un protocolo definido para su documentación.

Como lo es el caso de doña María, quien se realizó la prueba rápida de COVID-19 en un laboratorio privado de San Pedro Sula y recibió atención médica privada desde su domicilio. Por otro lado, doña Marta quien recibió atención médica híbrida; viviendo una mala experiencia en un centro de triaje y monitoreo médico desde su domicilio. 

Durante la infección por COVID-19, doña María, doña Marta y sus hijas quienes cuidaron de ellas, siguieron las recomendaciones brindadas por la OPS:

  • En la casa, la persona enferma tiene que estar en una habitación independiente, cuando esto no es posible, es necesario separar su cama lo más lejos posible de las otras camas.
  • Evitar el contacto con otras personas que vivan en la casa.
  • No debe recibir ni realizar visitas.
  • No debe compartir tenedores, ni cucharas, ni otros utensilios domésticos. En el caso de Doña María y su hija,  optaron por utilizar todo en material de plástico desechable.
  • Uso de mascarilla permanentemente, inclusive para dormir y cambiarla por una nueva cada 3 horas.
  • Asegurar el desecho correcto de materiales clínicos, entre ellos: mascarillas, guantes, jeringas, bolsas de suero, etc.
  • Tanto la persona enferma como la encargada de su cuidado se lavaron regularmente las manos con jabón y secado con papel o toalla propia. También, rociado de desinfectante antes y después de tener contacto con la persona enferma.
  • Alimentación saludable.
  • Ingerir mucho líquido y reposo.
  • Continuaron con la medicación regular para la hipertensión de doña María y doña Marta, salvo que el médico indicara lo contrario.
  • Limpieza del baño, superficies y los objetos que se tocan con frecuencia (mesas, interruptores de luz, manijas de las puertas, celulares, entre otros) con alcohol al 70%.

La salud mental importa

La periodista del New York Times, Maggie Astor, cataloga el contraer COVID-19 como
“tremendamente estresante”. Además, no es inusual sentirse deprimido o ansioso, o tener ataques de pánico. Doña María, narra su proceso sufriendo ansiedad y depresión al momento de ser diagnosticada con COVID-19: “Me sentí como una basura, como una leprosa, lo que más quería era que me fueran a botar a un basurero para no contagiar a nadie”.

Durante este proceso, la hija de doña María y demás familiares, se mostraron atentos a cubrir sus necesidades afectivas, psicológicas y económicas. Pese a estas atenciones, su ánimo decayó durante los días críticos de la enfermedad, donde los síntomas eran; tos al comer o beber, poco apetito, dolor gástrico intenso, insomnio, depresión y pesadez en los ojos.

El caso de doña Marta, fue distinto, su ánimo nunca decayó al igual que su apetito, sin embargo, perdió el sentido del gusto y del olfato. Su punto crítico fue al momento de requerir oxígeno, ya que su saturación había bajado considerablemente, se le administraron lo equivalente a cuatro tanques de oxígeno en total durante su proceso de lucha contra el COVID-19, cada uno con un precio aproximado de mil lempiras.

Lucía hija de doña María y Karla hija de doña Marta, concluyen en que el proceso de atención domiciliaria a un paciente con COVID-19, es “desgastante y cansado en todo sentido, tanto para el portador del virus como para la persona (en este casos sus hijas) que cuida del paciente”.

Tanto Lucía como Karla, afirman que no se contagiaron durante el proceso del cuidado de sus madres, siguieron las medidas anteriormente descritas y se realizaron pruebas científicas antes de integrarse a sus labores sociales cotidianas. “Esto es un proceso de impotencia y caro, nosotros invertimos veinticinco mil lempiras en la salud de mi madre, sin contar honorarios médicos ya que mi primo es médico, nos apoyó con eso” comenta, Karla.

