San Pedro Sula, Honduras

Por Lourdes Ramírez / Tu Barco Latino

Cuando el Covid19 comenzó a contagiar a millones de personas en el mundo sin distinción de clase social, se dijo que ricos y pobres por igual estaban expuestos, pero esa igualdad no se reflejó en el acceso a los servicios de salud y a la vacuna en Honduras, que estuvo disponible desde el 11 de diciembre de 2020 para el resto del mundo, pero los hondureños tuvieron que esperar hasta 15 de febrero del 2021.

En Honduras, una pesadilla de la que muchos no despertaron

Datos oficiales hasta el 19 de octubre de 2022 registran, en Honduras, la muerte por Covid19 de 11,007 personas, y cerca de 457.000 casos confirmados. Las muertes recientes, según las autoridades de la Secretaría de Salud, se deben a pacientes no vacunados. Así mismo, a personas con enfermedades preexistentes como hipertensión, diabetes, insuficiencia renal, entre otras.

Don Evaristo Gómez no vivió para contarla, fue uno de los adultos mayores que no logró sobrevivir al covid. Su hijo, Héctor, luchó por un cupo en los hospitales, su relato refleja la experiencia por la que pasaron miles de hondureños. 

“A la una de la madrugada mi padre comenzó a convulsionar, no recordaba nada, se había puesto la segunda dosis de la vacuna. Esos días estaba agripado, tenía mucha tos y gripe, estuvo a punto de desmayarse en dos ocasiones», narra Héctor.

“Le dije que iba a llevarlo a un hospital, pero no quiso, al quinto día vi que no podía respirar, él no me decía nada. En la noche comenzó a orar y a repetir la misma oración, algo que no había hecho antes. Me preocupé aún más. Comencé a buscar cómo trasladarlo al hospital, ya mi padre solo deliraba”, detalló Gómez.

Don Evaristo el día que recibió la segunda dosis de la vacuna Moderna el 16 de agosto de 2021, días antes de morir. Foto: Héctor Gómez.

Momentos de angustia para la familia Gómez por el Covid 19

Los pacientes antes de llegar a los hospitales deben pasar por un centro de atención primaria “Triaje” para que el personal de salud pueda definir la gravedad del paciente. En los días más altos de contagio era muy difícil conseguir un cupo en los hospitales, muchos pacientes morían en sus vehículos conectados a tanques de oxigeno esperando un cupo.

“Llegamos al Triaje a las 3 de la mañana, una enfermera nos dijo que todas las salas estaban llenas, empecé a rogarle. Llegó una doctora, les dije casi llorando que veníamos de lejos y mi padre necesitaba ayuda. La doctora dijo que no había oxígeno para todos los pacientes. Después de tanto insistir logré que lo atendieran y le colocaron un aparato manual, mi padre comenzó a respirar mejor» narra Héctor. 

Y añadió «Mi padre estaba en un pasillo y en el cambio de turno llegó alguien y dijo que no lo podían atender porque estaban dando prioridad a la gente joven. Yo ya sabía que tenía que buscar cómo ingresarlo a un hospital. En ese Triaje no había insumos y tuve que pedir dinero a amistades para comprar lo necesario. Yo ya había visto morir a mi suegro meses antes en el mismo lugar”.

Las familias asumían costos y los médicos riesgos

Las necesidades eran múltiples y sólo los familiares que podían cubrir los costos de exámenes médicos y compra de insumos, como mascarillas para el oxígeno podían sobrevivir.

Mientras lograban un cupo en los hospitales públicos, las familias con mayores recursos económicos podían ingresar a los pacientes a hospitales privados, pero también se enfrentaron a la falta de cupos. Algunos médicos se arriesgaban y atendían a los pacientes en sus casas dada la emergencia  que imperaba.

Gracias al esfuerzo de Héctor y los llamados de auxilio que realizaba en sus redes sociales, una amiga abogada logró que don Evaristo fuera ingresado al hospital Leonardo Martínez de San Pedro Sula. 

Momentos en que don Evaristo es traslado al Hospital Leonardo Martínez. Foto de Héctor Gómez.

