Los métodos anticonceptivos actuales, en su mayoría son orientados a las mujeres; pastillas, inyecciones, implantes, parches, dispositivos intrauterinos, condones femeninos, anillos vaginales y la esterilización por ligadura de trompas, irónicamente, las mujeres solo pueden embarazarse una vez por año, caso contrario a los hombres. 

En Honduras, con la pandemia del COVID-19, las denuncias al 911 por distintos tipos de violencias de género, incluyendo temas de salud reproductiva y abusos sexuales durante el confinamiento, incrementaron exponencialmente. Siendo las mujeres, víctimas de estas violencias en sus propias casas, muchas de ellas, sin siquiera darse cuenta.

“Todavía en los años 90 teníamos mujeres con temor a esterilizarse porque decían que los esposos no lo permitían, hay que destacar que seguimos las políticas y protocolos de la Secretaría de Salud y en ellas dice que no es un requisito que la pareja autorice. Tenemos tantas experiencias que contar es un campo tan extenso e importante, hay que seguir trabajando para educar a nuestra población”, comenta a En Alta Voz, la directora médica de ASHONPLAFA, Mary Janne Cálix.

Tal es el caso de Keyla, quien en medio de su dolor, tristeza y desesperación se encontraba con una prueba de embarazo casera marcando dos rayas paralelas confirmando que estaba embarazada por segunda ocasión. Al momento de comunicarle a su pareja, él enfureció y la hizo sentir culpable ante “ese descuido”, recayendo la responsabilidad reproductiva solamente en ella.

La pareja de Keyla se negó en múltiples ocasiones a las peticiones que ella le hizo para que se realizara una vasectomía, tampoco permitió que Keyla se sometiera a una cirugía de esterilización mediante el corte de las trompas de Falopio; procedimiento que, según estadísticas, es más frecuente que las vasectomías pese a ser de mayor complejidad.

Ilustración de Nucleus Medical Media, Inc.

En medio de la pandemia del COVID-19, Keyla dio a luz a su bebé en el Hospital Leonardo Martínez de San Pedro Sula. El bebé nació un domingo y la cirugía de esterilización femenina solo se realiza de lunes a viernes en dicho centro, lo que ocasionó que ella desistiera. Buscó información e investigó en un centro privado, sin embargo, su pareja no apoyó su decisión.

“Yo le dije a él que solo necesitaba dos mil quinientos lempiras ($103) para hacerme la operación, pero él no quiso desde un inicio y tampoco quiso darme el dinero” dice Keyla al equipo En Alta Voz, quién desde su embarazo dejó de laborar y puso un alto a sus estudios universitarios.

Keyla, recurrió a las píldoras anticonceptivas por primera vez en sus treinta años, estas alteraron su ciclo menstrual y suspendieron la aparición de su menstruación durante meses, esto debido a que cuando una mujer utiliza métodos anticonceptivos hormonales, detiene la ovulación, y puede ser que el sangrado desaparezca si no se interrumpe el suministro de las hormonas.

“La inmensa mayoría de métodos anticonceptivos pueden detener el sangrado menstrual, pero muchas veces no sabemos si esto va a ocurrir”, confirma la doctora Savita Brito-Mutunayagam, especialista en salud sexual y reproductiva y miembro del Real Colegio de Obstetricia y Ginecología de Reino Unido.

Cuando su bebé cumplió el primer año de vida, Keyla identificó ciertos síntomas anormales y sin decirle a su pareja, se realizó una prueba de embarazo en un laboratorio de San Pedro Sula y esta arrojó un positivo para embarazo. En un escenario de violencia económica y no poder decidir sobre su cuerpo, Keila se encontraba embarazada por tercera vez.

La ausencia de menstruación facilitó el hecho de no sospechar de otro embarazo, sin embargo, la historia para Keyla se repitió; su pareja se molestó con ella y la acusó de ser la responsable que estuviese en cinta nuevamente y él seguía renuente ante las peticiones que uno de los dos optara por un método de esterilización definitivo y evitar que Keyla siguiese siendo estando embarazada sin desearlo.