Las recomendaciones brindadas por Karla y Lucía, para enfrentar el COVID-19 desde casa son:

  • Actuar a tiempo, al momento de ver síntomas por leves que sean, estar atento y tomar sabias decisiones.
  • Tener en casa disposición de al menos un tanque oxígeno, un medidor de saturación, un medidor de presión sanguínea y un termómetro.
  • Registrar día a día en una bitácora, tanto síntomas como avances de los mismos, los medicamentos y la hora en que fueron administrados.
  • Tener el contacto de un buen asesor médico.
  • No entrar en pánico, mantener la calma y confiar en Dios.
  • Tomar decisiones en familia.
  • Colocar al paciente boca abajo cada cierto tiempo, para ayudar a una mejor respiración y saturación de oxígeno.
  • Contar con un fondo económico de emergencia que pueda ser utilizado en momentos como estos.
  • Permanecer cerca del paciente virtualmente dándole ánimos y palabras de aliento.
  • Nos descuidar ninguna de las medidas de bioseguridad.
  • Monitoreo del paciente cada dos horas.
  • Realizar pruebas y exámenes que confirmen la negatividad del virus en el cuerpo del paciente.

OMS: ¿Qué debe hacer si se siente mal?

  • Conocer todos los síntomas de la COVID-19. Los síntomas más comunes de la COVID-19 son: fiebre, tos seca y cansancio. Otros síntomas menos frecuentes que pueden afectar a algunos pacientes son: pérdida del gusto o el olfato, dolores, dolor de cabeza, faringoamigdalitis, congestión nasal, ojos enrojecidos, diarrea o erupción cutánea.
  • Permanecer en casa en autoaislamiento, aun cuando tenga síntomas leves tales como tos, dolor de cabeza y febrícula, hasta que se recupere. Llame y solicite orientación a su dispensador o servicio telefónico de atención de salud. Pida que alguien le lleve lo que necesite. Si tiene que salir de su casa o necesita que alguien esté con usted, póngase una mascarilla médica para no infectar a otras personas.
  • Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar busque atención médica de inmediato. Primeramente llame por teléfono, si puede, siga las instrucciones de la Organización Mundial de la salud y las de su médico local.

Algunas personas tendrán síntomas realmente leves al principio y luego se enfermarán más gravemente. Es probable que estos pacientes desarrollen dificultad para respirar cuatro u ocho días después de sus primeros síntomas, y “ahí es donde las personas deberían comenzar a prestar atención”, afirma, Pieter Cohen, profesor asociado de la Escuela de Medicina de Harvard e internista de Cambridge Health Alliance quien fue coautor de un artículo sobre la progresión de los síntomas de la COVID-19.

https://www.mayoclinicproceedings.org/action/showPdf?pii=S0025-6196%2820%2930379-7

Según el informe Manejo Clínico de la COVID-19 de la OMS, en lo que respecta a la recomendación de monitorizar la pulsioximetría en el domicilio, el cuadro de expertos considera que los posibles beneficios superarían la posibilidad de causar daños, especialmente si los oxímetros se utilizan en pacientes que cursan con síntomas y están en riesgo de presentar un tipo grave de enfermedad; sin embargo, la recomendación solo debe aplicarse como parte de un conjunto más amplio de medidas asistenciales, en el que se incluyan actividades de formación y seguimiento.

https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/340629/WHO-2019-nCoV-clinical-2021.1-spa.pdf

Medicación, solo por prescripción médica

Lucía y Karla, con madres mayores de edad, hipertensas y con COVID-19, afirman que nunca se debe suministrar o suspender medicamentos a menos que haya sido por un dictamen médico. Ambas, no suspendieron sus pastillas para tratar la hipertensión, tomaron un tratamiento contra el COVID-19 durante siete días, sin embargo, eran distintos, distintas dosis y de acorde a los síntomas y evolución de la enfermedad.

Doña María, ingirió protectores gástricos, medicación intravenosa contra el dolor estomacal y malestar general, hizo gárgaras con medicamentos específicos para ello. Durante siete días tomó jarabe para la tos seca, se le inyectaron tranquilizantes para combatir el insomnio, tabletas orales para erradicar virus y bacterias, también, se le dio suero oral para evitar deshidratarse. 

