Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

17 de septiembre de2019

El 29 de septiembre la Cristiandad Hondureña celebrará con júbilo el Día Nacional de La Biblia y en nuestro país es de grata recordación la moción presentada a la Cámara Legislativa por Reverendo y Diputado del Partido Nacional representante de Islas de la Bahía Glen Solomon, siendo el fruto de la misma el Decreto Número 157-87 de 1987Resolución Número 333-87 Julio de 1987 que en su parte conducente se lee “Declarar el último domingo de septiembre de cada año como el Día Nacional de La Biblia, habida cuenta de tener por costumbre emborronar algunas cuartillas tocantes a dicha efemérides, no obstante que La Biblia por su Inerrancia es considerada por millones de personas como el libro más importante que se haya publicado jamás en todo el mundo, enumero algunas que de acuerdo a mi criterio personal son muy importantes en el mundo secular como eclesiástico:

  1. George Washington afirmaba que “es imposible gobernar al mundo con justicia, sin Dios y sin la Biblia”;
  2. Theodor Roosevelt señaló: “Un amplio conocimiento de la Biblia vale más que una carrera universitaria”;
  3. Isaac Newton llegó a la conclusión de que “Hay más señales seguras de autenticidad de la Biblia, que en cualquier otra historia profana.”; Asimismo sostuvo “no hay filosofía más sublime que la conocida con el nombre de Sagrada Escritura”;
  4. Abraham Lincoln creía que la Biblia es el mejor regalo que Dios jamás haya dado al hombre;
  5. Miguel de Unamuno, gran escritor y filósofo español al referirse a la Biblia refiere: “Tu palabra no muere, nunca muere, porque vive. No muere tu Palabra Omnipotente porque es la vida misma, y la vida no vive, vivifica”;
  6. Thomas Jefferson en su momento indicó: “Siempre he dicho y diré que el estudio de la Biblia hará mejores ciudadanos, mejores padres y mejores esposos”;
  7. Charles H. Spurgeon, Pastor Bautista Británico sostiene: “Nadie envejece nunca por la Biblia, este libro se hace más amplio y profundo con los años”;
  8. Víctor Raúl Haya de la Torre, líder político peruano, de quien se había estigmatizado con el cliché de ateo o agnóstico; a decir de John A. Mackay, misionero, filósofo y teólogo escocés. Fundador del Colegio San Andrés de Lima, Perú en su relato de una visita personal que le hiciera en el barrio berlinés de Charlotemburgo en el año 1929 dicho personaje habría sostenido su pensamiento político y filosófico en la Biblia En consecuencia todo lo bueno del Salvador del mundo se nos comunica a través de este libro y así se ha entendido. Haya de la Torre señaló: “Una de las primeras cosas que hizo esa noche fue sacar de un estandarte de libros un pequeño ejemplar de la Biblia. “Mire usted como la tengo marcada me dijo abriéndola” este nuevo libro sobre América Latina que ahora estoy escribiendo, estará lleno de citas de la Biblia”.

LA IMPORTANCIA DE LOS ROLLOS DEL MAR MUERTO[1]

[2]Los rollos del mar Muerto son una colección de aproximadamente 900 documentos que contienen, además de otra literatura religiosa, secciones de la Biblia hebrea completa, excepto el libro de Ester. Los rollos varían en antigüedad, desde el tercer siglo a.C. hasta el primer siglo d.C. Cuando estos manuscritos fueron descubiertos en varias cuevas de la región al noroeste del mar Muerto, cerca de Qumrán[3], sitio considerado por la mayoría de los arqueólogos como la antigua sede de la comunidad de judíos esenios, los eruditos se preguntaban cuántas discrepancias encontrarían entre ellos y el texto del Antiguo Testamento usado para la traducción de nuestras Biblias modernas, cuyas copias más antiguas datan del siglo décimo de nuestra era. Más de mil años habían transcurrido entre las dos versiones. ¿Cuánta similitud habría entre ellas? Increíblemente, cuando los investigadores compararon las dos versiones encontraron que ambas encajaban casi palabra por palabra.


