Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE” 31 de octubre  de 2019

¿A QUE LLAMAMOS REFORMA PROTESTANTE?: a un movimiento con carácter religioso de la Cristiandad en Europa Occidental en el siglo XVI, liderada por pensadores espirituales católicos, con el objetivo de revitalizar el cristianismo primitivo, propendiendo a un cambio en las prácticas eclesiásticas.

Dando inicio en Alemania el 31 de Octubre de 1517 cuando el fraile agustino, MARTÍN LUTERO publicó sus famosas noventicinco (95) tesis, clavándolas en las puertas de la Iglesia del castillo de WITTENBURG.

En aquellos tiempos la acción de clavar escritos en las puertas de las iglesias funcionaba tal como los modernos tablones de anuncios, era la manera acostumbrada de anunciar un acontecimiento de transcendental importancia. En dos semanas, sus tesis recorrieron toda Alemania, y en pocos meses ya se conocían en toda Europa.

El resumen de las 95 tesis contenía lo siguiente:

  1. Una condena a los abusos de poder en que incurrían los eclesiásticos  (El despotismo y las excesivas riquezas del clero y la frecuencia con la que los canónigos tenían amantes e hijos ilegítimos)
  2. Un cuestionamiento al Poder y Eficacia de las Indulgencias tradicionalmente las indulgencias, es decir, la remisión o disminución de la sanción por los pecados cometidos, se obtenían mediante penitencias que la iglesia imponía/impone.

Roma calificó a Lutero de “borracho”, asegurando que “se arrepentiría cuando estuviera sobrio”, sin embargo la Iglesia ordenó la quema de las obras de Lutero, y su excomunión ordenada por el Papa León X el 3 de enero de 1521 mediante la bula “Decet Romanum Pontificem”

LA ORDEN PAPAL QUE EXCOMULGÓ A MARTÍN LUTERO

La Reforma se inicia oficialmente con las 95 tesis que fueron condenadas definitivamente el 15 de junio de 1520. El Papa León X exigió que Lutero se retractara por lo menos de 41 de sus tesis, las indulgencias por las almas en el purgatorio (Tesis 8-29) al igual que aquellas en favor de los vivos (Tesis 30-68). rechazando esta exigencia públicamente en la:

Dieta de Worms de 1521.

La DIETA DE WORMS (Alemania), fue la asamblea celebrada durante el periodo del 28 de enero al 25 de mayo de 1521por los príncipes del Sacro Imperio Romano-Germánico y presidida por el recién nombrado emperador CARLOS V; dilectos lectores la misma no debe confundirse con el CONCORDATO DE WORMS del 23 de septiembre 1122 foro en donde se dirimió el punto toral de la jurisdicción de lo laico y eclesiástico, en mi opinión el Artículo N° 77 de nuestra Constitución la hondureñidad hace caso omiso al precepto constitucional. Lo histórico de la Dieta fue la comparecencia de Martín Lutero para que retractase de sus famosas tesis, él habló delante de la asamblea, pero en vez de abjurar, defendió con vehemencia su actitud protestante durante los días 16 al 18 de abril de 1521. Se puede resumir su rebeldía en lo siguiente:

Ratificó su actitud y rechazó retractarse de sus enseñanzas, razón por la cual fue declarado proscrito, se prohibió la lectura y posesión de sus escritos y para cerrar con “broche de oro” se autorizaba a cualquiera a matar a Lutero sin sufrir consecuencias penales.

La historia recoge lo siguiente de parte del Monje: A menos que no esté convencido mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes -ya que no confío en el Papa, ni en su Concilio, debido a que ellos han errado continuamente y se han contradicho, me mantengo firme en las Escrituras a las que he adoptado como mi guía.Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro o correcto actuar contra la conciencia. Que Dios me ayude. Amén.

