LUISA AGUERO

Aparte de la sordera de origen genético, el envejecimiento es una de las principales causas de pérdida auditiva. Pero, en la sociedad del ruido y la velocidad, cada vez hay más sorderas traumáticas, por un accidente o por exceso de ruido.

“El trauma por ruido afecta a las células receptoras sensoriales, lo que reduce la comunicación de las neuronas sobre todo en la zona del trauma. Unos 20 o 30 días después del daño aparece la pérdida de células ciliadas, y un mes más tarde, tanto estas células como las neuronas ganglionares, localizadas en el oído interno, mueren y se pierden para siempre”, establece un estudio de la Universidad de Montpellier (Francia).

Pero también hay sorderas por problemas vasculares y efectos adversos de algunos fármacos, como antibióticos y diuréticos. El primer síntoma de la pérdida auditiva aparece como un problema de discriminación de sonidos, que aumenta progresivamente hasta llegar a la sordera profunda. Hasta ahora esta discapacidad se ha solucionado con audífonos o implantes cocleares, pero las últimas líneas de investigación apuntan nuevas vías basadas en la protección, la neuroplasticidad y la regeneración celular.

Si  no se protege la audición con medidas como cascos, ambientes más silenciosos o terapias farmacológicas, la presbiacusia, que ahora empieza a manifestarse a los 65 años, aparecerá a los 35, y el daño que hoy se tiene a los 80 se sufrirá a los 50.

Nuestra realidad

Los sampedranos están quedando sordos debido a la contaminación provocada por el ruido y  lo más preocupante es que la cifra va en aumento.  Actualmente, un 10 por ciento de la población, unas 100  mil personas,  presenta problemas auditivos.

El doctor Diógenes Chávez, especialista Audiometrista y Audioprotesista, manifestó que, “desgraciadamente hay problemas de audición como consecuencia de la exposición a sonidos fuertes por espacios prolongados de tiempo. “A partir de los 85 decibeles, un oído expuesto a ese nivel, ya sufre algún daño que en la mayoría de los casos es irreversible”, señaló.

La Hipoacusia inducida por el ruido, o trauma acústico, es la disminución o pérdida de la audición por la exposición del oído ante sonidos muy intensos. “Últimamente hemos encontrado algunos lugares que, por hacer una venta, tienen parlantes a muy altos niveles y esto, aparte de ocasionar varios trastornos como la irritabilidad, aumento de la presión arterial, y en algunos casos hasta insomnio, daña el oído por la prolongación de la exposición al ruido”, expresó el médico.

Un antecedente

La revolución industrial significó el empleo de máquinas ruidosas y un aumento importante del número de individuos que sufren hipoacusia como consecuencia de la exposición al ruido. Así pues, desde hace unos 100 años, se adquirió conciencia pública de que este era un problema de bienestar social.

En términos simples, el ruido es un “sonido no deseado” que afecta la salud y el bienestar de hombres y mujeres. También podemos decir que todo ruido que provoca efectos adversos en las personas, se puede catalogar de contaminante.

El ruido puede llegar a ser una interferencia muy nociva en las conversaciones, el sueño, comunicación telefónica, descanso o estudios, entre otras actividades. Pero la contaminación acústica no sólo tiene la capacidad de interferir, también provoca serios daños auditivos y ocasiona diversos efectos tanto a nivel fisiológico como psíquico. Dolores de cabeza o cefaleas, irritabilidad, taquicardias, aumento en la presión sanguínea, trastornos del sueño, fatiga, son los síntomas más comunes que provoca la exposición continua al ruido.

Este severo problema tiene directa relación con la expansión de las zonas urbanas, donde las grandes concentraciones poblacionales, el aumento progresivo de los medios de transporte y el crecimiento del sector industrial y comercial constituyen algunas de las principales fuentes contaminantes del ruido urbano.

En la Región Metropolitana, la contaminación acústica es fundamentalmente provocada por fuentes móviles (transporte terrestre y aéreo) y en segundo lugar, por fuentes fijas, entre ellas actividades recreacionales como discotecas, teatros, gimnasios, además de industrias, talleres, supermercados, templos religiosos, terminales de buses, faenas de construcción, edificios de residencia o de oficinas.

Las cifras del silencio

Más de  100 mil habitantes de la ciudad de San Pedro Sula padecen de hipoacusia, este es un mal que va en constante aumento por la proliferación de grandes parlantes y equipos de sonido que vemos con solo caminar unas cuadras por los más concurridos sectores comerciales de la ciudad, quienes ofrecen sus productos a un volumen excesivo; la música que deben soportar los pasajeros de los buses y el ensordecedor bullicio de las discotecas, son los más graves problemas que están afectando al 10 por ciento de los sampedranos. También ingresan en la lista de lugares con contaminación auditiva, las fábricas, en donde hay zonas en que el ruido excede de los decibeles normales que pueda aceptar el oído humano y no se toman las medidas de precaución necesarias con el uso de los protectores auditivos.