“Hacía mucho frío, prácticamente se despidió de mí, me dijo que, si era de Dios, él saldría del hospital, si no que me portara bien. Tenía que comprar todos los insumos que me pedían, llevar exámenes de laboratorio» narra el hijo de Don Evaristo.

Héctor estuvo varios días en el Hospital esperando la mejora de su padre, días en los que vio a muchos pacientes, llegar y salir de ahí, unos en ataúdes y otros recuperados, lo cual le daba alguna esperanza.

El adiós a su padre

«Un doctor me hizo una vídeo llamada y pudimos verlo, él me saludó y a mis hijos, ellos estaban muy tristes, porque recientemente había muerto su abuelo materno, también por el virus. Él se miraba mejor y esperaba salir, yo no imaginé que sería la última vez que lo vería con vida” continúa relatando Gómez.

El 3 de septiembre de 2021 en la madrugada falleció don Evaristo. Recibió toda la atención necesaria, los médicos ya le habían informado a su hijo que después de todos los tratamientos que recibiera durante un periodo de tiempo, le quitarían el oxígeno para tratar de que respirara solo, en ese momento no se sabía si se iba a salvar o no.

Médicos y enfermeras entregaron su vida por los pacientes mientras esperaban las vacunas para el Covid 19

Las vacunas llegaron a Honduras en febrero de 2021, para esa fecha unos 100 médicos y 40 enfermeras habían perdido la batalla.

Para Arturo Vidal, los trabajadores de la salud fueron unas de las principales víctomas de esta pandemia.

Ellos, teniendo atención directa con los pacientes de Covid 19,  no contaban con un seguro social y no existían los medicamentos antivirales necesarios para protegerse del virús.

«Algunos de los colegas que fallecieron ya tenían morbilidades, pero también muchos de ellos eran médicos jóvenes y no tenían riesgos por otras morbilidades, pero debido a esta deficiencia, perdieron su vida” relata el doctor Arturo Ávila, director del hospital Mario Catarino Rivas.

¿Cuántas personas han sido vacunadas en Honduras?

Se ha demostrado la efectividad de las vacunas, de acuerdo a datos proporcionados por la Secretaría de Salud, superando los 15 millones de dosis aplicadas. Por la vacunación se reporta una importante disminución en hospitalizaciones por Covid-19.

“Las personas que han fallecido a causa del Covid-19 tenían un cuadro de vacunas incompleto, por lo que se espera a quienes aún no completan el esquema, que acudan a los 1600 sitios habilitados entre Centros de Salud, hospitales, puestos fijos y vehiculares”, detalló el doctor Aron Bueso, coordinador de las enfermedades transmisibles y no transmisibles de la Secretaría de Salud.

Así avanza la vacunación en Honduras 

Las vacunas siguen llegando para lograr inocular a más del 70% de la población. De acuerdo a los datos de la Secretaría de Salud Pública. Se administraron hasta el 17 de octubre de 2022, la cantidad de 16,211,055 dosis, aplicadas a 5,679,402 personas, lo que representa a un 62% de la población, de 9.5 millones de habitantes. 

En El Hospital Mario Rivas tiene 0 pacientes con Covid19 en los últimos 10 días en San Pedro Sula y en Tegucigalpa se reportan al menos 35 pacientes hospitalizados, las autoridades de salud informaron este día una disminución del 96% en casos de Covid-19. 

Honduras continúa recibiendo la donación de vacunas de parte de países amigos  

El viernes 16 de septiembre, Honduras recibió 184,320 dosis de vacunas Pfizer contra la COVID-19, fueron donadas a Honduras por el gobierno de Bélgica por medio del Mecanismo COVAX, la cual arribó al país en 4 entregas los días 13, 14, 15 y 16 de septiembre.

Por medio del Mecanismo COVAX, Honduras ha recibido 27 entregas de dosis de vacunas contra la COVID-19, para un total de dosis de vacunas contra esta enfermedad. Esta es la primera entrega realizada por el gobierno Belga.

Estados Unidos, aliado en donaciones a Honduras

Asimismo, el gobierno de los Estados Unidos hace nueva donación a Honduras de 358,020 dosis de vacunas Pfizer contra COVID-19 para adultos. Las vacunas estarán llegando al país en varios cargamentos esta y la próxima semana.

