Redacción En Alta Voz

La Ceiba, 28 de septiembre. Blanca Mejía de la organización Unidad de Desarrollo Integral de la Mujer y la Familia (Udimuf), organización defensora de las mujeres y de la niñez, aseguró que “no se busca poner en la palestra pública las necesidades y demandas que tenemos las mujeres y las niñas, sino defender un derecho a ser niñas y a no ser obligadas a ser madres después de una violación sexual”

Las mujeres en el departamento de Atlántida, no se quieren quedar atrás del resto de las ciudades de Honduras donde están elevando mensajes desde el movimiento feminista, realizando acciones a nivel nacional. Consideran que es una necesidad que en Atlántida se empiecen a mover esos temas, para hacer un llamado también a la ciudadanía, a que se involucre en estos procesos organizativos,  que conozca también la realidad que se está viviendo y “que se puedan unir y que puedan conocer que hay una situación también de desinformación que viene de manera histórica , que no hay educación sexual y reproductiva, la educación es laica en Honduras, entonces toda esa desinformación genera muchos prejuicios moralistas desde la intersección que también tiene la iglesia con las ideas fundamentalistas, pero no hay detrás un conocimiento de la realidad es que viven niñas y mujeres en Honduras”, dijo la representante de UDIMUF.

“En Atlántida nos plantamos con propiedad porque acompañamos a la niñez y a las mujeres, niñas que han sido embarazadas por su maestro y que son obligadas a vivir un embarazo no deseado. Mujeres también que han vivido una agresión sexual y es necesario para UDIMUF que se rompa el imaginario, sobre que, el abuso sexual solo se vive en un callejón oscuro, no es así, las niñas lo están viviendo en su casa”, agregó.

Durante la pandemia por el Covid19, las mujeres y niñas han sido obligadas a vivir en cuarentena y en algunos casos viviendo con su agresor y a vivir 24 horas, siete días a la semana, en un espacio privado que debería ser el más seguro.

El confinamiento que comenzó en marzo de 2020, después el cierre total del país, por la pandemia del Covid19, comenzando el trabajo desde casa, enfrentando las limitaciones de no contar con la conectividad para hacer las tareas en línea, compartiendo uno o dos celulares con todos los integrantes de la familia, multiplicando las labores domésticas para las mujeres.

Las mujeres bajo un constante temor, por enfrentar una pandemia desconocida sin recibir la orientación suficiente, para conocer cómo protegerse y cómo evitar ser víctima de la violencia en su propia casa y a quién acudir, ante la imposibilidad de movilizarse donde familiares, vecinos o amigos por el distanciamiento social obligado y necesario al mismo tiempo.

Más de 103 mil denuncias de violencia doméstica e intrafamiliar recibió el número de emergencia del 911, de estas denuncias solo el 5% fueron atendidas por la policía nacional. La mayor parte de esas denuncias se presentaron durante los meses de confinamiento obligado por la pandemia, cuando se esperaba que se redujera el crimen y la violencia.

Nada que celebrar

Ante esa interminable violencia, en La Ceiba, en el departamento de Atlántida, durante la conmemoración del Día de Acción Global por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito, UDIMUF lanzó la campaña “rompiendo mitos y tabús sobre nuestra sexualidad” y es con ese propósito.

Para la organización, es necesario romper todos esos mitos en torno a “llevar un pañuelo verde y  vamos a seguir reivindicando nuestro poder sobre nuestros cuerpos en la consigna ¡este cuerpo es mío y yo decido! para de alguna forma contribuir con un granito de arena para acabar con toda esta desinformación que tiene la población en Atlántida y tengan acceso a información más amplia, más objetiva y no detrás de prejuicios sociales que sólo van replicando el sistema racista, patriarcal y clasista, porque también es muy marcado el tema de qué algunas y algunos si tienen el acceso a otro tipo de educación. El mismo estado no garantiza una educación sexual y reproductiva laica objetiva y que aporte al desarrollo de la niñez y de la juventud”, expresa la psicóloga de UDIMUD.

Para todas las organizaciones feministas defensoras de los derechos humanos de las mujeres y las niñas es momento de exigir que se active o se apruebe la comercialización y venta de la distribución de la pastilla anticonceptiva de emergencia porque los índices de violación son elevados en mujeres y niñas.

