Nuestro sagrado lábaro patrio

Elsa de Ramírez

El 23 de mayo de 1995, siendo presidente de la República el doctor Carlos Roberto Reina,  el Congreso Nacional presidido por el ingeniero Carlos Roberto Flores mediante Decreto Legislativo No.84-95 se instituyó oficialmente el 1 de septiembre como Día de la Bandera Nacional de Honduras, uno de los símbolos más representativos de nuestra patria el cual reza de la siguiente forma:

Decreto Número 84-95

El Congreso Nacional:

CONSIDERANDO: Que mediante Decreto Número 5 de fecha 7 de junio de 1943, se instituyó como Día de la Bandera Nacional de Honduras el 14 de junio de cada año.

CONSIDERANDO: Que el Gobierno de la República y las fuerzas vivas representativas de la nacionalidad, no le han dado a la fecha 14 de junio la solemnidad y celebración patriótica que merece el día consagrado a nuestra Bandera Nacional, no obstante los propósitos cívicos de exaltación manifestados por los diputados que en aquella época legislaron para tal fin.

CONSIDERANDO: Que las autoridades de la República devienen obligados al cumplimiento de todas aquellas normas que regulan el uso, trato, veneración y respeto a nuestros símbolos patrios, así como a promover las acciones estimulantes a fin de que la población en general asuma el comportamiento cívico adecuado a tales disposiciones.

CONSIDERANDO: Que es un deber de las instituciones públicas y privadas, civiles y militares, celebrar con solemnidad especial el día consagrado a nuestra Bandera Nacional y exaltar con devoción cívica el simbolismo que representa para todos los hondureños.

CONSIDERANDO: Que el mes de septiembre se ha constituido por razones históricas y de conciencia nacional, el mes dedicado a la Patria, evidenciándose en el comportamiento de la población en general un fervoroso entusiasmo por exaltar los valores cívicos, morales e históricos de nuestra nacionalidad.

Por tanto Decreta:

Artículo 1º. – Instituyese el uno de septiembre de cada año, como DÍA DE LA BANDERA NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE HONDURAS, en esta fecha todas las instituciones del Estado, civiles y militares, lo mismo que la población en general, deberán rendir tributo de veneración y respeto a la Bandera de la Patria.

Artículo 2º.- Derogar el Decreto Número 5, de fecha 7 de junio de 1943, mediante el cual se instituyó el 14 de junio de cada año, como el día consagrado a la Bandera Nacional de Honduras.

Artículo 3º.- El presente Decreto entrará en vigencia a partir de la fecha de su publicación en el Diario Oficial La Gaceta.

Dado en la ciudad de Tegucigalpa, Municipio del Distrito Central, en el Salón de Sesiones del Congreso Nacional, a los nueve días del mes de mayo de mil novecientos noventa y cinco.

Acuerdo que manda a partir de ese año a todas las instituciones del Estado, civiles y militares y a la población en general a rendirle tributo, veneración y respeto al pabellón nacional, jurando fidelidad a la misma como símbolo de unidad, justicia, libertad y paz e invocando la presencia de Dios y el ejemplo de nuestros próceres, prometiendo servirla y defenderla bajo un solo propósito para beneficio de todos.

El Pabellón Nacional presenta dos franjas color azul turquesa separadas por una blanca, todas de igual ancho. En el centro de la franja blanca figuran cinco estrellas con cinco ángulos salientes del mismo color azul, representativas de los cinco países centroamericanos que una vez integraron la República Federal, por cuya unidad y liberación luchó el General Francisco Morazán Quesada.

Este lábaro patrio junto con el Himno y el Escudo, representan la auténtica Identidad Nacional que desde que nacemos juramos defender con honor, sacrificio y patriotismo; es decir, la inviolabilidad del territorio nacional, frente a pretensiones extrañas, como ha sucedido para el caso la última vez en el mes de julio de 1969, cuando las tropas salvadoreñas invadieron inesperadamente nuestro sagrado suelo, conflicto que duró cien horas y en el que Honduras prácticamente se llevó la peor parte, ya que la sorpresiva invasión cubrió todos los puntos fronterizos y no fue sino hasta que la heroica aviación hondureña alistó sus aeronaves, mismas que repelieron valientemente esta desagradable página de la historia centroamericana, la que fue más censurada, porque en Honduras en ese tiempo habían alrededor de trescientos mil salvadoreños trabajando en diferentes actividades agrícolas, industriales, comerciales y de diferente naturaleza, los que fueron obligados a abandonar el país en represalia por tan deleznable acción del gobierno de Fidel Sánchez Hernández y sus satélites en el país cuscatleco.

En resumen, La Bandera Nacional siempre ha ido al frente de los conflictos guerreristas internacionales y por supuesto en desfiles militares y cívico-culturales  que se celebran en diferentes efemérides del año, simbolizando con ello el amor y el respeto entrañables hacia la tierra que nos vio nacer.

 

 

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