Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”  

21 de septiembre de 2019

¿En qué momento comenzó a incidir el hombre en el cambio climático?: Los expertos coinciden en señalar la Revolución Industrial como el punto de inflexión en el que las emisiones de gases de efecto invernadero arrojadas a la atmósfera empezaron a dispararse. Hay que recordar que la Revolución industrial nació de otras muchas pequeñas revoluciones: la agrícola, la tecnológica, la demográfica, de medios de transporte, finanzas… que dieron lugar a un nuevo modelo de producción y consumo.Desde ese momento, el crecimiento de la población (en 1750 había menos de 800 millones de habitantes en la Tierra, hoy somos más de 7.500 millones), un consumo de recursos cada vez más desmedido, el aumento en la demanda y producción de energía obtenidas mayoritariamente a través de combustibles fósiles… han provocado que el planeta haya entrado en lo que parte de la comunidad científica ha denominado el Antropoceno[1]: la nueva era geológica motivada por el impacto del ser humano en la Tierra.El principal resultado ha sido el aumento de la temperatura global del planeta, que desde ese período ha aumentado en 1,10C, si bien se estima que al final del presente siglo el termómetro pueda aumentar todavía más aun cumpliéndose los compromisos de reducción de emisiones fijados por los países.Pues ciber lectores un sonoroso aplauso a esta pléyade de científicos que realizan una expedición muy loable para todo los humanos:

[2]El Observatorio Multidisciplinario a la deriva para el Estudio del Clima Ártico (MOSAiC por sus siglas en inglés) está en el proyecto de investigación más largo de la historia y uno de los esfuerzos más grandes de la humanidad para entender como el derretimiento del Polo afecta al resto del planeta. Después de una década de desarrollo, el proyecto cuesta al menos 134 millones de dólares, sus miembros vienen de 60 instituciones en 17 ciudades y es dirigido porel Instituto Alfred Wegener de Alemania.


[1] El concepto fue establecido por el premio Nobel de Química Paul Crutzen en el año 2002. Este investigador lo definió como el periodo que se origina al final del siglo XVIII, en el cual se denotan los cambios que el hombre ha generado sobre la faz de la Tierra6

[2]  Por Sarah Kaplan 20 de septiembre de 2019 publicado en Washington Post

La escarcha cubre la nieve donde los investigadores cruzan una laguna en Utqiagvik, Alaska, el 9 de abril de 2019. Los investigadores se encuentran entre un grupo reunido para prepararse para la expedición Mosaico de un año que recopilará datos sobre el clima y los ecosistemas del Ártico. (CRÉDITO: Washington Post foto por Bonnie Jo Mount)

Cientos de científicos están a punto de llegar al océano helado del Polo Norte un ambicioso esfuerzo por entender las consecuencias del cambio climático en la parte del mundo que se calienta más rápido. Este esfuerzo comienza el viernes, cuando el rompehielos alemánRV Polarstern zarpará del puerto noruego de Torso con montones de investigadores y cientos de toneladas de equipos científicos a bordo. Como el oscuro invierno cae sobre el Ártico, los aventureros podrán dejar que el océano se congele alrededor de la embarcación, atrapándolos. The Polarster estará los siguiente 12 meses lentamente a la deriva a través del Polo mientras los científicos recolectan observaciones relevantes en el agua, hielo y aire y de los habitantes vivos del lugar, hasta que por fin el verano comience a liberar el barco del hielo.

El Observatorio Multidisciplinario a la deriva para el Estudio del Clima Ártico (MOSAiC por sus siglas en inglés) está en el proyecto de investigación más largo de la historia y uno de los esfuerzos más grandes de la humanidad para entender como el derretimiento del Polo afecta al resto del planeta. Después de una década de desarrollo, el proyecto cuesta al menos 134 millones de dólares, sus miembros vienen de 60 instituciones en 17 ciudades y es dirigido por el Instituto Alfred Wegener de Alemania.

Poco después de la partida, los coordinadores del proyecto se enfrentaron con una decisión crucial: ¿A qué témpano de hielo deben ligar sus destinos? Si se desvían demasiado en cualquier dirección, el Polarstern podría terminar fuera del alcance de los rescatistas de emergencia o en aguas donde el gobierno ruso prohíbe recolectar datos científicos.

Basados en registros históricos, los oceanógrafos han desarrollado sofisticados modelos para comprender hacia donde viajará un trozo de hielo en determinada época del año. Pero en el pasado, las predicciones sobre el ártico no han tenido buenos resultados y en el verano el océano congelado de Ártico cayó en los niveles más bajos históricamente.

