Por Dunia Orellana

El especialista en derechos humanos critica fuertemente al gobierno de Hernández por su falta de transparencia en el manejo de fondos para combatir el coronavirus en Honduras

San Pedro Sula, Honduras. Para el doctor en derechos humanos Joaquín Mejía, la pobreza y la desigualdad se agudizan más por el COVID-19 ya que el país se enfrenta a una pandemia con un sistema de “salud absolutamente deteriorado, y no por algo casual, sino por decisiones políticas”.

Desde su casa en El Progreso, en el norte de Honduras, repasa en una entrevista con En Alta Voz las consecuencias de un virus que deja claro que el peligro de una pandemia de este tipo es que quienes tienen autoridad aprovechan esto para para robar o imponer medidas autoritarias.

¿Cómo está la situación de los derechos humanos en Honduras durante la pandemia del COVID-19?

Antes de la pandemia, la CIDH, publicó en octubre un informe sobre la situación de los derechos humanos en el país en el que revela que existe una situación grave de violaciones de derechos humanos y de impunidad, y además que hay una justicia selectiva que actúa tardíamente cuando se trata de perseguir a gente que viola derechos humanos o a corruptos y corruptas, y una justicia que actúa de otra manera cuando se trata de proteger a sectores vinculados con el poder político, económico y empresarial.

Nos encontramos con una situación ya grave que en el marco de una pandemia y se profundiza porque el régimen que actualmente nos gobierna es ilegítimo y se ha mantenido por la fuerza. Esta situación que señala la CIDH se profundiza y se ve reflejado en los graves actos de corrupción que se están negociando en el marco de la COVID-19, ya que se han aprobado fondos millonarios y hasta el momento se ven compras sobrevaloradas y que el personal sanitario no está recibiendo los insumos e instrumentos de bioseguridad. Eso tiene un impacto en el derecho a la vida, la integridad y la salud.

Ya había una situación grave porque Honduras arrastra una crisis política desde el año 2009 que no se ha resuelto y que se profundiza con el fraude electoral y la imposición por la fuerza militar de Juan O. Hernández, y que ahora con la COVID-19 evidentemente se profundiza, lo cual estamos viendo en algunos ejemplos que acabo de plantear.

Recientemente, C-Libre sacó un informe donde señala que en el periodo de un mes, en el marco de la pandemia, se han producido alrededor de 80 manifestaciones de personas exigiendo alimentación, y el gobierno, en vez de responder garantizando el acceso a la alimentación, ha respondido con represión policial y militar. Una de las últimas manifestaciones reprimidas, en la que hubo una persona herida, fue en Las Metalias, yendo para Tela, en Atlántida. También se han presentado otros casos como los de los abusos policiales en Omoa y en otras partes del país.

2. Con esta pandemia se han afianzado más la pobreza y la desigualdad. ¿Cree que la población seguirá manifestándose? 

Es bastante complicado porque Honduras enfrenta dos grandes problemas. Uno de ellos es la pobreza. De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, un poco más del 70% de la población tiene serios problemas para acceder a alimentos, a la salud y a condiciones de dignidad. 

Por otro lado, según el Informe sobre la desigualdad en el mundo del Banco Mundial, Honduras ocupa el tercer lugar después de Sudáfrica y Haití como país más desigual en el mundo. Estas dos situaciones más graves, pobreza y desigualdad, se profundizan por dos cuestiones:

Primero una política tributaria regresiva; es decir que siguen pagando la mayoría de la población, mientras las grandes fortunas del país siguen pagando pocos impuestos.

Segundo, la corrupción y la impunidad. Hay que recordar lo que señala el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA): que en promedio Honduras pierde cada año 50,000 millones de lempiras del presupuesto nacional y esto equivale a que cada día se pierden 137 millones de lempiras. 

La corrupción es un problema grave en el país. Ahora puede verse con el Ministerio Público que acaba de anunciar que la Fiscalía Especial contra la Corrupción va a comenzar a investigar las denuncias por corrupción en el manejo de los fondos del coronavirus. 

La pregunta es por qué el fiscal general Óscar Chinchilla delega en esta fiscalía que no ha hecho nada en toda su vida y excluye a la sucesora natural coordinada por Javier Santos, de quien conocemos la trayectoria intachable, conocemos que hicieron un gran trabajo y ahora resulta que el propio fiscal general lo excluye y pone a una fiscalía que jamás ha dado resultado, como la Fiscalía de Lucha contra la Corrupción. Estamos viendo que pareciera haber una intención de que se mantenga esto. 

3. ¿Qué es lo peor que puede pasar?

