Marco Tulio Medina, científico hondureño

Tegucigalpa. – Honduras enfrenta un problema por la ciudadanía que no está vacunada o no ha completado el esquema de inoculación contra el COVID-19, señaló el científico “El problema que tenemos actualmente; arriba más de un millón de hondureños no están vacunados y un porcentaje significativo tiene apenas una sola dosis”, dijo el científico hondureño Marco Tulio Medina.

Medina indicó que este grupo de personas tiene mayor riesgo de sufrir complicaciones de salud por COVID-19. Detalló que durante las últimas semanas se ha reportado en el país un incremento de mortalidad y una nueva ola de casos por la variante ómicron.

El científico apuntó que es urgente que las autoridades busquen estrategias para convencer a la población para vacunarse y reforzar la disponibilidad de vacunas. Las medidas apropiadas para la vacunación debe ser convencimiento inicialmente y presiones para la población, recomendó.

Datos oficiales

Casos en Honduras – Actualizado el 13 de mar. 23:09, hora local

ConfirmadosFallecidos
416.72910.834

Datos oficiales sobre vacunación – Evolución en Honduras

Actualizado el 10 de mar. 18:00, hora local

2ª dosis administrada1ª dosis administradaPoblación totalDosis por cada 100 personas
4.616.205 (57,8%)5.443.384 (68,1%)7.989.415147,63

Datos oficiales son considerados un sub registro por los prestadores de servicios fúnebres

El presidente de la Asociación de Funerarias de Honduras, Edwin Lanza, manifestó, que durante la pandemia se han enterrado más de 22 mil personas muertas por Covid-19. Estos datos son posibles porque en el acta de defunción se determina que la causa de muerte es “por sospecha de Covid19” y la forma en que sale el cadáver de los hospitales, totalmente sellados.

Asimismo, señaló que solo en 2020 hubo siete mil 620 muertes, el año pasado tuvo el número más alto de fallecidos con un total de 14 mil 110 y en el primer trimestre de 2022, se cuentan 750 personas que han perdido la vida por el Coronavirus.

Según los datos oficiales del gobierno de Honduras, a través del Sistema Nacional de Riesgos (Sinager), se registran 10 mil 340 muertos, contradiciendo los datos de la Asociación de Funerarias.

“Más de 22 mil muertos que han sido sepultados a través de la Asociación de Funerarias avalan nuestros registros y ahora nos preocupa que ya no se están tomando las medidas de contención, en el primero y segundo año de la pandemia, se habilitó un grupo de respuesta rápida de medicina forense que asistía a los hogares cuando alguien fallecía”, lamenta Lanza.

“La responsabilidad sigue siendo vital en la lucha contra el COVID-19”

El diputado por el Partido Salvador de Honduras (PSH), Carlos Umaña, médico que ha estado desde el principio de la pandemia atendiendo a los pacientes en San Pedro Sula, recomendó a la Secretaría de Salud que salgan a buscar a los no vacunados y a los que no completan el esquema de vacunación.

“Es necesario que se realicen más pruebas diarias y se localicen de dónde son estos pacientes y se intervenga la zona para evitar brotes de Covid-19” recomienda Umaña.

Otra de las recomendaciones es la exigencia de carnet de vacunas con mecanismos de seguridad para evitar fraudes en eventos masivos, ya que en los primeros meses del año se están realizando conciertos musicales donde se puede observar que son muchas las personas que no utilizan mascarillas, ni distanciamiento entre las personas que asisten.

“Las vacunas no violan ningún acuerdo de derechos humanos y responden a altísimos estudios hechos muy responsablemente, no rompen preceptos científicos ni transgreden la ética, simplemente salvarán la humanidad de esta pesadilla” agrega el médico.

Si bien es cierto que el carnet de vacunas no implica una obligatoriedad para las personas si no desean vacunarse, es aceptable siempre y cuando estas personas se puedan resguardar o minimizar su exposición en lugares de concentración múltiples de ciudadanos. Las recomendaciones implican que se soliciten las tarjetas de vacunación que certifiquen que las personas han sido vacunadas dentro o fuera del país.

“Se espera que las personas actúen con responsabilidad, considerando que sus derechos finalizan donde inician los de los demás” argumenta el galeno.

Las vacunas están diseñadas no para que no le de Covid, porque si existe esa posibilidad, pero al estar vacunadas las poblaciones, el virus no muta y el cuerpo está entrenado para luchar, “no garantizan al 100% que no morirá, a cada persona le toca las medidas de bioseguridad y no ser transporte de alta carga viral como lo son las personas no vacunadas, que por su gran número son los responsables de múltiples mutaciones, lógicamente excluimos a los que por negligencia gubernamental no se han vacunado” explicó Umaña.

La crisis mundial por la pandemia afecta a toda la humanidad y llegar a la inmunidad de rebaño beneficiaría a toda la población mundial. Según Umaña, las personas anti vacunas se han quedado sin argumentos científicos y valorables para refutar los grandes beneficios de las vacunas que salvan millones de vidas. “No se puede negar que hay efectos colaterales, pero estos son mínimos en comparación al beneficio incuestionable. Las respuestas que se reciben de parte de los anti vacunas no están basadas en la ciencia, sino que en la ignorancia”

Un ejemplo de esa afirmación de Umaña es Doña Juana Cruz, ciudadana de San Pedro Sula, quien prefirió abandonar su empleo de limpieza en la casa de una familia que por décadas había atendido, cuando su empleador le solicitó que asistiera a vacunarse en las fechas que fueron anunciadas por la Secretaría de Salud. Su reacción fue negativa y le solicitaron una justificación para esa decisión personal, su respuesta fue, “escuché al ayudante en el bus que no es bueno vacunarse, que al poco tiempo moriremos todos los que nos vacunemos” expresó la empleada.

La recomendación para la ciudadanía es que puedan confiar en las recomendaciones que el personal médico comparte y no en opiniones carentes de base científica.

“Las políticas de salud deben ser los pilares para garantizar la seguridad de una nación”

La doctora María Elena Bottazzi, científica de origen hondureño, nominada al Premio Nobel de La Paz por su vacuna anti Covid para los pobres, opinó durante una entrevista que “No se puede conversar con los anti vacunas con base científica, porque se niegan a reconocer la ciencia”.  

“Una de las fallas más grandes son las políticas de la salud que son pilare para garantizar la seguridad de una nación” agregó.

Ante la nominación de parte de una congresista norteamericana para ser considerada merecedora del Premio Nobel de la Paz, Bottazzi consideró que, “La más grande satisfacción de un científico es que los descubrimientos lleguen a la mayor parte de la población”.

La Dra. María Elena Bottazzi es Decana Asociada de la Escuela Nacional de Medicina Tropical, profesora de pediatría y Codirectora del Centro de Desarrollo de Vacunas del Texas Children’s Hospital en Baylor College of Medicine en Houston, Texas.

 La Dra. Bottazzi creció en Honduras, donde obtuvo su licenciatura en Microbiología y Química Clínica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Luego obtuvo un doctorado en Inmunología Molecular y Patología Experimental de la Universidad de Florida y completó la capacitación postdoctoral en Biología Celular en la Universidad de Miami y Pensilvania.

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