Por: SEGISFREDO INFANTE

            Anticipo que voy a referirme a los poetas anglosajones de origen germánico, que se instalaron, a partir de cierto momento histórico de la “Edad Media”, en la isla británica más importante. Esta aclaración se vuelve pertinente porque cuando se habla de literatura inglesa, exhibimos la tendencia equivocada de incluir a los primeros celtas, a los britanos, a los romanos y posiblemente a otros grupos étnicos. El País de Gales, por ejemplo, es predominantemente celta. Y el legendario rey Arturo es quizás el resultado de una mezcla de familias celtas con familias romanas. Así que las palabras “anglo”, “inglés” y “sajón” poseen, por el contrario, otra etimología y una historia peculiar. De tal suerte que los “inmigrantes” anglosajones de Inglaterra se diferenciaron, con el paso de los siglos, de los sajones germánicos posteriores asentados en el “Bajo Rhin”.

            Sintetizado lo anterior es posible identificar al primer poeta propiamente anglosajón, es decir, germano-latino nacido en tierras británicas. Era una especie anticipada de “criollo”. Se llamaba Caedmon. Los historiadores William J. Entwistle y Eric Gillett, sólo le dedican siete renglones insustanciales en su “Historia de la literatura inglesa”. Creo que Matthew Arnold apenas menciona su nombre en su libro “Poesía y poetas ingleses.” Y el filósofo de la historia, el francés Hippolyte Taine, ni siquiera alude el nombre de Caedmon en su interesante opúsculo “Introducción a la historia de la literatura inglesa.”

            Empero, el poeta lírico Caedmon está subrayado en el cuarto libro de la “Historia Ecclesiastica Gentis Anglorum” (o “Historia eclesiástica de la gente de los Anglos”) escrita por un monje benedictino llamado “Beda el Venerable” (673-735 d. de C.). El problema historiográfico y literario es que también el nombre de Beda es omitido o ignorado por varios filósofos y antólogos, aun cuando ese nombre sea tan importante en la historia de las ideas como el de Isidoro de Sevilla. Quisiera lanzar la hipótesis arriesgada que Beda el Venerable, además de teólogo y pensador, fue el primer gran civilizador de los anglosajones medievales. No sólo por sus conocimientos previos de la cultura grecolatina occidental, sino por sus investigaciones documentales respecto de los orígenes de la civilización específica de los anglosajones en Bretaña. A partir de Beda el Venerable se puede hablar, con propiedad, de las antiguas raíces de la lengua inglesa y de la historia cristiana de los anglosajones, con algunos condimentos subsistentes de “paganismo” nórdico.

            Particular interés presenta para nosotros, en este artículo, la historia legendaria de Caedmon, quien según nuestro juicio y el de otros autores aislados, es el primer poeta inglés, con formación bíblica. Narra Beda el Venerable que Caedmon era un aldeano que vivía en los alrededores de un monasterio, en una época en que las personas se reunían en torno de una fogata a tocar el arpa. Pero como Caedmon era un hombre tímido y de discreto talento, prefería retirarse de tales reuniones musicales. Se dice que al dormir en un establo, un ángel se le apareció y le sugirió que cantara sobre los orígenes de la creación que se relatan en el libro del “Génesis” o “Bereshit”. Caedmon se negó a cantar. Pero bajo la inspiración divina, siendo un analfabeto, compuso un poema que tarde o temprano llegó a las manos de Beda el Venerable. Después Caedmon continúo componiendo versos a partir de las páginas de la Torá o Pentateuco. 

            Según Jorge Luis Borges los versos de Caedmon son “mediocres”. No estoy en ánimo de juzgar tales poemas. Además conozco las fobias del gran Borges hacia otros grandes escritores como el filósofo Ortega y Gasset y su tirria contra uno de los hermanos Machado. Luego sus prejuicios aparentes respecto de su paisano Leopoldo Lugones, un poeta argentino respetable. En el caso de Caedmon, apenas conozco la siguiente traducción al español: “Alabaremos ahora al guardián del reino de los cielos// al poder del creador y su propósito// a la obra del glorioso padre, que de cada maravilla,// el eterno Señor creó al principio.// Primero creó para los hijos de la tierra// el cielo como techo, el sagrado Creador,// luego el mundo, el Protector de la Humanidad,// el eterno Señor, construyó luego// para los hombres de la tierra, el Señor todopoderoso”. Me parece que este poema bíblico, en esta traducción reproduce, en un pequeño porcentaje, las aliteraciones (o repeticiones) de las sagas nórdicas. Y algo de los “Salmos”.

            No me interesa, por ahora, juzgar la calidad de los versos de Caedmon. Me interesa informar a los lectores que se trata del primer poeta anglosajón que compuso versos musicales bajo la influencia directa de la cultura bíblica occidental. De la cual todos nosotros somos, directa o indirectamente, sus herederos. Me interesa, además, resaltar que en ausencia del trabajo bibliográfico e historiográfico de Beda el Venerable, sería poco menos que probable hablar de la historia concreta originaria de Inglaterra.

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