El PNUD en un informe sobre la democracia decía que en Honduras no solamente somos materialmente pobres porque obviamente casi el 70% de la población vive en pobreza, sino también mentalmente pobres porque no nos consideramos sujetos de derecho, no exigimos derechos y eso le conviene al régimen porque al régimen lo que le conviene no es tener personas empoderadas. Le conviene tener una red electoral que con bolsas solidarias, con bonos, las puede mantener dentro de esa red electoral. Pero sin exigir derechos, sin creer que es una responsabilidad del Estado garantizar esos derechos.

Parece que Honduras en cualquier momento va a tocar fondo, pero llevamos diez años desde el 2009, desde el golpe de Estado, y todo lo que nos ha pasado: en el 2012, el golpe de Estado contra la Sala de lo Constitucional, cuando se destituye de manera ilegal; en 2015, una sentencia ilegal que permite la reelección; en 2017, un fraude electoral, y en 2018, la imposición por la fuerza de Hernández. Y ahora, con un régimen así estamos en esta pandemia y parece que seguimos hacia abajo. 

La única esperanza es lo que sigue pasando en los territorios, donde luchan las organizaciones comunitarias, las personas que defienden los bienes comunes, exigiendo el cumplimiento del Estado en su papel de garantizar la dignidad humana, pero son luchas no solamente diversas, que eso es bueno, pero también dispersas, y lo que necesitamos en este momento es articular esas luchas dispersas para poder lograr un cambio en este país porque, así como van las cosas, parece que nos acercamos todavía más al abismo. 

4. Los vulnerables de ayer no son los vulnerables de hoy. ¿Qué opinión le merece esto?

Al final, la persona que ya se encontraba en una situación de extrema vulnerabilidad ahora se coloca en una situación aun peor. A eso se suman otras personas, como quienes sufren discriminación porque hay sospechas de que tienen coronavirus, el personal sanitario, médicos, médicas, que están en situación de riesgo porque no se ha tenido la voluntad de dotarlos de los recursos necesarios, y la población en general porque estamos en una pandemia que está haciendo estragos en todo el mundo, particularmente en aquellos países que tienen sistemas de salud pública fuertes, imagínese en este país, donde el derecho a la salud no ha estado asegurado jamás. Más bien lo que ha hecho este régimen es privatizar lo poco que quedaba del sistema de salud, además de robarse el dinero del Seguro Social y de la Secretaría de Salud. 

5. ¿Honduras es un Estado autoritario?

Yo repetiría que el semanario británico The Economist publica todos los años un Ìndice de Democracia en el Mundo y según The Economist es un régimen híbrido porque no hay independencia judicial, no hay legitimidad, el Estado de derecho es débil, etcétera. 

¿Esto qué implica? Según The Economist, Honduras se halla a un escalón de convertirse en un Estado autoritario, ya es un Estado totalitario. Lo que pasa es que todavía tiene maquillaje de democracia. Creo que es evidente lo que plantea el diario.

6. ¿Cuáles son los peligros en esta pandemia?

El peligro de una pandemia de este tipo es que quienes tienen autoridad aprovechan esto para robar o imponer medidas autoritarias. Lo mismo con el primer decreto de suspensión de derechos porque lo que hicieron fue suspender el derecho a la libertad de expresión y uno se pregunta qué relación tiene la pandemia con la libertad de expresión. Esto es un ejemplo de cómo un régimen autoritario como el hondureño aprovecha este tipo de crisis para  imponer medidas autoritarias. 

Obviamente no solo es Honduras, sino también todos los Estados; lo que pasa es que en otros Estados, como España, donde hay control legislativo de las decisiones del gobierno, un control ciudadano, este tipo de medidas no se pueden adoptar, y si se adoptan, generalmente son tumbadas por un Poder Judicial más independiente que el que tenemos en Honduras.

Ese es un peligro que hay. Por eso es que la ciudadanía, al menos la que tiene el privilegio de poder encerrarse, que es solo una minoría, creo que debemos al menos jugar este papel de veedor social para que podamos estar denunciando este tipo de cosas y que no se crea que solo los auditores, “sociedad civil”, afín al gobierno, son los únicos que están diciendo palabras bonitas sobre lo que está haciendo el régimen, sino que podamos  evidenciar lo que está pasando.

7. En el caso del FONAC, usted ha sido un duro crítico del desempeño de Omar Rivera. 

Lo del FONAC se parece a lo que acaba de pasar con la fiscalía. El FONAC, de acuerdo con la ley, con el artículo 4 de la ley del CNA, el FONAC es una organización que pertenece a la asamblea del Consejo Nacional Anticorrupción. Por dignidad, Omar Rivera, en vez de aceptar ser el auditor social, hubiera dicho “no”, que sea el CNA porque el FONAC es solo un miembro de 12 de la asamblea del CNA.      

