Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

Jeremías 29:11

Hace unos días leía esta cita bíblica en la habitación de un hotel en La Ceiba después de finalizar mi jornada de trabajo, debo confesar que como familia hemos estado atravesando unos momentos difíciles de salud y financiero (éste segundo debido al primero).

¿Qué difícil es conciliar los buenos planes de Dios con nuestras enfermedades y múltiples problemas actuales?

Dios dice que tiene para nosotros planes de bienestar. Aun así, la pregunta más común que el hombre le hace a Dios es: ¿por qué a mí? Lo más interesante es que puedes gritar al cielo o entrevistar a cientos de líderes espirituales, pero nadie te sabrá decir porqué a ti (eso es extraño) tenemos una gran pregunta y no aparece un pastor, un erudito, un cura, o un monje que nos pueda responder.

¡Es una contradicción! Dios dice que tiene buenos planes y yo le pregunto, ¿si tú tienes buenos planes, por qué estoy viviendo esto? Dios, si tus planes son de bienestar ¿qué hace mi esposa e hija padeciendo esta situación? Esto no es trivial, Dios dice que tienes buenos planes y yo quiero que Él me responda porqué ellas están atravesando esa situación. Por cosas como esta es que nos enojamos con Dios.

Dios no nos dará una respuesta para eso, Él no da respuestas particulares, da soluciones. Es como si un famoso pintor estuviera trabajando en un gran cuadro y quisiéramos interrogarlo por cada pincelada ¿Por qué ese color y no aquél? ¿Por qué una montaña y no un valle? ¿Por qué un sol y no una luna? él nunca nos responderá, quizás solo nos diga “Espérate hasta el final y te darás cuenta.”

Dios nunca nos dará respuestas puntuales a nuestras trivialidades porque Él quiere que esperemos a ver el gran cuadro. Él no te dirá la razón de una línea o un color, de una pera o una manzana, él quiere que esperes hasta el final, para que puedas comprender la gran imagen que quería expresar a través de tu vida.

Dios tiene un proyecto de vida para cada persona y ese proyecto tiene múltiples formas y colores. Las cosas que Dios está haciendo en ti y en mí en este momento no lo lograremos entender (te parecerán garabatos), pero al final del camino mirarás hacia atrás y te dirás: Era necesario que fuera a mí. Créeme tú no le volverás a preguntar ¿Por qué a mí? Tendrás que decirle, gracias Dios, porque fue a mí.

Casi nunca tendremos respuestas precisas a las dificultades actuales. Regularmente necesitaremos esperar hasta el final (cuando el maestro termine la gran obra), y para entonces, no estaremos preguntando, sino, dando gracias.

Recuerda: “Dios está mucho más preocupado por el gran cuadro de nuestras vidas que por una pincelada del momento.”

Dios te bendiga

Denis Urbina Romero
Licenciado en Ministerio Pastoral
Email: daurbinar@gmail.com

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3 Comentarios

  1. Así es!!! Aunque no lo entendamos y no tengamos explicación, sólo debemos esperar. Yo puedo decir gracias Dios, porque pude atravesar procesos y ahora los entiendo. El no nos da carga que no podamos llevar. Excelente reflexión, Dios te use y te bendiga!

  2. Definitivamente vivís lo que predicas, yo te he visto en las situaciones más difíciles que un ser humano puede pasar y siempre me sorprende la paz que Dios da a tu corazón, porque has entendido que son pinceladas el cuadro aún no ha sido terminado, Dios te bendiga hermanito bello

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