Sin embargo Lutero tuvo su protector que fue el Príncipe Elector de Sajonia, FEDERICO III de Sajonia, llamado también Federico el Sabio, o como Federico El Prudente que lo hizo conducir secretamente hasta el castillo de WARTBURG, fuera de la jurisdicción del emperador y allí él comenzó su traducción al alemán del Nuevo Testamento, que se llamaría la Biblia de 7

Septiembre por haber aparecido ese mes y cuando al fin Lutero salió de su refugio, el Emperador estaba más preocupado por cuestiones militares. Además, a causa del creciente apoyo público a favor de Lutero entre las demarcaciones alemanas; valga la aclaración que el edicto de Worms jamás llegó a ser implementado. Lutero continuó con su obra de reforma hasta su muerte en 1546.

JUAN CALVINO

“El apóstol maestro”

Cuando considero que no estoy en mi propio poder, ofrezco mi corazón como víctima muerta en sacrificio al Señor. Entrego mi alma, atada y encadenada, en obediencia a Dios (Esta cita fue pronunciada por JUAN CALVINO ya avanzado en años y ministerio, y creo que es la que mejor refleja la explosiva, pero profundamente comprometida personalidad de este gran reformador).

Aunque cometió errores, y varias de sus posturas doctrinales aún son objeto de disputa, Juan Calvino verdaderamente demostró el espíritu de un reformador. Es llamado uno de los más grandes protestantes que haya vivido jamás; algunos creen que es superior a LUTERO.

Calvino tomó las verdades que Lutero descubrió y, llevado por la mano divina, utilizó esas verdades para encender nuevas revelaciones de la Palabra. Calvino tuvo un rol tan fundamental y monumental en la reforma de la Iglesia. No era un predicador tronante ni un evangelista apasionado. Algunos han dicho que, en nuestra generación, hubiera sido un profeta mundialmente famoso. No estoy de acuerdo.  Puedo decir que era un maestro apostólico, un pensador y escritor reformado que desenterraba las verdades ocultas que habían sido cubiertas por la ignorancia, la superstición, la persecución y la religión. Si algo hizo Calvino, fue enseñarnos cómo defender la Palabra sin hacer concesiones, desenterrar tesoros ocultos dentro de nosotros, y defender la verdad de Dios en todo tiempo y en toda situación. Él llevó una antorcha divina que debemos descubrir, sacar de nosotros mismos, y llevar después a nuestra generación”.  “NOYON era una pequeña pero influyente ciudad ubicada a poco más de 100 km de París. Allí, en la mañana del 10 de julio de 1509 nació el cuarto hijo del distinguido notario GERARDO CALVINO y su esposa JUANA: un varón a quien llamaron Juan. El año que nació Calvino ya circulaban rumores y oleadas de rumores de una nueva Reforma por toda Francia. El líder de esta Reforma, un alemán llamado Martín Lutero, había recibido su título en Biblia y daba disertaciones sobre cómo obtener la salvación por medio de una relación con Dios.

Juan Calvino disfrutó de una niñez de solvencia y buena posición social. Aunque no había nacido rico, su madre era hija de un posadero de mucho dinero, y su padre tenía una posición muy importante como notario de clérigos y magistrados. Dado que tenía un conocimiento práctico de los asuntos legales, su padre también actuaba como abogado del cabildo de la catedral y era secretario del obispo; supervisaba sus libros contables.  Hay muy poca información sobre la madre de Calvino. Era conocida por su belleza y su compromiso para con la Iglesia, y llevó al joven Juan a visitar los santuarios cuando era un bebé. En una de esas visitas, el pequeño Juan besó la cabeza de una de las estatuas.

Después de dar a luz cinco hijos, dos de los cuales murieron en la infancia, la madre de Juan murió cuando él solo tenía tres años. Gerardo volvió a casarse, pero nada se sabe de la madrastra de Juan, excepto que dio a luz dos niñas, una de las cuales se fue a vivir con su famoso medio hermano tiempo después. Debido a la influyente posición de su padre, el joven Juan se hizo amigo de gente de la clase alta. Sus compañeros de andanzas infantiles eran ricos, y disfrutó de una educación con tutores privados. Tuvo, además, el privilegio de asistir a una escuela privada para varones en Noyon.

