Julieta Castellanos

Las Antorchas se apagaron y los indignados se callaron. En mayo del año 2015 inició una multitudinaria movilización ciudadana convocada por jóvenes, para entonces sin reconocida militancia partidaria, quienes marchaban los viernes con antorchas encendidas, se autodenominaron Indignados en contra de la corrupción, impulsados por el último escándalo de corrupción en el IHSS, exigían justicia y la instalación de una CICCIH, como en Guatemala una CICCIG. Para el tercer viernes la marcha ya era encabezada por dirigentes del partido Libre y el entonces PAC. El 28 de junio Libre conmemora el aniversario del Golpe en la movilización de los Indignados; y el 17 de julio, en la novena marcha, dos convocatorias: una, la de los Indignados, saliendo de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y la segunda convocada por el FNRP, saliendo de la UNAH. Y así terminó un movimiento ciudadano, cooptado y arrebatado por los políticos. La MACCIH llegó y se fue. Pedir la CICCIH era un buen tema de campaña, sumaba votos, el tema convirtió algunos políticos en Diputados, y algunos ciudadanos en funcionarios.

¿Se combatirá la corrupción? ¿Se instalará la CICCIH? Al Fiscal Luis Santos le trasladaron el problema, homologaron su cargo al de fiscal general, y debe dar resultados. Convencido que no puede por los Pactos de Impunidad, ha pedido a los diputados que deroguen el Decreto 116-2019: Ley Especial para la Gestión, Administración y Liquidación de Fondos Públicos; Decreto 57-2020: Interpretación del Código Procesal Penal y la Ley Especial contra Lavado de Activos; Decreto 93-2021: Reforma al Código Penal; y el Decreto 116-2019: Ley que limita las funciones del Ministerio Público. Los diputados no escuchan al fiscal Santos, el tema no les interesa. Sobre la CICCIH, el memorándum respuesta que el gobierno envió a la ONU otorga menos facultades de las que tuvo la MACCIH, los entendidos así lo definen, y hay temas que no dejan dudas, como ese que el gobierno de Honduras quiere seleccionar y contratar al personal de la CICCIH. Los Empleados de la CICCIH subordinados al gobierno. La presidenta Castro no ha informado de su reunión con el secretario general de la ONU. Si tuviera buenas noticias ya lo sabríamos. Lo ofrecido en campaña es inferior a lo planteado ahora que son poder. Y las voces pro CICCIH se han debilitado o han desaparecido.

La Alianza Libre – PSH. Desde enero de 2022, la Alianza provocó en Libre un frente interno, negociado, pero no resuelto; también sus colectivos han sido hostiles con el PSH. La fisura comenzó con el Decreto de Amnistía, el PSH pagó el costo de la novatada y quedó atrapado con la elección del diputado Redondo como presidente del Congreso Nacional (CN). El PSH se fue convenciendo que no ganó las elecciones; que no están en poder, ni siquiera el poder de hablar con su presidente legislativo; y que tiene un partido sin estructura y en la práctica sin identidad partidaria; y en construir esa identidad, su agenda se va diferenciando de la de Libre, respecto a: la Asamblea Nacional Constituyente; la reforma a la Ley del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, los ataques a las organizaciones de sociedad civil, especialmente al CNA; y, está pendiente la Ley de la Mesa de Participación Ciudadana, desde donde el gobierno pretende penetrar las organizaciones de sociedad civil a través del ministro de Planificación. La disputa pública entre el coordinador de Libre y el presidente del PSH pareciera ser la última etapa del ciclo. Libre sabe que ya no cuenta a ciegas con los nueve votos del PSH, y el diputado Redondo, solo como está, pierde importancia frente a Libre, y para sostenerse en el cargo tiene que subordinarse más todavía. Libre se debilita en el Congreso, 51 no es igual a 60, y viene un año clave, la elección de 15 magistrados a la CSJ y el fiscal general. Los tropiezos legislativos de Libre le han frenado en el avance del control institucional para su agenda política, lo que no impide que camine por otras rutas para cumplir los compromisos frente a su electorado, especialmente con el más radical. Para el PSH puede ser tiempo de crecer, si construye una agenda parlamentaria que mantenga y recoja ese voto ciudadano independiente, que aspira a la construcción democrática y al Estado de derecho.