Los especialistas aconsejan que es necesario realizarse un examen de audiometría una vez por año porque hay muchas personas que aún teniendo problemas auditivos, lo desconocen porque en la generalidad de nuestro pueblo no acostumbramos a visitar periódicamente al médico y con la prevención se puede prevenir una hipoacusia o sordera que son males irreversibles y solamente se podrían solucionar en parte con la utilización de prótesis auditivas.

A criterio del Dr. Chávez, y de acuerdo a una estadística que él lleva en forma personal, podríamos decir que la incidencia de los problemas auditivos en la población es de un 10 por ciento de los casos de pacientes que visitan al especialista. “En mi estadística, de cada diez pacientes, uno tiene problemas y eso es realmente bastante alto en vista de que la exposición la tenemos a la orden del día”, señaló.

El principal problema que señalan los médicos es por el uso del walkman, en los lugares de esparcimiento como las discotecas y en las áreas de trabajo porque hay ciertos lugares en donde el operario no es protegido adecuadamente con su equipo de protección personal como ser los tapones auditivos o las orejeras. “Los empleados que van a estar en lugares expuestos con más de 85 decibeles, es imperativo el uso de los protectores auditivos para evitar eventualmente una lesión del aparato auditivo” siguió.

Hay varias empresas que ya han adoptado medidas de seguridad para sus empleados, realizando controles periódicos de evaluación de ruidos en sus sectores críticos, evaluando a los empleados con las audiometrías y con la utilización de los protectores.

¿QUE ES LA HIPOACUSIA?

Este problema que sufren muchos habitantes y que va en creciente aumento es una disminución de la audición; tomando en cuenta que la audición normal de un ser humano va desde cero hasta 25 decibeles. El facultativo indicó que cuando se ha caído de ese margen normal, ya podemos empezar a hablar de una hipoacusia. Dentro de este grave problema, existen varios grados, según el índice de audición que vaya perdiendo la persona afectada. El primer grado es el marginal que ocupa el segmento comprendido entre 25 a 40 decibeles; seguida por la leve de 40 a 55 db; moderada de 55 a 70; siguiendo por las más graves como es la severa de 70 a 90 y la profunda que va de 90 a 110 decibeles en los parámetros de audición.

 “Algo importante es que en la gran mayoría de los casos, cuando se provoca un daño en la audición por ruido es irreversible”, puntualizó Diógenes Chávez y,  hay una tendencia a que siga esto y eventualmente el paciente que presenta ese problema es sin dudas un candidato firme a utilizar prótesis auditivas en los años posteriores, dijo.

Aún con los adelantos de la medicina, todavía no se ha podido establecer algún tratamiento o medicamento que pueda solucionar el grave problema de la hipoacusia o sordera y es por eso que en las escuelas privadas, al ingreso se les realiza a los alumnos pruebas de audiometría para detectar algún problema que pueda tener un niño en su educación y se han dado casos sobre todo en niños de las escuelas públicas, y esto se da sobre todo en las familias de bajo nivel cultural, donde los padres no se preocupan por el cuidado de sus hijos y escuchan los aparatos de radio y televisión a muy alto volumen e incluso duermen con los audífonos colocados, sin tener en cuenta el daño que se está generando en el sistema auditivo.

Aún y cuando el sonido no pase de los 85 decibeles, ya después de los 60 es molesto y ocasiona algunos malestares como irritabilidad y aumento de la presión y en algunos casos taquicardia y casos de insomnio, es por eso que se indica a los jóvenes dejar de usar los walkman o escucharlos a bajo volumen, si asisten a las discotecas, alejarse de los parlantes  y las personas que disparan armas de fuego, no utilizan su equipo adecuado y le traerá problemas de hipoacusia o sordera en unos años.

Este problema va en aumento porque no estamos llevando un control estricto de los lugares donde hay ruido y nosotros estamos siendo pioneros porque es la primera promoción de medicina del trabajo y salud ocupacional en Honduras y estamos en distintos tipos de capacitaciones, congresos y jornadas científicas, orientando a la población para proteger no solo a la mas laboral sino a la población en general.

Ahora ya hay un poco más de conciencia, estamos haciendo las investigaciones del caso en los lugares donde se nos presentan las denuncias y eso ya está cambiando; pero aún falta más y eso va en la conciencia en cada uno de nosotros”, apuntó el experto.

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