Esta donación de vacunas, igual que las anteriores, fue posible a través del mecanismo COVAX y forma parte del esfuerzo global de la Administración Biden para salvar vidas y terminar con la pandemia del COVID-19.

Foto USAID/OPS/OMS

Esta donación de equipo fue posible gracias a los fondos de la Ley del Plan de Rescate Estadounidense de USAID. Este equipo donado incluye 51 escritorios, 5 laptops, 53 impresoras multifuncionales, 54 sistemas de alimentación ininterrumpida, 24 lectores de código de barra, y dos servidores.

Con esta nueva entrega, Estados Unidos ha donado más de 5.8 millones de dosis de vacunas a Honduras desde el inicio de la pandemia. La Directora de Misión de USAID, Janina Jaruzelski dijo:

“Estas vacunas están disponibles para todos, sin importar que viven en la ciudad o en el campo. Para cualquier persona que no esté completamente vacunada, ¡consiga su vacuna hoy!”.

El gobierno de los Estados Unidos realizó la donación como parte de un esfuerzo conjunto para hacer frente a los desafíos que plantea la pandemia de COVID-19 en el hemisferio.

Esta donación de vacunas es el ejemplo más reciente de varias donaciones realizadas y entregadas desde marzo de 2020.

El gobierno de los Estados Unidos está comprometido a poner fin a esta pandemia a través de la cooperación global para garantizar que la mayor cantidad de dosis de vacunas seguras y efectivas lleguen a la mayor cantidad de personas en todo el mundo lo más rápido posible.

Estadísticas del Covid 19 en Honduras. Por: Biblioteca Virtual en Salud de Honduras – Centro de información en Desastres y Salud de Honduras.

El sistema de salud estaba colapsando y la pandemia empeoró la asistencia a otras enfermedades 

Según el director del hospital Mario Catarino Rivas, el doctor Arturo Ávila, el sistema de salud pública de Honduras estaba colapsado al momento de ingresar la pandemia producto de la aplicación de las medidas neoliberales que se han aplicado desde los 201 años de independencia. Dichas medidas se profundizaron en los años 80´s a través de lo que se llamó el reajuste estructural. 

“Se intensificaron las medidas que tendieron a privatizar todas las instituciones y todos los servicios que el Estado debe proveer a la población, la salud no fue la excepción», expresa el director.

Se fueron precarizando todas las instituciones del Estado y en el momento en que nos enfrentamos a la pandemia existían condiciones muy precarias en nuestro sistema de salud, que eran opacadas y que no eran evidenciadas públicamente”, asegura el galeno. 

Doctor Arturo Ávila, Director del Hospital Mario Catarino Rivas. Foto: Lourdes Ramírez

La pandemia expuso las condiciones que ya existían

Agrega que, no eran visibles las circunstancias complejas que estaban en el sistema de salud, que la pandemia vino a exponer esas condiciones críticas en que se encontraban nuestros hospitales y que los médicos si sabían y sí las exponían en las pocas oportunidades que tenían.

A partir de ese colapso se gestaron muchas protestas entre los gremios del sector salud y del sector educación, antes de la pandemia “hicimos un movimiento que se llamó de lucha contra la privatización de la salud y la educación, en la que ambos gremios nos unimos e hicimos frente a múltiples luchas”, expuso.

Una voz crítica frente al sistema de salud

Desde el gremio médico ha habido criticas porque sostienen que desde el poder político, no hay atención suficiente a las necesidades del sistema de salud.

Entre las críticas, según el director del Hospital Mario Catarino Rivas, se encuentran:

  • Se descuido la infraestructura.
  • Hay precariedad en el sistema de salud.
  • Se descuidaron los equipos médicos y el abastecimiento de medicamentos en los almacenes.

Lo anterior, según el director, explica la reducción de la masa laboral de todas las instituciones de salud, médicos, enfermeras, especialistas, auxiliares, licenciadas en enfermería y personal de laboratorio.

Lea también: 30 meses del Covid-19 en México: falta de médicos, hay barreras del lenguaje y zonas donde aún «ni saben qué es el virus»

En esas condiciones, el personal de salud enfrentó las circunstancias en calamidad que hizo que el impacto de esta pandemia provocara estragos mayores en relación al resto de los países.