Aclaran que la pastilla no es abortiva y que va a beneficiar, a prevenir embarazos no deseados. Asimismo, manifiestan que es necesario que exista un protocolo de atención a víctimas de violencia sexual que no existe, que hay una propuesta que se ha generado desde el movimiento feminista, pero que se ha hecho caso omiso a esta propuesta y la pastilla de anticoncepción de emergencia debe ser parte de este protocolo de atención por violencia sexual.

También, reclaman la despenalización del aborto, que no se trata de obligar a alguien a ejercer un aborto. El decidir sobre su cuerpo, quiere decir que está relacionado con tres causales:

  1. En la salud; porque mi vida está en riesgo si estoy embarazada y no tengo esperanza de vida si sigo con el embarazo.
  2. Si mi bebé no va a llegar a término su gestación y va a nacer sin vida.
  3. Por violencia sexual.

“Son las tres causales que estamos demandando y reconocemos que es un proceso sistemático, es una lucha que no la empezamos nosotros y que viene de mucho más atrás, también de la sociedad, de la iglesia, sobre todo de esas mujeres, claro que hay rechazo y eso también es nuestro trabajo, porque hay mucha desinformación y hay falta de acceso a la información también, entonces creo que estamos tratando de aportar un granito de arena por lo menos para que en el departamento de Atlántida, donde existen pueblos originarios que están sufriendo múltiples violencias”, acotó.

Vanessa Siliezar, también de UDIMUF, compartió un mensaje en la plataforma inclusiva Reportar Sin Miedo: Las hondureñas somos libres, en apariencia, porque tenemos todas las condiciones jurídicas para contratar, convenir, comprar, vender. Pero los patriarcas de este país nos han esclavizado porque no podemos decidir sobre nuestro útero. Porque hay terceros (y, léase bien, también terceras) que nos obligan a ser madres, aunque ese cuerpo, ese útero, es nuestro.  Entonces, cuando las jóvenes afirman, en este 28 de septiembre, “este cuerpo es mío, yo decido”, esa es una afirmación muy poderosa. ¿Por qué? Porque no ha sido impuesta, porque es producto de la educación, del empoderamiento de más de 50 años del movimiento feminista.

Mujeres en Honduras: ¿rebeldes o esclavas? – Reportar sin Miedo

Políticos se apropian del tema para generar polémica

La temática sobre el aborto se convirtió en uno de los temas de la campaña política que en menos de dos meses definirá quien será el nuevo presidente o la nueva presidenta de Honduras. Con diferentes posiciones encontradas entre el izquierdista partido Libertad y Refundación LIBRE y el oficialista partido Nacional.

El primer plan de gobierno lo presentó Xiomara Castro, candidata presidencial por LIBRE, la iniciativa que genera polémica es autorizar el aborto en condición de que el embarazo sea producto de una violación o que ponga el peligro la vida de la madre, entre otras circunstancias terapéuticas.

El partido Nacional calificó la propuesta de Xiomara Castro como “perversa y destructiva” la intención de legalizar el aborto, contenida en la propuesta de LIBRE. El aborto nunca antes había sido tema de campaña en Honduras, donde la Constitución prohíbe la interrupción del embarazo bajo cualquier circunstancia.

La iglesia católica fue la primera en reaccionar ante la propuesta de LIBRE y en una homilía del domingo, el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez pidió a los electores no votar por candidatos que promueven el aborto, demandó a los partidos políticos, no usar el aborto en ninguna propaganda política porque es un homicidio.
 
Xiomara Castro, en su plan de gobierno, defiende el aborto como opción y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ambas propuestas están prohibidas por la Constitución de la República y la ciudadanía tiene opiniones divididas sobre el tema.

El cardenal Rodríguez fue más allá y se refirió a la permanente violencia que se vive en Honduras, “Que tristeza que cada mañana haya tantas muertes violentas, eso no viene de Dios. El crimen y el asesinato tienen que ser eliminados”.
Para Rodríguez, es necesario empezar por la educación en la familia, “ porque cada persona es hija de Dios y la vida merece respeto desde la concepción”, aseguró.
 
