Mario Hernán Ramírez y la memoria colectiva

Por: Dagoberto Espinoza Murra

El pasado 15 de este mes de mayo, en el Centro de Información Regional para la Integración y el Desarrollo (CIRID), dependencia del BCIE, presentó su obra literaria la periodista Elsa Ramírez García de Ramírez, titulada “Memorias de un periodista”, que, según la autora no es más que la recopilación de muchos sueños que afortunadamente se convirtieron en realidad, merced al ahínco y perseverancia que desde el primer momento que concibió la idea, le puso a proyecto.

La mesa estuvo integrada por la autora del libro y su esposo, el periodista Mario Hernán Ramírez. También a su lado estuvieron el doctor Noé Pineda Portillo, el licenciado Segisfredo Infante, la periodista Gloria Díaz.

Como moderadora actuó la periodista Irma Castillo, quien muy emocionada presentó por su turno, a los expositores. El auditorio estaba lleno de conocidas personalidades del periodismo nacional y de la intelectualidad capitalina; así pudimos ver al licenciado Adán Elvir Flores, al poeta Óscar Armando Valladares, al general Walter López y muchos otros connotados invitados que escapan a mi memoria.

La obra, “Memorias de un periodista”, está magníficamente impresa e ilustrada con interesantes fotografías en las que aparece el periodista Mario Hernán Ramírez con muchas personalidades que han dejado huella en el quehacer nacional.

Personalmente conocemos desde hace muchos años al homenajeado, quien, como dijera Segisfredo Infante, cultivó una gran amistad con mi padre, profesor José María Espinoza, que ya a una avanzada edad laboró en la Editorial Universitaria, de la cual era director el ensayista Segisfredo.

Entre las obras de Mario Hernán, he leído con gran deleite sus Calendas, que ya llegan al número cinco; pero que desafortunadamente por falta de patrocinio personal o institucional estimulante para los escritores, no han podido ser publicadas para que sean del conocimiento público, pues sus narraciones, además de producir un gran deleite, nos brindan una información de acontecimientos para muchos ya olvidados.

Mario Hernán goza del privilegio de contar con una voz bien timbrada, agradable al oído y de una excelente dicción. Estas cualidades le sirvieron para que varias radioemisoras le tuvieran en sus principales programas. Por ejemplo acompañando al abogado Gustavo Acosta Mejía. En los períodos en que el Partido Liberal se encontraba en la llanura y, dada su voz varonil y agradable, siempre se convertía en el vocero de los programas de este instituto político. Sin embargo, ya en el poder fueron otros los llamados a ocupar esa importante función.

En su participación el doctor Noé Portillo habló de la envidiable memoria de personas como Mario Hernán, que con la frescura de sus imágenes, plasman en sus obras vivencias nacionales, lo que se convierte en memoria colectiva.

La autora del libro ha compartido con el periodista Ramírez varias décadas de vida matrimonial, teniendo la suerte de tener casi los mismos ideales y valores cívicos. En los últimos años que Mario Hernán ha estado enfermo, después de un derrame cerebral que afortunadamente no le afectó la voz, pero que le dejó imposibilitado para movilizarse, ella se ha convertido en su báculo que lo ayuda a conducirse por las calles e instituciones de la capital. Aunque ella insiste en expresar que esta es su primera obra literaria, pero impresiona como algo muy acabado, lo que nos hace pensar que, en el futuro, sus trabajos continuarán alcanzando muchos éxitos.

Hay otras dos obras de Mario Hernán que han enriquecido la bibliografía nacional: “Un poeta y trece locos”, en la cual nos narra el esfuerzo del intelectual hondureño, abogado Eliseo Pérez Cadalso y un conjunto de escritores, entre los cuales aparecen Raúl Lanza Valeriano, Dionisio Ramos Bejarano, Domingo Torres Barnica, Magda Argentina Erazo Galo, Marcial Cerrato Sandoval, Marco Rolando San Martín, Antonio Osorio Orellana, Héctor Elvir Fortín, Elpidio Alejandro Acosta y el mismo Mario Hernán. Todos ellos admiradores del poeta Juan Ramón Molina, que falleció prematuramente en la ciudad de San Salvador. Todos ellos creen que los hondureños deberíamos conocer la obra del gran portalira, autor de “Pesca de sirenas y la calavera del loco”. Así como los nicaragüenses se ufanan de contar con Rubén Darío, lo mismo debería pasar con los hondureños, respecto a Juan Ramón Molina. Otra obra de gran interés nacional es la titulada: “Gargantas de oro”, en la cual el autor nos brinda un minucioso estudio de los locutores hondureños que han sobresalido en ese quehacer que informa y orienta a la población.

Confiamos que la pareja Mario Hernán y Elsa, nos sigan deleitando con sus artículos que aparecen en el Diario LA TRIBUNA. ¡Salud distinguidos amigos!

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