“Sea sumisa y sujétese a su esposo” predicaba el pastor desde el púlpito un domingo por la mañana, mientras Keyla estaba planeando realizarse la ligadura de trompas, también llamada oclusión tubárica bilateral, OTB, al momento del parto. Dudó de hacerlo debido a este sermón, sin embargo, su embarazo de alto riesgo llevó a los médicos a programar una cesárea a las 37 semanas de embarazo.

En su última consulta previa a la cesárea, programó su cirugía y pudo, finalmente, esterilizarse en el momento del parto sin requerir ningún consentimiento de su pareja, ni representó una carga económica para ella. Esto hubiese sido imposible hace veinte años en Honduras, según el repositorio de la Organización Panamericana de la Salud.

https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/16012/v92n4p303.pdf?sequence=1&isAllowed=y#:~:text=En%20Honduras%20para%20ser%20elegible,igual%20o%20superior%20a%2080).

La situación de violencia psicológica, económica y sometimiento al que Keyla vivió previo a su esterilización, pudo evitarse si su pareja hubiese decidido realizarse una vasectomía. En palabras del urólogo, Harvey Medrano, para En Alta Voz, explica que es un procedimiento sencillo; se hace una pequeña incisión de aproximadamente un centímetro para cortar los conductos deferentes y evitar la presencia de espermatozoides en el semen a futuro.

El doctor Medrano, sugiere la vasectomía con bisturí cuando el paciente está seguro de no desear tener hijos a futuro, debido a que este procedimiento tiene un alto porcentaje de efectividad, señala que es necesario acudir con un urólogo para realizarse una vasectomía y no acudir a lugares no especializados.  

En promedio, sus pacientes que han optado por realizarse una vasectomía rondan de los 37 años en adelante, muy pocos hombres jóvenes en Honduras han decidido realizarse este proceso de esterilización, siendo el factor socioeconómico después de la desinformación, una barrera para un gran porcentaje de hombres en edad reproductiva.

Ilustración: Clínica Alemana

El especialista en urología, considera que uno de los factores por los cuales los hombres están en contra de esta práctica es debido a la cultura machista de la región latinoamericana. Sugiere que: “El Estado (de Honduras) debe fortalecer y promover mucho más este tema, porque los anticonceptivos se centralizan en las mujeres”. Añade que, en las distintas zonas de Honduras debe existir un mejor acceso para los métodos masculinos.

“El Estado de Honduras, junto a la Secretaría de Salud, brindan charlas de salud en general y salud reproductiva en cada uno de los centros de salud que dan cobertura a cada departamento y la mayoría de los municipios del país” afirma el doctor Rudy Galindo, quien labora para el sector de salud pública en Santa Cruz de Yojoa.

El galeno confirma que “con la llegada de la pandemia, la Secretaría de Salud, ha priorizado atenciones a los pacientes con COVID-19, pacientes que presentan problemas respiratorios y emergencias en general, por esta razón se registra un menor número de vasectomías en el año 2020”.

Subraya que el factor socioeconómico es determinante para que, en las zonas rurales del país, sean mínimos los casos de vasectomías. “Hay personas que viven a horas de su centro de salud más cercano, deben decidir si ahorrar veinte lempiras para comprar una medicina o comer ese día, deben priorizar sus ingresos y piensan dos veces para sacrificar un día de trabajo hasta llegar a un centro de salud”.

¿Cuánto cuesta una vasectomía en Honduras?

El urólogo Harvey Medrano, afirma que, en el sector privado una vasectomía por sedación en el quirófano puede rondar entre dieseis mil a veinte mil lempiras (650 – 800$) y con anestesia local de manera ambulatoria en un consultorio, la cantidad oscila entre cinco mil a ocho mil lempiras (200 – 320$), sin embargo, resalta que estos valores pueden variar dependiendo de cada centro médico.  