Advirtió que “lo anterior puede atraer los votos de algunas personas que no tienen fe y eso las hace cómplices de homicidios”. “En segundo lugar, hay que echar el demonio del odio entre hermanos, entre familias y entre ciudadanos. Nadie debe odiar a nadie, el odio es totalmente lo contrario al amor y el que odia no puede amar”, sentenció.
 
“Ya se ha hablado de esto, pero hay que decirlo claramente: el aborto es homicidio, de manera que los partidos no deben usar el aborto en ninguna propaganda política, quien no ama no ha conocido a Dios, así eso lo dice el apóstol San Juan”, aseguró.

Piden derechos igualitarios 

“No hay independencia sin el derecho a decidir”, exclamaron las seguidoras del colectivo Somos Muchas en las calles de Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choluteca y otros municipios.

La organización Somos Muchas, que integra a varios colectivos feministas, coincide con UNIMUF y exige que las mujeres hondureñas tengan acceso a un aborto seguro y gratuito por las tres causales: cuando el embarazo es consecuencia de una violación sexual, cuando la vida de la mujer está en riesgo y cuando el feto tiene complicaciones graves que le causarán la muerte al nacer.

A inicios del 2021 Honduras blindó la despenalización del aborto

En Honduras, el aborto es ilegal en todas las circunstancias, incluso cuando es resultado de una violación. Cualquier mujer que se someta a un aborto, y cualquier persona que se determine que la haya ayudado, puede ser acusada penalmente y encarcelada. Con el apoyo de la mayoría diputados de todas las bancadas, el Congreso Nacional aprobó la reforma “Escudo Contra el Aborto en Honduras”, el cual por ser una reforma constitucional requería el voto favorable de la mayoría calificada de los parlamentarios, es decir 86 votos.

 La forma consiste en reformar el artículo 67 de la Constitución de la República, dejando establecido que “Se considera prohibida e ilegal la práctica de cualquier forma de interrupción de la vida por parte de la madre o un tercero al que está por nacer, a quien debe respetarse la vida desde su concepción”. 

Según lo aprobado, si en el futuro solo podrá reformarse por una mayoría de tres cuartas partes de los miembros del Pleno del Congreso Nacional, es decir 96 diputados.

A su vez, la reforma dejó estipulado que “Serán nulas e inválidas las disposiciones legales que se creen con posterioridad a la vigencia del presente Artículo que establezcan lo contrario”.

El diputado Tomas Zambrano, quien presidió la comisión de dictamen aclaró que, pese a que en el proyecto buscaba que, en caso de una constituyente, esta reforma no se podría modificar, la misma no fue aceptada y NO se agregó al dictamen final.

Opiniones divididas entre parlamentarios

 “Como mujer y madre, estoy a favor de la vida y en contra del aborto, quiero hablar en nombre de los que están en el vientre de la madre y no se pueden oponer” expresó Gloria Bonilla, del Partido Liberal.

 “Me ha llamado la atención que apenas se comenzó a sonar este tema en los medios, comencé a recibir llamadas de industrias médicas que me pedían que votará en contra, empresas que ni conocía, por eso hoy digo que siempre voy a votar en favor de la vida, aun y cuando eso signifique que no vuelva a ser electo diputado, pero no voy a contradecir mis principios” exclamó Luis Redondo, del Partido Innovación y Unidad.

El ex candidato a la presidencia por el partido Liberal Mauricio Villeda, también se opuso a la aprobación del aborto “Aun y cuando me sorprendió el proyecto, estoy a favor de la vida, estoy a favor de los que no pueden pedir no ser abortados, estoy en concordancia con mis principios liberales. No tengamos miedo y actuemos a conciencia, votemos en coherencia al principio de nuestros padres”.

Mientras tanto, diversos sectores de la sociedad civil consideran totalmente fuera de lugar que se esté utilizando el tema del aborto para generar controversia en el periodo electoral, considerando que el país está enfrentando una pandemia por el Covid19 que requiere de medidas preventivas e inversión en salud, así como la promoción de una cultura por la paz y la convivencia en vista de los altos índices de violencia que se han incrementado durante el 2021.

Esta publicación fue realizada con el apoyo del Fondo de Respuesta Rápida para América Latina y el Caribe organizado por Internews, Chicas Poderosas, Consejo de Redacción y Fundamedios. Los contenidos de los trabajos periodísticos que aquí se publican son responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de las organizaciones.

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