Construyen segundo cementerio para personas sin identificar

La Tribuna

El otro lado de la criminalidad común y organizada se observa en las morgues de Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba, ahí donde llegan los cuerpos de personas que han muerto de manera violenta, la mayoria son reclamados por algún familiar, pero existen decenas que se van acumulando cada año, sin que nadie se atreva a identificarlos y menos a reclamarlos.

Estos cadáveres transcurrido un tiempo deben ser retirados de los cuartos fríos, de lo contrario ocasionaria insalubridad, ya que en promedio son entre 100 a 150 cuerpos que no son identificados ni reclamados.

Los tres cuartos fríos que hay a nivel nacional resultan insuficientes para mantener los cuerpos en depósito por un tiempo, lo que da paso a los entierros masivos.

Pero el otro “caos” radica también en que a falta de identificación de decenas de personas fallecidas, no solo refleja la alta impunidad en casos criminales; sino que un “ambiente agradable” para usurpación de identidades, si no se tiene un estricto control sobre esos cuerpos inhumados.

Ante este panorama, Honduras como pocos países de Latinoamérica, a partir de esta semana, deja completamente en el pasado, el uso de fosas comunes para enterrar cadáveres de personas “sin nombres” o sin identificación comprobada y no reclamados por ningún familiar con la inauguración del segundo Cementerio Humanitario que comprende 48 nichos, construidos en un sector no poblado de la colonia Rivera Hernández de San Pedro Sula.

VISIÓN CONJUNTA

Esta obra corresponde a la segunda etapa del proyecto visualizado y llevado a cabo por la exdirectora de Medicina Forense, Julissa Villanueva junto a la subdirectora forense América Gómez, quien inició los trámites en la alcaldía de San Pedro Sula y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

El primer Campo Santo fue construido en Tegucigalpa “Jardines de Los Ángeles”, salida a Olancho, la construcción de 150 nichos fue con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en la administración en ese entonces de Juan Carlos Carrera, quien también dejó los planos del proyecto encaminado y que hoy se cumple en las dos ciudadades importantes de Honduras.

El 19 de agosto del 2015, el jefe de misión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Juan Carlos Carrera, junto a la directora de Medicina Forense, dieron a conocer el proyecto para Tegucigalpa y San Pedro Sula para evitar saturación de los cementerios Divino Paraíso y Rivera Hernández, al tiempo de tener un manejo digno y organizado, pero el problema era la falta de terreno y el término de plazo para el financiamiento de la obra.

Esta iniciativa fue reconocida por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, que le otorgó a la patóloga el premio “Mujer Coraje 2018” ya que “ella ha cambiado el rostro del conteo de la criminlaidad”, expresaron en el evento internacional precedido por la primera dama norteamericana, Melania Trump.

 

USURPACIÓN DE IDENTIDADES

Por muchos años en Honduras se han registrado casos de personas que usurpan identidades, esto es parte del crimen organizado con el fin no solo de confundir a las autoridades policiales en escenas de crimen; sino que los expedientes criminales sean archivados o cerrados habiendose considerado muerto el supuesto delincuente, criminal o persona a quien se le inició una investigación, según fuentes del Ministerio Público (MP).

Estas personas no solo son capaces de sustraer tarjetas de identidad, Partidas de Nacimiento irregulares; sino que hasta buscar personas con rasgos similares y que han fallecido en hechos violentos para que sean reclamados sus cuerpos como si se tratara de ellos.

En el caso de San Pedro Sula, es en donde más se ha detectado esta irregularidad en el tema de los muertos, por ejemplo, existen personas que llegan a la morgue aduciendo que se quieren llevar a su pariente que saben se encuentra desde hace varios días ahí.

Pero cuando se les lleva a reconocer los cadáveres los reconocen y presentan documentos personales, cuando los forenses les tramitan exámenes de ADN, se pierden, desaparecen dejando la evidencia de que se trataba de una usurpación de identidad.

Consultada la doctora Villanueva sobre este particular, confirmó que durante su gestión “pararon” varias entregas de cadáveres en San Pedro Sula por detectar científicamente que se trataba de una usurpación de identidades.

OSAMENTAS REGISTRADAS CON ADN

Hasta 2018 el Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses había enterrado unos 150 cuerpos no reclamados llenando un bloque de nichos del camposanto conocido como Jardines de los Ángeles, kilómetro 14 de la carretera que conduce hacia Olancho.

La experta en patología forense aseveró que el proyecto comenzó en 2014 cuando presentaron la iniciativa ante varias alcaldías, pero el único que les apoyó fue el alcalde del Distrito Central, Nasry Asfura.

“El único que nos respondió fue “Tito” Asfura que pensaba comprar el terreno para la primera parte del proyecto, pero la familia que era dueña del predio decidió donarnos más tierras”.

“Fue así como se inauguró el 22 de enero del 2016 la primera fase dejando la segunda parte encaminada bajo la dirección de la doctora América Gómez en San Pedro Sula”.

“Están ubicados en base a nichos en la que cada uno de los cadáveres cuenta con su identificación e inclusive tenemos un banco de ADN cuando un familiar anda buscando le hagamos un examen y lo comparemos con uno que esté ahí”, expresó Villanueva.

Recordó que la idea surgió cuando realizó una gira por Estados Unidos y visitó el Cementerio Nacional de Arlington ubicado en el Estado de Virginia donde se encuentran enterrados los veteranos de guerra y el expresidente John Fitzgerald Kennedy.

Luego se preguntó por qué no tener a los desconocidos ordenados y en un lugar digno para que en un futuro pueda ser reclamado por la familia. “La importancia de estas obras tienen que ver con la dignidad humana que se promueve, cada vez que se evitan los entierros masivos en fosas comunes y no se genera un ordenamiento de los cuerpos con su respectiva identificación.

El poder cerrar círculos de dolor y pérdida con dolientes que los buscan es una de las finalidades también así como documentar con los elementos científicos incluidos el ADN un banco de información de dichas personas para futuros cotejos con sus familiares”, expresó la exdirectora forense.

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