En el sector público, el costo de una vasectomía depende de cada centro, ya que la corrupción ha desabastecido de insumos y medicamentos los hospitales en Honduras, por ende, estos gastos deben ser cubiertos por los pacientes. También, ha sido un factor clave en la situación actual que enfrenta el personal de salud pública:

Realizarse una vasectomía en el Instituto Hondureño de Seguridad Social, IHSS, es un procedimiento gratuito para los derechohabientes, confirma la oficial de Información Pública del IHSS, Lorna Cálix a En Alta Voz. Según registros del IHSS, en el año 2019 se realizaron 101 vasectomías, en el 2020 la cifra descendió a 31 y en el año 2021, se cerró con 85 vasectomías realizadas. La edad promedio de los pacientes fue de 37 años.

La directora médica de la Asociación Hondureña de Planificación Familiar, ASHONPLAFA, Mary Janne Cálix, confirmó a En Alta Voz que las vasectomías se realizan en las dos ciudades con mayor demanda del país; Tegucigalpa y San Pedro Sula. Comenta que en años anteriores han contado con apoyo económico de organismos internacionales para que los costos de los procedimientos sean lo más económico posible.

Actualmente, el costo de una vasectomía en ASHONPLAFA se divide en:

  • Cirugía: L. 4,900.00
  • Hisopado antígeno: L. 660.00
  • Consulta postoperatoria: L. 645.00
  • Espermograma tres meses después de la cirugía: L. 233.00
  • Total: L. 6,438.00 (270$)

Las partes entrevistadas en este reportaje concluyen en que el requisito principal es que se debe tener seguridad al momento de tomar la decisión de realizarse una vasectomía. Los expertos confirman que la vasectomía no cambia la forma en que se siente tener un orgasmo o la eyaculación, lo único que cambia es que ya no podrá tener hijos.

Durante los tres meses posteriores a la cirugía se debe utilizar un método anticonceptivo, hasta que el espermograma indique que no hay presencia de espermatozoides en el semen.

¿Qué opinan los hombres?

Kevin Gómez es esposo y padre de un niño de cuatro años, él está de acuerdo en realizarse una vasectomía porque “hay demasiada sobrepoblación en el planeta, debemos ser conscientes del daño ambiental y que nuestros recursos naturales son limitados”. Además, la crianza respetuosa y brindar el tiempo de calidad a más de dos niños, puede resultar agotador.

“Yo no me haría la vasectomía, yo sé que es más fácil que yo me opere, pero mejor que lo haga ella porque yo creo que es machismo, es el ego de uno de hombre que piensa así” dice José Medina, esposo y padre de tres hijos.

“Yo no me haría la vasectomía porque existen otros métodos para planificar y no es necesario recurrir hasta una operación, aparte el dolor, creo que puede llegar a doler” dice Gabriel Fuentes, quien lleva dos años casado con su esposa y han decidido no tener hijos por los momentos.

“Yo sí me la haría después de ser padres por primera y última vez, porque sé que los anticonceptivos tienen muchos efectos secundarios y no quiero que ella se dañe su cuerpo, su funcionamiento hormonal y todo eso por algo en lo que yo puedo evitar” dice Melvin López, quien está próximo a contraer matrimonio.

“Yo no sabía que era eso, pero definitivamente no me lo haría si hubiera sabido desde antes”, Fernando Paz de 70 años, esposo y padre de tres hijos.

Conclusión de En Alta Voz

El Estado de Honduras debe fortalecer las políticas públicas que beneficien la paternidad responsable, ya que, cada vez son más los casos de madres ejerciendo su maternidad solas. Se debe brindar información de fácil acceso sobre vasectomías y programar brigadas médicas para que hombres que deseen realizarlas puedan tener acceso a ellas.

La responsabilidad reproductiva no debe recaer solamente en las mujeres, por ende, se debe implementar educación sexual integral con enfoque de género, para que no existan barreras socioculturales que hagan pensar a las mujeres que necesitan autorización de un hombre para decidir sobre sus cuerpos.

 10,104 total views,  34 views today

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuar!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 26

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here