“Por ejemplo, el índice de mortalidad de nuestros colegas médicos fue uno de los más altos de Latinoamérica, producto de que no contábamos con un sistema de salud robusto y no teníamos todos los mecanismos de protección que debían de aplicarse», expuso Ávila. 

A lo que añadió que: 

«En estas circunstancias, agradecemos a los médicos y a las enfermeras y a todo el personal de salud que pudo salir adelante y enfrentar la pandemia. Pero no cabe duda que las circunstancias complejas y calamitosas en que estábamos permitió que el impacto fuera mayor en ese momento».

«Ni siquiera nos daban mascarillas»

El personal médico en los hospitales públicos como el Hospital Mario Rivas de San Pedro Sula o descentralizados como el Leonardo Martínez Valenzuela, no tenían acceso a todos los requerimientos necesarios para atender a los pacientes.

“En mis primeros turnos, no me dieron ni siquiera una mascarilla, tuve que usar una mascarilla quirúrgica para entrar a la sala Covid-19, ya después se fue normalizando, aparte yo tuve que comprar mi propio equipo de protección personal con máscara, lo hice para protegerme yo mismo, pero la institución ni siquiera nos daba mascarillas”, explica Edgardo, médico de primera línea durante los meses más críticos en el 2020.

Además de los riesgos de contagio y la sobrecarga de trabajo, la presión para el personal médico no solo se debió a la falta de insumos para atender a los pacientes y no contar con todos los equipos de bioseguridad necesarios, sino también la impuntualidad en el pago de sus salarios, lo que llevó a que realizaran protestas públicas, para presionar a las autoridades.

“En la etapa más dura de la pandemia atendía una docena de pacientes en estado de gravedad, pacientes de alto flujo e intubados. Los días de menos trabajo atendía de dos a tres pacientes graves por guardia, pacientes críticos que tenía que dedicarles más de una hora continua a cada uno para ver la condición del paciente y ver qué decisiones tomar”, detalla el médico.

Familiares de pacientes no podían acompañarlos en el momento de su muerte

Fachada del Hospital Leonardo Martínez. Foto: Héctor Gómez

Al inicio de la pandemia autoridades del Colegio Médico de Honduras, así como epidemiólogos reconocidos, trataban de hacer conciencia en la población sobre el cuidado que debían tener para evitar contagiarse, anticiparon que la falta de recursos en los hospitales del Estado les obligaría a decidir a quién dar acceso a ventiladores mecánicos o tanques de oxígeno y medicamentos, a una cama en el hospital. Este extremo fue consultado al doctor Edgardo, quien no negó que se vieron en ese dilema. 

El médico de primera línea Edgardo, facilitaba que los pacientes hablaran con sus familiares a través de videollamadas cuando aún podía comunicarse. Fue él quien comunicó a don Evaristo Gómez con su hijo y nietos para que se despidieran. 

“Me tocó decidir sobre la vida de las personas”

“Para ser honesto, a mí me ha tocado decidir sobre la vida de las personas y creo que es una de las cosas que me afectó bastante. Ahora entiendo que no era mi responsabilidad», apuntó el médico Edgardo. 

Siempre que me presentaban un paciente para ver si le daba un cupo de intermedios, mi pregunta era: ¿cuántos años tiene?, ¿tiene posibilidad de vivir? y de acuerdo a eso le daba el cupo o no. Uno lo toma en base a que la persona mayor ya vivió, amó, tuvo familia, vivió experiencias. Y el paciente joven tiene niños pequeños en la casa, tiene que luchar para poder sacar a esos niños que tiene en casa», reflexionó el profesional. 

De acuerdo al relato del médico, llegó un momento en que llegaban los pacientes en pailas de los vehículos, con los cilindros de oxígeno al máximo nivel, llegaban al hospital para ser ingresados y no había posibilidad porque no había cómo atenderlos.

Les decían a los familiares que se los llevaran a casa y que estuvieran llamando al hospital al día siguiente para preguntar si había un cupo. Pero en el fondo los médicos sabían que estaban mandándolos a morir a casa, porque tal vez esa misma noche iban a morir. 