Juan desarrolló un cálido afecto por la aristocracia. Se refería a sí mismo como una persona común que tenía el lujo de tener buenos amigos y una excelente educación.

Debido a la influencia de su padre, Juan solo tenía doce años cuando fue nombrado capellán de la catedral. Durante ese tiempo se le dio un modesto salario sin necesidad de que cumpliera ninguna tarea. Su padre lo preparaba para un lugar de prominencia. No era sorprendente que hubieran planeado para él una educación en la Universidad de París. Gerardo arregló todo para que la Iglesia le proveyera los fondos para que su hijo asistiera a la universidad: prometió que Juan estudiaría para ser sacerdote.

Cuando Juan tenía solo catorce años salió de Noyon para vivir con su tío en París, y se inscribió en el College de la Marche, una facultad de artes y teología de la Universidad de París. En los registros de la universidad figura el apellido 9

“Cauvin”, que fue latinizado como “Calvinus” y, “deslatinizado” nuevamente, quedó como lo conocemos hoy, “Jean Quan Calvino”.

Calvino se inscribió en 1523, tres años después que Martín Lutero quemó el derecho canónico y la bula que amenazaba con excomulgarlo.

Para esta época la Reforma en Alemania había llegado al cenit, saturada por las acciones y las ideas de Martín Lutero. La Reforma explotaba en toda Europa”.

En 1528, cuando Calvino tenía solo dieciocho años, recibió su título de Máster en Artes. Ahora dominaba el latín y tenía sólidos conocimientos de filosofía y humanismo. Justo cuando parecía que el camino al sacerdocio estaba listo para que Calvino lo recorriera, se produjo un giro inesperado en los hechos. El trabajo de Gerardo estaba amenazado. El padre de Calvino era cada vez menos apreciado por los clérigos de la catedral de Noyon, que lo interrogaron sobre su capacitación contable y solicitaron revisar sus libros. Gerardo se sintió terriblemente ofendido por este cuestionamiento a su integridad, y se negó a entregar los libros. Su resistencia provocó que fuera excomulgado.  Temiendo, quizás, que se cortaran los fondos para la educación de su hijo, o quizá simplemente enfurecido por el sistema eclesiástico, Gerardo decidió hacer un cambio brusco en la educación de Juan. Ahora quería que fuera abogado. Él era abogado y había disfrutado la riqueza y los beneficios de clase relacionados con esta profesión. Como estaba excomulgado, sabía que el hecho de que su hijo fuera sacerdote no beneficiaría económicamente a la familia. Entonces decidió que su hijo estudiara Leyes, y le comunicó su decisión; le ordenó que pasara a la Universidad de Orleáns. La noticia fue terrible para Calvino. No tenía una relación demasiado estrecha con su padre, pero se sentía obligado a obedecer. A los diecinueve años Juan se mudó a Orleáns y se inscribió en la Facultad de Leyes.  Faltan datos precisos sobre algunas partes de la vida de Calvino, debido a que él mismo no dio demasiados detalles respecto de ellas. En algún momento entre 1529 y 1533 se convirtió a las convicciones del protestantismo por fe, pero continuó siendo católico. Nadie puede señalar con exactitud la fecha de su conversión. Algunos registros sostienen que Calvino ya predicaba en 1529, en púlpitos de piedra, en aldeas y en “un granero cerca del río”. No está claro si Calvino era el que predicaba, aunque un oyente comentó: “De cualquier modo, nos dice algo nuevo”. Es posible que haya continuado como católico y predicado, aunque la práctica de predicar al aire libre no era común entre los católicos. Podría haber predicado sus filosofías. También es posible que haya hablado abiertamente de su fe evangélica solo un tiempo después de haber creído. Su simpatía por la causa comenzó durante su estadía en la casa del mercader de telas protestante, mientras escribía su primer libro.