Una vez atados al témpano seleccionado, los científicos construirán una gigantesca y flotante estación de investigación alrededor del barco. Cada división de investigación tendrá su propia “ciudad” en el hielo conectadas por medio de pasarelas de madera diseñadas para que ningún meteorólogo tropiece accidental y altere los resultados. A través de motos de nieve y helicópteros, los científicos podrán aventurarse más en el hielo-pero siempre bajo la supervisión de un guardia armado entrenado para protegerse de los osos polares.

El rompehielos alemán y el buque de investigación Polarstern se muestran en la costa de Noruega el 18 de septiembre. (Rune Stoltz Bertinussen / NTB Scanpix / AFP)

Muchos de los investigadores vivirán y trabajarán al mismo tiempo a bordo del Polarstern por dos meses, luego cambiarán con el siguiente equipo, como participantes de una gigantesca carrera intelectual de relevos. Teóricamente el único contacto con el resto del mundo que tendrán son los barcos y aeronaves programadas para llegar al final de cada tramo cuando las tormentas de invierno y los mares tormentosos – intercambiarán pasajeros y reabastecerán los suministros de comida y combustible.

“Es como un sentimiento navideño para todos nosotros”, dijo Don Perovich, un geofísico de Dartmount, co-líder de las investigaciones del proyecto en hielo marino. “Es increíble pensar lo que vamos a ver durante el próximo año”. La cabeza de la expedición, Markus Rex, llama al Ártico “El epicentro del calentamiento global”. Ninguna parte de la tierra cambia tan rápido como ahí, donde las temperaturas se estiman en 4.5 grados Fahrenheit más altas que en los últimos 150 años.

Pero el profundo frío y la impenetrable oscuridad del Ártico central hace casi imposible estudiar este lugar durante el invierno; los aviones no pueden volar, e incluso los rompehielos más fuertes no pueden atravesar los mares congelados. A la deriva con el hielo, como el Polarstern lo hará, es la única forma de llegar a esa parte remota del planeta en su temporada de más difícil acceso. Pero expediciones transpolares exitosas solo se han logrado en dos ocasiones, y nunca fue por un buque moderno de investigación.

Ahora, por primera vez, los científicos tendrán la oportunidad de ver con el mar abierto se congela blanco y quieto, mientras el sol se oculta en el horizonte y permanece ahí en lo que la vida se calma y mientras las auroras bailan. Estarán ahí para presenciar el momento en el que regrese la luz, cuando los días se alargues y los animales y plantas comiencen a florecer en las aguas cada vez más abiertas. Podrán realizar seguimiento de la transformación del Ártico con el paso de las estaciones y dar cuenta de los procesos a pequeña escala que tienen dramáticas consecuencias a gran escala.

 “Es como pasar años leyendo un capítulo aleatorio de un libro, tratando de descifrar lo que está pasando”, dijo Perovich. “En este caso, estaremos desde la página uno hasta la página final”.

Byron Blomquist se sube a una cresta de hielo marino en el Océano Ártico más allá de Utqiagvik, Alaska, el 10 de abril. Blomquist estaba entre un grupo reunido para prepararse para la próxima expedición MOSAiC de un año. (Bonnie Jo Mount / The Washington Post)

Pero la expedición de MOSAiC “no es solo un ejercicio intelectual”, agregó. La investigación refiere que el aumento de temperaturas y la disminución del hielo en el mar Ártico está teniendo peligrosos efectos en el mundo.

Por siglos, el frio en la parte superior del globo ha sido una piedra angular en un arco – estabilizó todo el sistema terrestre. Su ausencia, dijo Jenniffer Francis, una experta en ciencia atmosférica del Centro de Investigación de Woods Hole, podría causar que los patrones de clima establecidos hace mucho tiempo en el planeta se derrumben como fichas de dominó.

“Todos deberíamos estar preocupados”, dijo Francis.

El hielo marino es el que refleja la mayoría de la luz solar que regresa al espacio, sin esta reflexión, el cambio climático podría acelerar. En este momento ya se cree que el calentamiento global es entre 25 y 40% peor por la cantidad del hielo que se derritió en el Ártico. Un océano Ártico en crecimiento también contribuye generar fluctuaciones salvajes en la corriente de chorro, el río atmosférico empuja este clima a través de hemisferio norte. La investigación de Francis sugiere que los recientes eventos climáticos extremos – el vórtice polar que se apoderó del medio oeste en invierto, la larga sequía en California, las olas de calor en Europa y Asia, entre otras- son producto de este fenómeno.

A pesar de que Francis no viajará a bordo del Polarstern, si participó en el desarrollo de los planes científicos de MOSAiC. Su investigación y el trabajo de muchas otras personas depende de la información que recolecte esta expedición, dijo. El intercambio de calor entre el agua y el aire, las interacciones entre el hielo y las nubes, la exhalación de gases microscópicos producidos por las algas de Ártico y todos los factores del fenómeno podría cambiar el modelo que existe en nuestro mundo.

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