Niños de segundo grado en la Escuela Oscar R. Tablas e el CDAJ La Fortaleza, Cofradía, Cortés.

Niños y adolescentes que viven en las zonas más peligrosas del país encuentran un lugar para aprender nuevas habilidades en los Centros de Alcance Juveniles.

En Honduras existen varias comunidades estigmatizadas como violentas, estas son las zonas en donde los Centros de Alcance Juveniles (CDAJ) se posicionan. Los Centros de Alcance son lugares de encuentro y de capacitación que ofrecen una puerta de esperanza y oportunidades para la superación y el crecimiento de los niños y jóvenes.

Según Marlen Cantarero, facilitadora técnica de los CDAJ, “en el país existen más de 60 Centros de Alcance Juveniles dentro de barrios y colonias con altos índices de violencia. Estos se encuentran ubicados en diferentes sectores de los municipios de San Pedro Sula, La Lima, Choloma, La Ceiba, Tela, Tegucigalpa, Comayagüela y Puerto Lempira.” Los niños, jóvenes y adultos entre los 9 a 29 años que se enteran de los centros mediante la publicidad en redes sociales, afiches, volantes o de forma verbal, llegan para poder aprender un oficio, terminar sus estudios, recrearse o capacitarse para un trabajo.

Los Centros de Alcance tienen como objetivo primordial promover un ambiente de paz en donde las personas de la comunidad se sientan seguros para desarrollarse en diferentes áreas, sin ser discriminados o excluidos. De igual manera, busca fomentar la unidad, la solidaridad y la participación de diferentes sectores y voluntarios mediante un sistema de gestión para ayudar a cambiar los modelos de vida en la niñez y la juventud que se encuentra en riesgo.

Graduación de jóvenes al concluir sus estudios dentro del programa EDUCATEH.

Y para gestionar la sostenibilidad de los centros fue creada La Asociación Nacional de Centros de Alcance Juveniles (ALCANCE), una organización no gubernamental sin fines de lucro es el legado que el Proyecto GENESIS visualiza para la administración de dichos Centros Comunitarios. Dentro de este proyecto se encuentra el programa EDUCATEH (Educación Comunitaria Asistida por Tecnología de Honduras) que tiene como propósito ayudar a los jóvenes y adultos de las comunidades vulnerables a finalizar sus estudios. Este programa ofrece horarios flexibles, cursos en línea y los materiales necesarios para que los beneficiarios tengan éxito en esta etapa de su vida. En lo que va de este año ya se han beneficiado 2,107 personas con este programa.

Los Centros de Alcance están conformados por socios, coordinadores y voluntarios. “Se sostienen por medio de ayudas con organizaciones y el apoyo de USAID”, de acuerdo con el Pastor Arnold Linares, socio comunitario del centro ubicado en la Rivera Hernandez. De igual manera, se obtienen recursos mediante microempresas para apoyar parcialmente la autosostenibilidad del CDAJ. La Fundación Nacional para el Desarrollo de Honduras (FUNADEH) es la organización que implementa los fondos que provienen del proyecto GENESIS, pero también reciben fondos provenientes de Gobierno de la República y el sector privado y municipalidades.

 El voluntariado es uno de los elementos que da sostenibilidad a los centros dado que permite mantener bajo los costos además de promover el trabajo social. “Para ser un voluntario, se requiere disponibilidad, tiempo y pasión”, comentó el pastor Linares. Actualmente, hay un total 4,662 voluntarios dentro de los diferentes Centros de Alcance.

El requisito fundamental para asistir a los centros de alcance es tener la disponibilidad de tiempo y la voluntad de superación para poder recibir el curso que se desea. Dentro de los centros se imparten talleres y charlas acerca de temas como la migración, los valores, emprendimiento, becas, entre otros, que son importantes para el desarrollo y la salud mental de las personas. Se brindan capacitaciones a los coordinadores y voluntarios para que puedan seguir creciendo e incentiven a los beneficiarios a cumplir sueños y metas.  En cada centro se benefician a más de 200 niños y jóvenes mensualmente con esta labor.

Los Centros de Alcance tienen su origen en Guatemala en el año 2006 y nacieron a través de organizaciones basadas en la fe. Los Centros de Alcance son impulsados por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) con el propósito de brindar a los jóvenes un lugar, lleno de esperanza para el futuro. Los centros se han ido extendiendo dentro de Centroamérica y han llegado a Honduras y El Salvador. El primer centro que se construyó en el país fue ubicado en la Rivera Hernandez en 2009.

Sala de computación dañada por los huracanes Eta e Iota.

Marlen Cantarero nos comenta que “con el paso de los huracanes ETA e IOTA los centros se vieron gravemente afectados ya que las pérdidas fueron totales, tanto de infraestructura como mobiliario. Con la ayuda del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS) se ha logrado la reconstrucción de varios centros, pero todavía no se recuperan completamente del desastre que los huracanes dejaron.”

Los Centros de Alcance Juveniles son considerados por muchos jóvenes como un segundo hogar y su metodología para la prevención de la violencia ha demostrado ser un método eficaz y exitoso. Muchos jóvenes han encontrado un camino distinto gracias a la labor de las personas dentro de los centros. Hay varios testimonios de jóvenes que han escapado de las garras de las pandillas e incluso de la misma muerte por haber encontrado la oportunidad de crecimiento dentro de los centros. Esta labor humanitaria que realizan las personas detrás de cada centro es admirable y ha impactado en la vida de muchas familias en las zonas más vulnerables y afectadas por maras y pandillas en Honduras.

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