[1] Conocido en la Biblia como “mar de Sal” o “Mar de Arabá” este cuerpo de agua tierra adentro le hace honor a su nombre. … Otros nombres que se le han dado después del periodo bíblico incluyen el “Mar de Sodoma”, el “mar de Lot,” el “mar de Asfalto,” y el “mar Apestoso.  http://www.lugaresbiblicos.com/mar_muerto/

[2] Fuente:  http://impactoevangelistico.net/noticia/2762-la-importancia-rollos-mar-muerto

[3] Qumrán es un valle del desierto de Judea en las costas occidentales del mar Muerto, en Cisjordania, cerca del kibutz de Kalia. La importancia de este “uadi” (Uadi, es un vocablo de origen árabe utilizado para denominar las ramblas, es decir, los cauces secos o estacionales de ríos, arroyos y torrentes que drenan regiones cálidas y áridas o desérticas. Hay numerosos ’āwdiya en la península arábiga y en el norte del continente africano. Wikipedia es la presencia de las ruinas de Qumrán y de las cuevas descubiertas en 1947, que contenían un valioso tesoro arqueológico y bíblico. Wikipedia

Los Rollos del Mar Muerto han sido llamados el mayor descubrimiento de manuscritos de los tiempos modernos

Por ejemplo, el rollo del mar Muerto que contiene el libro completo de Isaías y que mide ocho metros de largo, fue comparado con el texto masorético[1], la base de nuestro Antiguo Testamento moderno, que data del siglo décimo. Los investigadores concluyeron que eran idénticas en prácticamente todos los aspectos. El erudito bíblico Gleason Archer afirma:

“Aun cuando las dos copias de Isaías descubiertas en 1947 en la cueva No. 1 de Qumrán, cerca del mar Muerto, tenían mil años más que el manuscrito más antiguo hasta entonces conocido (980 d.C.), éstos demostraron ser idénticos, palabra por palabra, a nuestra moderna Biblia hebrea en más del 95 por ciento del texto. El cinco por ciento de variación consistió principalmente en evidentes errores de ortografía y diferencias gramaticales… no afectan en lo más mínimo el mensaje revelado” (A Survey of Old Testament Introduction [“Introducción general al Antiguo Testamento”], 1974, p. 25).

Esta es la contribución más grande que han hecho los rollos del mar Muerto a los estudios bíblicos. Han confirmado la fidelidad del Antiguo Testamento que tenemos actualmente en nuestras Biblias. “Los eruditos detractores de la Biblia —afirma el investigador Garry Brantley— ponían en duda la exactitud del texto masorético, que constituye la base de nuestras versiones del Antiguo Testamento, ya que había un enorme lapso cronológico entre él y los autógrafos

[documentos originales]

. Debido a esta incertidumbre, estos eruditos con frecuencia ‘corregían’ el texto con bastante libertad.

“Sin embargo, Qumrán ha revelado los restos de una antiquísima edición masorética que antecede a la era cristiana, en la cual se basa el texto masorético tradicional. Cuando se comparó el texto masorético con este texto más antiguo se hizo evidente la asombrosa exactitud con que los escribas copiaron los textos sagrados. Por lo tanto, la integridad de la Biblia hebrea fue confirmada y esto ha hecho que en general haya ganado un mayor respeto entre los eruditos y que la alteración de su texto se haya reducido drásticamente” (“The Dead Sea Scrolls and Biblical Integrity” [“Los rollos del mar Muerto y la integridad de la Biblia”], abril del 1995). De hecho, se ha encontrado que el texto masorético que poseemos en la actualidad ¡ha sido transmitido con más cuidado que la versión de los rollos del mar Muerto. Al compararlos, se ha concluido que el rollo más grande del mar Muerto, el de Isaías, tiene más errores ortográficos, y eso es lo que sucede por lo general cuando se comparan el texto masorético y los rollos del mar Muerto. Y ¿qué se puede decir acerca del texto del Nuevo Testamento? ¿Qué tan exacto es? De los miles de copias antiguas o fragmentos de copias que se conocen, el 98 por ciento de los textos del Nuevo Testamento concuerdan.

Las diferencias que existen son principalmente errores de ortografía o añadiduras de los escribas, que se descartan fácilmente. Como observó el gran erudito bíblico Sir Frederick Kenyon después de examinar los textos del Antiguo y del Nuevo Testamento (y esto sigue siendo aún más válido en nuestros días): “Un cristiano puede tomar la Biblia entera en sus manos y decir, sin temor ni duda, que ella es la verdadera palabra de Dios, que ha sido transmitida de generación en generación a lo largo de los siglos sin haber perdido nada de su esencia” (Our Bible and Ancient Manuscripts [“Nuestra Biblia y los manuscritos antiguos”], 1939, p. 23).

