Elsa de Ramírez

El 6 de enero millones de niños en todo el mundo esperan la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar. ¿Pero realmente eran reyes o magos? La Santa Biblia en Mateo capítulo 2:2 versículo 11 (Reina Valera 1960) se lee sobre la visita de los magos… “2 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos a adorarle. 3 oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. 4 y convocados todos los principales sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. 5 ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: 6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porqué de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel. 7 entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; 8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. 9 ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.  10 y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. 11 y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.”

Pero ¿cuál es la verdadera historia de estos personajes?

Según la tradición, los Reyes Magos tenían orígenes distintos: uno era europeo, otro asiático y el tercero africano. Venían montados en un caballo, un camello y un elefante, portando tres regalos para el niño Jesús: oro, incienso y mirra, como símbolo de su triple naturaleza: como rey, como Dios y como hombre.

Se afirma que fue en el siglo III cuando Tertuliano, padre de la Iglesia, determinó nombrarlos reyes, ya que en la iconografía de ese tiempo se les representaba con ropajes lujosos, joyas y riquezas que solo los monarcas podrían poseer. En el evangelio se habla de tres “magos que vinieron de Oriente”. Sin embargo, el texto no aclara sus nombres ni afirma en ningún sentido que se tratara de reyes, ¿Y por qué creemos que son magos? La confusión obedece a una traducción incorrecta de la palabra magi, que en latín es plural de magus, la cual a su vez se deriva del griego uáyoc, o magos. Esta palabra es de origen persa y se refiere a una casta de sacerdotes que estudiaban los astros con la inspiración de hallar a Dios en ellos. Por sus conocimientos extraordinarios, la palabra magi nos llegó al español como magos, que entendemos son personas con poderes sobrenaturales y con capacidad de hacer magia. Sin embargo, los tres hombres sabios de Oriente lo único que hacían era practicar la astronomía.

En un mosaico del siglo VI, localizado en la Basílica de San Apolinar el Nuevo -en Rávena, Italia-, aparecen por primera vez los tres Reyes Magos ataviados al modo persa -con el gorro frigio de los magos, que sería sustituido por la corona de los reyes-, cada uno con su nombre y representando diversas edades. El origen de los nombres en el Evangelio Armenio de la Infancia de Jesús, considerado apócrifo y no reconocido por la Iglesia, se habla de Melkon de Persia, Gaspar de la India y Baltasar de Arabia.

Basado en este relato, el doctor de la Iglesia Beda el Venerable describiría en el siglo VII a los magos de Oriente como los conocemos hoy, siendo Melchor el más viejo y el que porta el oro, Gaspar el de mediana edad con incienso y el joven Baltasar con mirra. Fue hasta el siglo XV que la iconografía cristiana los representaría encarnando a las tres razas conocidas en la Edad Media: Melchor personificando a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos.

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