Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

Hoy martes 26 de mayo de 2020 de 8:30 a 10:30 am. después de haber participado junto con 800 participantes de todo el mundo en la Teleconferencia por Zoom desde Jerusalén “El Modelo Israelí: Academia y Gobierno en el Ecosistema de Innovación” me di cuenta que un grupo de científicos del Instituto Weizmann[1] de Israel ha propuesto llevar a cabo el modelo cíclico 10-4 para conseguir reabrir la economía sin que ello suponga un repunte de los casos de coronavirus, disculpen mi ignorancia, pero que yo sepa aquí en mi país nadie ha mencionado algo al respecto, sin embargo si ya tomaron cartas en el asunto mis disculpas, habida cuenta que  las personas podrían regresar a trabajar en ciclos de dos semanas: acudir por cuatro días y después estar en confinamiento diez días, el período de latencia del virus, obviamente muy bien planificado utilizando el método aleatorio o algún otro que dispongan  “los que tienen el sartén por el mango y el mango también”.

El Instituto Weizmann de Ciencias conocido como Machon Weizmann es una universidad y un instituto de investigación en Rehovot, Israel. Se distingue de otras universidades israelíes en el sentido de que ofrece sólo de grado y estudios de posgrado en las ciencias. Fundada en 1934 por Chaim Weizmann como Instituto de Investigaciones Daniel Sieff, se cambió su nombre por el Instituto Weizmann de Ciencias en su honor el 2 de noviembre de 1949.

Antes de convertirse en Presidente del Estado de Israel, Weizmann siguió con su investigación en química orgánica en sus laboratorios. El Instituto Weizmann cuenta en la actualidad con cerca de 2500 estudiantes, personal y profesores, y los grados MSc. y Ph.D. en matemáticas, ciencias de la computación, física, química, biología y bioquímica, así así que varios programas interdisciplinarios.

[2]Alon y Milo son profesores de biología computacional y de sistemas en el Instituto de Ciencias Weizmann, en Israel. Yashiv es profesor de economía en la Universidad de Tel Aviv University y en el Centro de Macroeconomía de la London School of Economics.

Si no podemos reanudar la actividad económica sin causar un resurgimiento de infecciones de la COVID-19, enfrentamos un futuro sombrío e impredecible al abrir y cerrar escuelas y negocios. Podemos encontrar una salida a este dilema aprovechando una propiedad clave del virus: su período de latencia, el lapso promedio de tres días entre el momento en que una persona se infecta y el momento en que puede infectar a otros.

Las personas pueden laborar en ciclos de dos semanas, ir al trabajo durante cuatro días y después, para cuando pueden volverse infecciosos, pasar diez días confinados en casa. La estrategia funciona aún mejor cuando la población se divide en dos grupos de hogares que trabajan en semanas alternas. Las autoridades escolares austríacas adoptarán una versión simple-con dos grupos de estudiantes que asistirán a la escuela por cinco días cada dos semanas-a partir del 18 de mayo.(Hecho consumado)

Un vendedor en un mercado en Tel Aviv la semana pasada, después de que algunas restricciones para protegerse contra el coronavirus se flexibilizaron en Israel. Los modelos creados en el Instituto Weizmann predicen que un ciclo de trabajo especial de dos semanas reduciría el número de reproducción del virus. Credit. Amir Cohen/Reuters

Los modelos que creamos en el Instituto Weizmann de Israel predicen que este ciclo de dos semanas puede reducir el número reproductivo del virus-el número promedio de personas infectadas por cada persona infectada-por debajo de uno. Por lo tanto, un ciclo 10-4 podría suprimir la epidemia al tiempo que permite una actividad económica sustentable.

Incluso si alguien está infectado, y sin síntomas, él o ella estaría en contacto con personas fuera de su hogar durante solo cuatro días cada dos semanas, no 10 días, como con un horario normal. Esta estrategia tiene otro impacto: disminuye la densidad de personas que acuden al trabajo y la escuela, lo que reduce la transmisión del virus.

Las escuelas pueden hacer que los estudiantes asistan por cuatro días consecutivos cada dos semanas, en dos grupos alternativos, y usar métodos de educación a distancia los otros días de escuela. Los niños pueden ir a la escuela los mismos días que sus padres van al trabajo

Por ello, han desarrollado un modelo matemático que propone ciclos de dos semanas de trabajo, de forma que se cumplan 10 días en cuarentena y 4 yendo al trabajo o a la escuela. “La estrategia funciona aún mejor cuando la población se divide en dos grupos de hogares que trabajan semanas alternas”, asegura Uri Alon, uno de los investigadores que desarrolló el modelo.

Este modelo permite también que si una persona está infectada de forma asintomática, estaría en contacto con personas fuera de su hogar durante solo cuatro días cada dos semanas, no 10 días, como con un horario normal. Gracias a esta estrategia se reduciría la densidad de personas en el trabajo y la escuela, lo que reduce la transmisión del coronavirus.

En el caso del colegio, los investigadores explican que “las escuelas pueden hacer que los estudiantes asistan durante cuatro días consecutivos cada dos semanas, en dos grupos alternos, y que usen métodos de aprendizaje a distancia en los otros días escolares”.

Los científicos aseguran que el método 10-4 deberán combinarse con el uso de mascarillas y sin olvidar el distanciamiento social. “La estrategia cíclica debe ser parte de una estrategia de salida integral, que incluya la auto cuarentena de aquellos con síntomas, localización y aislamiento de contactos y protección de grupos de riesgo”, explica.

Desde el Instituto Weizmann proponen que esta estrategia comience a probarse en regiones limitadas durante periodos de prueba y, si aumentan los contagios, se puede ir ajustando a menos días de trabajo asistencial. Si, al contrario, funciona bien, se pueden ir incluyendo días de trabajo.


[1] Jaim Azriel Weizmann nacido el 27 de noviembre de 1874 y fallecido el 9 de noviembre de 1952, fue un químico, dirigente sionista británico importante de origen bielorruso y el primer presidente del Estado de Israel.

[2] www.nytimes.com

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