[2]Entre 1947 en vísperas del nacimiento de un nuevo Estadio judío y 1956 se descubrieron en Qumrán cerca de 900 manuscritos, a veces muy bien conservados, frecuentemente en fragmentos. Cincuenta años más tarde todo está publicado; el interés de los especialistas y del gran público no ha cesado con respecto a estos textos del judaísmo antiguo, que datan esencialmente de los dos siglos anteriores a la era cristiana. Ahora se trata de leerlos e interpretarlos.


[1] El texto masorético es la versión hebraica del Tanaj usada oficialmente entre los judíos. En el cristianismo se utiliza con frecuencia como base para las traducciones del Antiguo Testamento. Fue compuesta, editada y difundida por un grupo de hebreos conocido como masoretas entre el siglo VI y el X d. C. Wikipedia

[2] Fuente: Jean Duhaime y Thierry Legrand Los rollos del mar Muerto

Mi Esposa (Abril de 1985) y yo en el oasis Ein Guedi de Israel en la ribera oeste del mar Muerto, cerca de Masada y de las cuevas de Qumrán donde fueron encontrados los Rollos del mar Muerto.

En enero de 1949, la cueva 1 fue localizada por un destacamento de la Legión Árabe en un acantilado que caía sobre el mar Muerto, en torno a un kilómetro al norte de un lugar conocido con el nombre de Khirbet (= «las ruinas de») Qumrán. Un equipo dirigido por G. Lancaster Harding, del Departamento de Antigüedades de Jordania, y Roland de Vaux, de la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén, recogieron allí pedazos de jarras similares a las que habían sido vendidas a Sukenik y alrededor de 600 fragmentos de manuscritos, algunos de los cuales se habían desprendido de los rollos encontrados por los beduinos, confirmando así su procedencia.

En febrero de 1952, los beduinos descubrieron una segunda cueva que contenía manuscritos un poco al sur de la primera. Por petición de las autoridades jordanas, la Escuela Americana y la Escuela Bíblica exploraron el acantilado rocoso. Se descubrieron vestigios de ocupación en cerca de cuarenta cuevas, entre las cuales 26 contenían cerámica contemporánea de la encontrada en la cueva 1; una tercera cueva con manuscritos, un poco al norte de la primera, ofreció fragmentos de catorce manuscritos y un curioso rollo de cobre. Entre 1952 y 1956, beduinos y arqueólogos encontraron documentos en otras ocho cuevas, cinco de ellas excavadas en la terraza margosa, a unas pocas decenas de metros de las propias ruinas. La más espectacular es la cueva 4, que ofreció miles de fragmentos procedentes de en torno a 600 manuscritos. En total se han retirado fragmentos de cerca de 900 manuscritos de once cuevas.

Constituyen el corpus de los textos de Qumrán. Las excavaciones del lugar y sus resultados en el momento de la excavación de la cueva 1, en 1949, de Vaux y Harding habían procedido a un rápido examen de las ruinas vecinas sin encontrar indicios que permitieran establecer una relación entre ambas. Después de nuevos sondeos (1951), a instancias de sus respectivas instituciones y del Museo Arqueológico de Palestina, se entregaron a una excavación en profundidad del lugar (de 1953 a 1956); de Vaux excavó igualmente el lugar de Ain Feshkha, a unos 3 km al sur (1958). En Qumrán, en un perímetro de 100 x 80 m, él y su equipo identificaron algunas construcciones pertenecientes a un período de ocupación de la época israelita y otras tres de la época helenística y romana (cf. el plano en la p. 131).

Los más antiguos vestigios se atribuyeron a un puesto militar de época israelita (siglos VIII-VII a. C.). Incluía una edificación rectangular de en torno a 30 x 40 m dotada de un gran patio y de habitaciones a lo largo del muro este, una cisterna redonda alimentada por las aguas de superficie y protegida por un cercado, y un muro que bajaba hacia el lecho del torrente que delimita la parte sur de la meseta. De Vaux sugirió que eso podía ser uno de los fortines erigidos en el reinado de Ozías (cf. 2 Cr 26,10). Estos elementos habrían sido reutilizados en la época helenística por un grupo que se habría instalado en Qumrán hacia el tercer cuarto del siglo II a. C. En un primer momento (período la) se habría restaurado el edificio, se habría vuelto a poner en servicio la cisterna redonda y se habrían añadido dos cisternas rectangulares.

                                                                                                                                                           CONTINUARÁ

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