Pedro Varela, de la falta de metas al trabajo con Jóvenes Constructores

Tegucigalpa, Honduras. Un campeonato de fútbol de barrio: ese fue el sitio donde Pedro Antonio Varela supo por primera vez del programa Jóvenes Constructores.

El capitalino de 20 años no es el único: muchos otros bene – ciados se han enterado del programa en sitios inesperados. Cuando sus vecinos organizaron el torneo, “fui porque me gusta mucho jugar y porque mis amigos me animaron”, re- cuerda Pedro. “En eso, alguien me habló del programa y de la gran cantidad de beneficios que trae”. Terminaron de con- vencerlo cuando le dijeron que recibiría cursos de habilidades para la vida y el trabajo e incluso una charla del Instituto Nacional de Formación Profesional.

Poco a poco, Pedro fue venciendo su timidez cuando comenzó a relacionarse con sus nuevos compañeros de estudio en la sede de Fundación Nacional para el Desarrollo de Honduras (FUNADEH), socio del programa, en Jardines del Carrizal.

Las habilidades para la vida y el trabajo fueron solo uno de los muchos aprendizajes que Pedro adquirió en Jóvenes Constructores.

El ambiente en el programa también le ayudó a transformarse. “Mis instructores me animaban: me decían que tenía mucho que dar. Me convertí en un líder”.

De la rebeldía al amor por el trabajo

“Yo antes era un joven rebelde”, dice Pedro. “Me levantaba tarde, era como muchos que solo en la casa pasaban y no quería hacer nada. No tenía metas, pero aprendí a trabajar y ayudar a mi familia”.

Ahora tiene un propósito: “Ya no me siento como antes. Comencé a proponerme metas; la primera fue graduarme de Jóvenes Constructores y después encontrar un trabajo”.

Hallar trabajo fue un reto para Pedro. “Mis tutores me aconsejaban mostrar seguridad en la entrevista de trabajo y decir siempre la verdad”.

Cuando llegó el día de poner a prueba lo aprendido, la seguridad y el ánimo con que habló en la entrevista hicieron que se quedara con un puesto permanente en Diunsa Miraflores, donde empezó a laborar el 30 de octubre de 2017 en el área de deportes.

“Todas las habilidades que aprendí en Jóvenes Constructores me sirven para escuchar a los clientes. Antes me alteraba muy rápido y no tenía autocontrol, pero ahora tengo paciencia. Mis compañeros me dicen que soy muy carismático: eso lo aprendí en el programa”. Una persona humilde y servicial: así lo describe Nazareth Escoto, una de sus compañeras de trabajo. “Siempre anda ayudando a los demás”, agrega.

La gerente de recursos humanos de Diunsa, Heidy Noelia Ferrera, dice que la institución está com- prometida a abrir oportunidades a las personas que cuenten con el per l para los puestos. “No hacemos discriminación por el lugar donde viven”.

Pedro invita a la juventud a participar en el programa Jóvenes Construtores porque la capacitación que ofrece ayuda a mejorar la vida per- sonal y laboral. “Todo lo aprendido me ha servido en el trabajo y en el hogar”, arma.

El programa Jóvenes Constructores es uno de los servicios que ofrece Senderos Juveniles de Centroamérica, proyecto binacional en Honduras y El Salvador conformado por Catholic Relief Services (CRS) junto a sus socios Fe y Alegría, FUNADEH, Glasswing International y YouthBuild International, con el financiamiento del Departamento de Trabajo de Estados Unidos (USDOL).

Photo: CRS

Pedro Varela: Youthbuild Helped Him Get a Job and Find His Goals in Life

Tegucigalpa, Honduras. A football game in his neighborhood: this was the place were Pedro Antonio Varela rst learned of YouthBuild.

As many bene ciaries like him, the 20-year-old learned of the program in an unexpected place. When his neighbors set up the game, “I went because I love to play and because my friends encouraged me,” recalls Pedro. “Then, someone told me about the program and its many bene ts.”

He was nally convinced when he was told that he would be trained in life and work skills.

Little by little, Pedro overcame his shyness as he began to talk to his new classmates at the FUNADEH headquarters, a member of the program, in Jardines del Carrizal.

Life and work skills were just a few of the many things Pedro learned in YouthBuild. The program environment was also a plus. “Instructors encouraged me: they told me I had a lot in me. I became a leader”.

From Rebelliousness to Hard Work

“I was a young rebel,” says Pedro. “I woke up late and preferred to stay at home. I didn’t want to do anything. I had no goals, but eventually I learned to work and could help my family.” Now he has a purpose in life.

“I no longer feel like before. I started to set myself goals: rst, I wanted to graduate from YouthBuild; then, I wanted to nd a job.”

Finding a job was a challenge for him. “My instructors advised me to show assurance during my job interview and to tell the truth.” Then, the day came to put what he had learned to the test.

His self assurance as he spoke helped him get a permanent position in the Diunsa Miraflores store, where he began to work on October 30, 2017, in the sports area.

“The skills I learned at YouthBuild help me a lot when dealing with customers. I used to have no self-control, but I became a good listener. My friends tell me that I am very charismatic: all that comes from what I learned in the program”.

Humble and helpful: two words Nazareth Escoto, one of Gerson’s co-workers, uses when describing him. “He’s always helping other people,” she adds.

Heidy Noelia Ferrera, human resources manager at the Diunsa store, says that the organization is committed to give jobs to people with the right pro les. “There’s no discrimination here. It makes no difference where our personnel live”.

Pedro encourages youths to participate in the YouthBuild Program, where they will acquire many life and work skills.

“Everything I learned has helped me at work and at home,” he says. The YouthBuild Program is one of the services offered by Youth Pathways Central America, a binational project in Honduras Foto: Glasswing International

 

993 total views, 3 views today

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *