Por: Elsa de Ramírez

Es ese lugar especial donde nos sentimos bien, en paz con Dios, alejados del mundanal ruido, o de repente, ése sitio no está dentro de nuestro hogar, sino en la iglesia, la biblioteca, una cafetería __de las que abundan en la actualidad__, la playa, un parque, el cine, un bar, el jardín, el bosque, la escuela, la universidad o el teatro, puede ser cualquiera, pero, en este momento quiero compartir con usted amigo lector (a) sobre mi rincón  favorito.

En lo que a mi concierne, el espacio que he escogido como principal albergue, o mejor dicho, lugar de trabajo y distracción en mi tiempo libre, o sea, el cubículo que  ocupo para estudiar  y reposar después de realizar los quehaceres domésticos propios de una ama de casa, es la oficina donde ejecuto varias funciones, sobre todo lo vinculado con la literatura, el arte y la ciencia, ya que es aquí frente a la máquina y a través de la internet donde me informo de todo lo que ocurre en el mundo, merced a las técnicas de información y comunicación moderna TIC´S.

El lugar en referencia es relativamente pequeño, pero sí artísticamente decorado, a mi gusto y perfectamente iluminado, de tal manera que, al solo ingresar a la salita, de la cual estoy hablando, siento una satisfacción enorme.

El ambiente, desde el cual estoy tratando de compartir mis ideas y emociones, para mí, es, si no el más agradable, por lo menos, el preferido, ya que, por momentos, estoy con la amable compañía de mis hijos José Francisco y Mario Fernando, a veces de Gabrielita o mi esposo Mario Hernán.

Este rinconcito, tiene sabor a Juan Ramón Molina, ya que formo parte de ese gremio de quijotes llamado Consejo Hondureño de la Cultura Juan Ramón Molina, antes Comité Pro monumentos a JRM,  cuyos fundadores fueron los también llamados “13 locos del Guanacaste”, entre quienes figuraban: Eliseo Pérez Cadalso, Agustín Córdoba Rodríguez,  Dionisio Ramos Bejarano, Raúl Lanza Valeriano, Héctor Elvir Fortín, Antonio Osorio Orellana, Magda Argentina Erazo Galo, Elpidio Alejandro Acosta Navarro, Juan Domingo Torres, Daniel Vásquez, Marcial Cerrato Sandoval, Marco  Rolando San Martín y Mario Hernán Ramírez; siendo Mario Hernán el presidente vitalicio del grupo desde 1998, por lo que el ambiente está saturado con el nombre del excelso poeta Comayagüelense, ya que por esa sala han pasado miles de cuartillas o páginas para diferentes trabajos literarios consagrados a su memoria.

La sala es pequeña, pintada elegantemente con dos llamativos colores, la pared del fondo de rosa viejo y ambos  lados en  blanco hueso, con una ventana  cubierta por una cortina de seda, color vino, bajo un cielo raso estilo colonial, en cuyas paredes se destacan diplomas, pergaminos, títulos, reconocimientos, fotografías artísticas, selectos reportajes periodísticos, todo debidamente enmarcado en lujosos cuadros que le dan realce al ambiente; y sobre todo se destaca la vera imagen del gran Juan Ramón Molina, en pinturas originales de connotados artistas del pincel como Roger Gutiérrez, Alexis Castillo, Johnny McDonald y del genial Benigno Gómez (Q.D.D.G.).

Cuatro sillas permanecen en su interior, lo mismo que un escritorio de dos gavetas laterales y una central, auxiliado por un confortable asiento secretarial; igualmente un teléfono fijo y dos móviles; un pequeño, antiguo y funcional televisor, un ventilador, el escritorio, la computadora y una máquina para hacer ejercicio;  también como para alojar algún pariente que venga del exterior, hay una alcoba elegantemente preparada, apta para un descanso reparador, sin faltar la infalible máquina que marca el tiempo llamada reloj de pared de pared.

Dos gigantescas rosas artificiales decoran la pequeña biblioteca que se encuentra en mi rincón favorito, al igual que un necesario mapamundi y un reconfortante sofá o sillón reclinable.

En esas condiciones realizo mi comunicación con familiares, amistades y ex compañeros de trabajo y como lógica consecuencia, con el mundo entero a través de la red.

Esas y otras razones son las que alegran mis momentos de relajamiento espiritual y mental __a manera de catarsis_, huequito predilecto en mi hogar. Este es mi rincón favorito. ¿Cuál es el suyo?

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