Calvino relata una experiencia propia en uno de sus libros publicados, titulado Comentario sobre los Salmos (1557): Dios me tomó de mis oscuros y humildes comienzos y me confirió el honorabilísimo oficio de heraldo y ministro del Evangelio. [… ]. Lo que sucedió primero fue que, por medio de una inesperada conversión, Él domó hasta hacer enseñable a una mente demasiado obcecada para sus años; porque yo era tan firmemente devoto de las supersticiones del papado que nada menos podría sacarme de tan profundo fango.

Calvino organizó muchos otros aspectos del ministerio, pero creo que lo que se acaba de señalar son los puntos sobresalientes. Podemos ver cómo su drástica reconstrucción del verdadero Evangelio y probablemente la más conocida de las ideas de Calvino es “la doctrina de la predestinación”.

Antes de entrar en un resumen de lo que Calvino creía, es importante que ubique un hecho en su contexto histórico.

Contrariamente a lo que se cree en la actualidad, la doctrina de la predestinación no comenzó con Calvino. Esta doctrina comenzó antes del ministerio de Calvino, pero él fue quien la hizo famosa. En realidad, la creencia fue introducida por Agustín, un hombre que había sido un filósofo pagano antes de convertirse a Cristo. En su juventud, Calvino había asistido a la universidad que Agustín (de Hipona 354-430) fundó, y fue muy influido por el método de pensamiento agustino. Más tarde Martín Lutero y muchos otros adoptaron fervientemente sus creencias sobre la predestinación. Calvino siguió a sus predecesores.

Cuando Calvino se hizo pastor, notó que diferentes personas respondían de diferentes formas a la predicación del Evangelio. Daba el ejemplo de que si predicaba un mismo sermón a cien personas, veinte lo aceptaban y crecían, mientras que las demás reían o se aburrían. Esto lo inquietaba mucho, y, con su mente analítica, Calvino se detuvo a reflexionar sobre el porqué. Escudriñó en las Escrituras y estableció que la razón por la cual algunos recibían obedientemente y otros rechazaban de plano, era explicada por la doctrina de la predestinación.

Calvino hizo famosa esta doctrina cuando fue llamado para defenderla. La doctrina de Agustín era atacada con malicia y, dadas las brillantes dotes de Calvino para el debate, fue el elegido para responder. Su respuesta fue tan completa que pronto llegó a ser conocido como el máximo proponente de ella. De hecho, cuando la Iglesia Católica Romana comenzó a acusar a Calvino de inventar esta teología, él rechazó tal acusación; les recordó a su antiguo obispo san Agustín. Argumentó que solo retornaba a las enseñanzas de agustino, pues aseguró: “Agustín es tan completamente de nuestra persuasión, que si yo debiera hacer una profesión escrita, sería suficiente con presentar una composición armada completamente con extractos de sus escritos”

El 27 de mayo de 1564, a la edad de cincuenta y cuatro años, Calvino partió de esta vida para ir con el Señor, no obstante la herencia que recibimos de él es invaluable pues introdujo en la Iglesia muchas cosas que en su época eran virtualmente desconocidas. Le sorprendería descubrir que algunas de las cosas que hoy damos por sabidas en nuestra iglesia o ministerio tales como:

  1. Introdujo la consejería personal según la Palabra de Dios.
  2. Organizó el oficio pastoral, con la predicación inspirada de la Palabra.
  3. Organizó el oficio del maestro, por el cual los sencillos y básicos principios del Evangelio eran explicados para que pudieran comprenderlo todos, de niños a adultos.
  4. Bosquejó los requisitos y las funciones de ancianos y diáconos.
  5. Introdujo la adoración congregacional colectiva, de manera que todos pudieran entrar en la presencia de Dios por medio del canto.
  6. Presentó el idioma griego original del Nuevo Testamento, y dio así a sus oyentes una comprensión más acabada de lo que la Biblia significaba literalmente.
  7. Reintrodujo el idioma hebreo para una interpretación más exacta del Antiguo Testamento. Hasta que llegó Calvino, los judíos eran los únicos que habían incorporado el hebreo en su comprensión de Dios.
  8. Reintrodujo la tarea de que los ministros oraran por los enfermos como el Señor les indicara.

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