El discurso en Naciones Unidas. Los discursos no resuelven problemas, delinean los caminos; y a través de los conceptos y categorías identificamos los públicos a quien van dirigidos. La presidenta Castro dirigió su discurso a cinco públicos: Comunidad Internacional, bilateral, multilateral y los amigos socialistas: Dictadura monetaria; capital especulativo; no sigan tratando de desestabilizar Honduras; complacientes testigos internacionales avalaron el fraude; no nos impongan con quien debemos relacionarnos; fin del bloqueo y respeto a la autodeterminación. Al FNRP y a la izquierda otoñal y primaveral: Estamos desmontando la dictadura neoliberal; el orden mundial arbitrario es inaceptable; terminaremos con los monopolios y los oligopolios que empobrecen nuestra soberanía; estamos construyendo una refundación humanista. Al empresariado nacional: vamos a invertir para sustituir importaciones y competir con los mercados internacionales; la tarea de socavar viene de todos lados, conspirando los mismos que han saqueado el país y sus aliados golpistas envalentonados, antidemocráticos. A las mujeres, niños y emigrantes: les daremos salud; educación de calidad; seguridad; soberanía alimentaria; y solidaridad con los tepesianos (sic), en nuestro país los emigrantes generan más divisas que muchas de las exportaciones tradicionales. Y a los hondureños en general ofreció: transformación revolucionaria de la educación, construir un modelo económico alternativo profundamente soberano; exaltar el humanismo, la solidaridad, integración, paz y respeto a los derechos humanos; y, desprivatizar los servicios públicos.

Con la Embajada de USA una relación incómoda. Y distancia con la cooperación. No es extraño, en el 2005 cuando las encuestas le daban como ganador, el candidato del PL, Manuel Zelaya, dejó plantado al PNUD con todos los invitados sentados en el Salón de Convenciones del Hotel Honduras Maya, donde se firmaría un documento producto de un largo proceso de diálogo multipartidario “Los acuerdos son posibles”. En esta administración la cooperación externa tiene dificultades para reunirse con la señora presidenta, algunos solo se han podido reunir con línea tercera de su ejecutivo. No quieren miradas ni cercanías incómodas. Construyen un distanciamiento. Con la embajada de Estados Unidos, el último episodio tuvo como detonante un tuit en que la embajadora Dogu hace pública la reunión que sostuvo con el designado presidencial Salvador Nasralla a quien llama vicepresidente. Por este acto, la respuesta del canciller Enrique Reina es desproporcional, y más responde a un cúmulo de disgustos, desde la lista Engel 2022, los recordatorios a la ministra de SEFIN del daño que hacen sus dichos a la economía que han elevado el riesgo país… hasta no haber recibido Honduras -meses después- el beneplácito para su embajador en Washington. Los antiimperialistas en Honduras es un grupo limitado, tan grande como la comunidad académica-estudiantil y gremial de izquierda, básicamente, prevalece un antimperialismo ideológico en estos núcleos, y al mismo tiempo un pragmatismo económico y social. Los jóvenes, y hasta los mayores quieren irse de Honduras, incluyendo algunos antiimperialistas. La emigración ha fortalecido unos lazos de afectos y sentimientos hacia aquel país. Cuatro datos importantes, la encuesta del ERIC 2022 revela que de los entrevistados el 47% tiene algún familiar en Estados Unidos, el 41% quiere migrar, el 92% han tenido como destino Estados Unidos, y el 91% considera que la gente emigra por falta de empleo y por la inseguridad. De estos datos se nutre el pragmatismo. No son nuestros años 70…

Hay que diferenciar los problemas heredados de la administración nacionalista, los problemas creados o no resueltos por la falta de experiencia y la improvisación, y los agravados por las causas externas como la guerra Rusia-Ucrania y las tormentas de la estación lluviosa. Mientras esto transcurre, la agenda política de Libre continua, sostenida con la confrontación y el discurso de odio, estrategia para mantener la clientela radical y ganar tiempo; tiempo que despeja el panorama para todos, lo que puede hacer posible que una oposición comience a tomar forma.

Libre, sin enemigos no existe, y si no existen los construye y los reinventa. Esa es su esencia.

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