Karla, denuncia que a su madre, doña Marta, le brindaron el “Tratamiento Maíz” en el centro de triaje, sin embargo, este no tuvo efectividad en el cuerpo de su progenitora. Doña Marta, estuvo con medicamentos contra el dolor y malestar general, medicación contra el dolor de cabeza y vértigo, tabletas orales contra virus y bacterias, inyecciones para evitar la formación de coágulos en la sangre y medicamentos anti inflamatorios.

Doña Marta, necesitó oxígeno en su proceso de luchar con el COVID-19, todos los casos son distintos aunque siempre existen similitudes, sin embargo, cada medicamento debe ser dictaminado por un profesional de la salud que tenga conocimiento y experiencia en tratar a pacientes con COVID-19 y en caso de presentar síntomas, no cometer el error de auto medicarse.

La vacunación: la luz al final del túnel

La OMS, asegura que los países comenzaron el despliegue de las vacunas contra la COVID-19, lo que aporta nuevas esperanzas en la lucha contra la pandemia. La OMS, el UNICEF, la Alianza Gavi y muchos otros asociados están colaborando para ayudar a los países a preparar su administración. Para ello han proporcionado un conjunto de instrumentos con todos los recursos que necesita un país. Uno de esos instrumentos es la capacitación de coordinadores y trabajadores de la salud nacionales/subnacionales con miras a equiparlos con los conocimientos y habilidades necesarios.

https://www.who.int/es/news-room/feature-stories/detail/country-readiness-for-covid-19-vaccines

Desigualdad sanitaria en el proceso de vacunación

Un discurso de Antonio Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, ONU, afirma que “las vacunas están llegando rápidamente a unos pocos países, mientras que los países más pobres carecen por completo de ellas. Se trata de un éxito de la ciencia, pero de un fracaso de la solidaridad”. También, aconseja invertir masivamente en los sistemas de salud; la cobertura sanitaria universal, la atención de la salud mental, la protección social, el trabajo decente y que la niñez vuelva a la escuela en condiciones de seguridad.

https://honduras.un.org/es/109624-discurso-del-secretario-general-los-estados-miembros-sobre-las-prioridades-para-2021

Alternativas para países con menor  vacunación

La OMS asegura que mejor forma de protegerse contra el COVID-19, incluso a los niños, continúa siendo seguir las medidas sanitarias de eficacia demostrada, como lavarse las manos, toser y estornudar en un pañuelo desechable o en la flexura del codo, abrir las ventanas, llevar una mascarilla adecuada a cada edad; Convertir el uso de la mascarilla en una parte normal ante la interacción con otras personas.

Para que sea lo más eficaz posible, es esencial; utilizar, guardar, limpiar y eliminar las mascarillas correctamente y mantener el distanciamiento físico.

El Programa de Investigaciones en Economía y Finanzas, PIEF, recomienda en su informe: COVID-19 en Honduras: Análisis de Percepción de Impacto, que se debe repensar el actual sistema de salud en el país, buscar las estrategias y mecanismo de desconcentración de servicios como laboratorios, compra de insumos y medicamentos a nivel regional, contratación de personal del área de salud, hacer alianzas estratégicas con las universidades para la formación del personal de salud tanto a nivel técnico como especialistas en aquellas áreas prioritarias y con déficit

https://iies.unah.edu.hn/assets/Uploads/PIEF-Hogares-Universitarios-COVID19-Nacional3.pdf

Reflexión final de En Alta Voz:

En Honduras, lamentablemente la falta de diligencia y liderazgo han retrasado la adquisición de las vacunas. Mientras la mayoría de la población no esté vacunada, el riesgo de contagio siempre estará, por lo tanto, debemos aceptar que la adopción de medidas preventivas es la mejor recomendación y conocer cuáles son los procedimientos a seguir en caso de iniciar con los síntomas y confirmar el contagio, buscar asesoría médica de inmediato y no creer que todos podremos tener un cupo en los hospitales. Los primeros días son cruciales y se puede evitar la gravedad por el virus con una atención oportuna, las experiencias de nuestras entrevistadas, que en ambos casos fueron atendidas en sus casas, refleja que no hay porque esperar para enfrentar un riesgo de muerte, no caer en la cultura del miedo, sino actuar a tiempo es lo mejor.

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