“Antes eso me martirizaba, me torturaba pensar en eso, pero ahora ya no. Porque sé que no es mi culpa, que no es mi responsabilidad y he tratado de ayudarle a todas las personas que he podido» añadió el médico.

Hay malestar con el Gobierno de Honduras

Los términos calificativos contra el Gobierno de Honduras por la forma deficiente en que se administró la pandemia son múltiples.

Los médicos que han estado en la línea de enfrente atendiendo a los pacientes en las salas Covid, consideran que la coordinación de la pandemia ha sido “fatal, terrible, deplorable, aplazados, recontra aplazados, pésimo, ha sido un chiste el manejo de la pandemia por parte del Gobierno», relata Jesús Edgardo, médico en primera línea de atención en Covid.

Así mismo, comenta que el Gobierno se ha dedicado a hablar de cifras, que para él no son ciertas, pues su contacto con ellas le ha mostrado otra realidad. 

Para este médico de la primera línea de atención, el Gobierno ha sido «cómplice de la muerte de muchos pacientes, pues:

  • No suministraron a los centros de atención como se debía.
  • No entregaron los suficientes insumos.
  • No habilitaron más cupos que eran necesarios.
  • No conectaron más ventiladores.
  • El suministro de oxígeno ha sido insuficiente.

Todo lo anterior, para este profesional, ha sido insuficiente en los 20 meses que lleva atendiendo la pandemia.

Dar las malas noticias, una labor de los médicos

Uno de los factores que más afecta al personal médico es cuando tienen que decirle a los familiares de pacientes sobre la gravedad de la enfermedad.

“En muchas ocasiones me ha tocado dar la noticia, no recuerdo la cantidad de veces que me ha tocado dar la noticia a un familiar y prácticamente, para ser honesto, uno siempre dice este es el momento incómodo», narra Jesús. 

«En lo personal trato de ser empático, pero tampoco le doy tanto rodeo antes de decirlo, con prudencia, pero sin querer tampoco adornarlo mucho”, describe Jesús.

El impacto de la corrupción durante la pandemia es incalculable 

Además de la notable deficiencia del sistema de salud, también existe un impacto negativo en la economía del país, esto debido a la corrupción que se presentó junto a las medidas adoptadas para combatir el virus, según el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), a través de las investigaciones realizadas, se identificó un perjuicio económico causado por la corrupción en el contexto de la pandemia COVID-19 de: Tres mil cuatrocientos cuarenta y ocho millones, trescientos veintiséis mil doscientos uno con cero seis centavos (3,448,326,201.06 lempiras), Ciento cuarenta mil millones, cinco mil ciento veintitrés con 87  (140,005,123.87 dólares)

Así mismo, un estudio nombrado: Medición de la eficacia y transparencia en Centroamérica: ¿Cómo utilizaron los recursos los Estados para contrarrestar el COVID-19?establece una relación entre Honduras y los demás países de la región centroamericana, determinando el uso, la efectividad y la transparencia en el manejo de los fondos destinados por el Estado con el propósito de atender la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19.  

El Covid 19 sacó a la luz los principales problemas del país

La muerte de personas en las condiciones similares a las de Don Evaristo, los esfuerzos del personal médico, la falta de insumos en los hospitales y los actos de corrupción, fueron algunas de las situaciones que el país debió atravesar a partir del COVID 19.

Aún así, hay esperanza entre los ciudadanos y el Estado con la llegada de la vacuna, que le ha dado un respiro a los centros médicos. 

Sin embargo, deja una preocupación ya que Honduras es considerado uno de los países más pobres de América Latina, superando solo a Haití, y después de la experiencia de la pandemia, aún no se reflejan avances en la reestructuración del sistema de salud pública.

A nueve meses de la instalación del nuevo gobierno de la presidenta Xiomara Castro, no se observan grandes cambios en la administración del sector salud.

Considerando que el país enfrenta otras epidemias como el dengue y otras enfermedades prevenibles que no son prioridad a pesar del costo en salud pública, la llegada de otra pandemia o mayores desastres naturales por los huracanes o el cambio climático sería devastador para Honduras. 

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