Exactamente lo mismo pasa hoy con la Fiscalía Nacional contra la Corrupción. Se nombra la fiscalía para que inicie las investigaciones y se margina a la UFERCO… ¿Qué me puede decir esto? En el caso de la fiscalía, si coloca una Fiscalía contra la Corrupción que no ha hecho nada en muchos años, y tienen a una UFERCO, que sí ha hecho cosas importantes. ¿Por qué se margina? 

Lo mismo con la auditoría social. ¿Por qué se nombra a un órgano como el FONAC; que se acaba de resucitar, que tenía años, no siquiera participaba en la asamblea del CNA, se resucita, se nombra a Omar Rivera, que estaba altamente cuestionado por su proceso de depuración policial, y a pesar de que el FONAC es una de 12 organizaciones miembros de la asamblea del CNA, se invita al FONAC con estas características y no se invita al CNA, que ha sido crítica. Entonces creo que está claro y no es necesario ser un analista político para darse cuenta de por dónde van las cuestiones.

8. ¿Cómo está viviendo a nivel personal esta etapa y qué podría decirles a los hondureños que nos pueda dar un mensaje de esperanza?

Hay que recordar que una crisis no es una cuestión mala, una crisis es una oportunidad para hundirnos más o para salir a flote. Creo que Honduras ha tenido muchas crisis a lo largo de estos diez años y se nos presenta esta nueva oportunidad. 

Todo tiene que comenzar con la concientización ciudadana en cuanto a que espero que las personas que tienen acceso a las redes, que desafortunadamente son una minoría, podamos tomar conciencia de en qué tipo de régimen estamos. Uno puede criticar  a varios gobiernos del mundo sobre cómo han manejado la crisis, pero no se les puede por robo descarado. A Bukele en El Salvador se le puede criticar cómo está manejando la pandemia, pero no por corrupto. Acá no es solo por cómo se está manejando, sino que además están robando descaradamente, sin importarles la vida, la dignidad y la integridad de la gente y del personal sanitario.

Creo que este es un momento sumamente importante para que de esta crisis tan grave  podamos salir teniendo en cuenta lo importante que es contar  con un gobierno legítimo, por un lado. El gobierno de Juan O, Hernández no es legítimo por dos razones; porque proviene de un fraude y no garantiza los derechos humanos de la población, es un régimen autoritario. 

Por otro lado, la importancia de los sistemas fuertes de salud pública y educación porque en este momento, por ejemplo, el sistema de salud pública está colapsado y no puede enfrentar esta pandemia. El sistema de educación pública no puede hacer lo que hace el sistema privado, que es dar clases en línea. En ese sentido, creo que debemos de tomar conciencia de la importancia de lo público en un Estado donde la dignidad humana debe ser lo fundamental. Eso requiere articulaciones sociales, que podamos encontrarnos para rescatar al país de esta clase política, religiosa y empresarial que lo mantiene en el abismo.

9. ¿No le da miedo perder la vida?

En Honduras existe miedo en general en relación con lo que está pasando, pero mi familia y yo tenemos medidas cautelares de la CIDH por amenazas cuando se dio el fraude electoral, y así como yo hay muchísima gente, pero confiamos en que el mayor cuidado que se puede tener es poner sobre la llaga el dedo en estas cuestiones, y en mi caso particular porque no estoy diciendo insultos ni desprestigio a nadie porque aquí quienes insultan y desprestigian son los que roban y se comportan de manera autoritaria, los que no respetan los valores democráticos. 

Parte de mi trabajo es académico y creo que quienes estamos en el mundo de la academia tenemos la función de señalar las cosas que pasan con el objetivo de que calen. 

No tengo nada  en contra de esta gente. Sí estoy en contra de sus actos que promueven la corrupción y la miseria de la gente. Creo que desde la academia tenemos que señalar eso. Si la academia se mantiene en silencio, si no dice nada sobre lo que está pasando en la realidad, entonces no sirve de nada. Recordemos que la universidad dice “lucem aspicio”, que significa “luz en medio de la oscuridad”. Creo que la academia tiene que hacer análisis y reflexiones permanentes para aportar al debate y cambiar este país y que se cumpla con lo que dice la Constitución, en el artículo uno, que el Estado garantice la justicia social, la libertad y el bienestar económico de la población.

Pies de foto: Joaquín Mejía

El doctor hondureño en Derechos Humanos, Joaquín Mejia. Foto: Joksanfz

Pie de Foto: Hambre

La FAO advirtió en su ultimo informe, que Honduras está dentro de los países, donde la pandemia del nuevo coronavirus traerá un incremento del hambre y la pobreza. Foto: El Mundo

Videos del CNA:

Corrrupción en tiempos de coronavirus Parte I

Corrupción en tiempos de Coronavis Parte II

Frase a destacar:

“Creo que Honduras ha tenido muchas crisis a lo largo de estos diez años y se nos presenta esta nueva oportunidad”. 

Joaquín Mejía

Doctor hondureño en DDHH

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