Ana participando en un encuentro juvenil de la red Coiproden

Son jóvenes que viven en comunidades estigmatizadas como violentas, conocen los problemas sociales de sus barrios y colonias, se involucran en acciones encaminadas a prevenir la violencia y fomentar una cultura por la paz, promueven el arte y los deportes, logrando sobrevivir en un ambiente de constante zozobra, por los hechos que trascienden nacional e internacionalmente, colocando el país como uno de los más violentos.

En estos momentos, en medio de la crisis generada por el COVID19, consideramos importante conocer lo que están sintiendo y cómo ven el futuro de Honduras estos jóvenes líderes y cuáles son sus expectativas a corto y mediano plazo.

Ana Alvarado

Ana Alvarado es una joven de 17 años, estudiante de Arquitectura, integra las organizaciones; Centro de Transformación Comunitaria (CTC), Centro de Alcance Juvenil (CDAJ) y Movimiento Juvenil Revolucionario de Honduras (MOJUREH), todas ellas desde su comunidad en El Edén, sector de Comayagüela, ciudad gemela de Tegucigalpa, Capital de Honduras.

Como joven y estudiante consiente, creo que, durante los últimos días, las autoridades desde sus privilegios, están tomando medidas, que a pesar de que son preventivas, afectan a un gran sector de la población, ya que, en Honduras, gran parte de la misma, no tiene una vivienda digna o un techo donde poder vivir, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la condición de vivienda consiste en 4 aspectos fundamentales que son;

  1. “El hogar” que está constituido por el ambiente familiar que tiene un significado tanto social como emocional para las personas que habitan en él.
  2. “Las condiciones físicas de la vivienda” refiriéndose por ejemplo a la habitabilidad y disponibilidad de servicios.
  3. “El entorno físico” que se refiere a acceso a servicios públicos básicos, ubicación, diseño urbano adecuado, iluminación, limpieza, apariencia física, acceso a áreas recreativas, etc.
  4. “La comunidad” que incluye aspectos como: cohesión social, ubicación, segregación social, seguridad, estratificación social, vulnerabilidad.

Y la falta de todos estos factores pueden causar problemas psicológicos y afectar la salud mental de una persona.

Por otra parte, muchas empresas, compañías y franquicias; han decidido empezar a despedir a sus empleados y quitarles sus derechos, a raíz de la pandemia y como ya sabemos, la gran parte de estos y estas empleadas son jóvenes, que mediante estos ingresos ayudan a sus familias y también sostienen económicamente sus estudios.

A la vez, cabe recalcar, que en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), se siguen impartiendo clases en la modalidad virtual, cuando sabemos que no toda la población estudiantil tiene acceso a una computadora y mucho menos a servicio de internet.

Como lideresa comunitaria,  me indignan acciones que ocurren,  como la del pasado 1 de abril del presente año, donde 13 jóvenes,  líderes comunitarios y comunicadores sociales (entre ellos un menor de edad) quienes abogaban para que dieran paso a pequeños productores residentes en sus comunidades, fueron agredidos físicamente,  por parte de la policía militar,  donde se denunció que además de ser detenidos, fueron golpeados y gaseados, violentando el articulo número 72 de La Constitución de la República de Honduras: “Es libre la emisión del pensamiento por cualquier medio de difusión, sin previa censura. Son responsables ante la Ley los que abusen de este derecho y aquellos, que por medios directos o indirectos restrinjan e impidan la comunicación y circulación de ideas y opiniones”.

En nuestro país, como jóvenes es difícil ser escuchadas, escuchados, o tomados en cuenta, durante la toma de decisiones que afectan a la población, ya que dudan de nuestras capacidades, pero creo que al final, podemos empezar a tomar acciones y empoderarnos de los espacios en los que se nos ha dejado de lado como jóvenes y mujeres, sin temor a fracasar, ya que el miedo es el mayor obstáculo que podemos tener.

Yo creo, que el pueblo hondureño es un pueblo fuerte, resistente, y que después de esta pandemia podemos levantarnos para hacer las cosas de la mejor manera posible, así como ocurrió en el 1998 con el huracán MITCH.

Considero que, durante esta pandemia, además de tomar las medidas preventivas, uno de los aspectos más importantes debe ser la solidaridad con nuestro mismo pueblo, con nuestras comunidades, ayudar al que más lo necesita, apoyando a los pequeños productores, quienes trabajan en los mercados, cuestionarnos nuestros privilegios, siempre tener presente los valores y que no se nos olvide el amor, la hermandad y la sororidad.

Solo el pueblo salva al pueblo. AA

Kevin Rodríguez

Kevin Rodríguez tiene 20 años y es el presidente de la organización Juventud Positiva de Honduras, de la Colonia Rivera Hernández de San Pedro Sula, también ha sido voluntario de Buenas Acciones Honduras y es voluntario del Centro de Alcance Juvenil Rivera Hernández, el primer Centro de Alcance, que inició actividades en 2009.

La verdad, creo que como jóvenes nunca hemos vivido una crisis mundial como ésta, estamos asombrados como esta pandemia está afectando a nuestra gente, como jóvenes del milenio como nos llaman, ha sido muy difícil estar en nuestras casas, estamos acostumbrados al día a día, disfrutar, ayudar, comprar, divertirnos y ahora ha sido todo difícil, parece probablemente que estamos en un pueblo muy lejano.

Me conmueve ver como la gente no tiene nada en sus hogares y lo buscan a uno para ayudarles, sin embargo, a veces no tenemos mucho que darles, un tiempo atrás, la Rivera Hernández o San Pedro Sula en general, estuvo encerrada por la crisis de la delincuencia y ahora estamos encerrados por un virus que como líderes es difícil hacerle frente, ahora es toda una humanidad haciéndole frente desde sus casas.

Como líderes juveniles, a veces las expectativas son pocas, sin embargo, creemos que somos la fuerza de una sociedad, donde podemos dar ese ánimo y ese ejemplo, que podemos salir de esta crisis, debemos de ser esa fuerza de esperanza para una población desesperada.

Podemos considerar que la crisis por el coronavirus logra disminuir la violencia, sí, pero siempre paga mal al que al mal le sirve, ya que se han dado 3 homicidios en nuestro sector y de esos tres, en medio de una crisis por la violencia, una familia tuvo que huir.

Creo que esto al final nos puede ayudar como lección, en el lado político que observen el por qué se lucha para no tener las precariedades que tenemos, pero sobre todo que nos deje tener una sociedad más sensible y humana.

Espero que esto nos ayude a conocer que el trabajo no es de uno, si no de varios, probablemente Honduras retroceda muchos años en desarrollo, pero que esto aumente un Desarrollo Humano en nuestra gente.

Como jóvenes, esperamos participar en la toma de decisiones y ser revolucionarios sociales, porque la juventud es la fuerza mayor de Honduras. Los jóvenes somos más y a veces somos los más apáticos, sólo pensamos en dinero, pero no en qué dejarles a mis generaciones futuras.

Es necesaria la unificación de todas las organizaciones sociales que trabajan para el desarrollo de la juventud, pero en Honduras es difícil, ya que, en algunas, el joven solo es un indicador a cumplir y no una solución.

Si las organizaciones juveniles se unen y hacen la fuerza para aprovechar las influencias sociales, se trabajaría en equipo, pero para hacer eso hay que dejar el lucro organizacional y en medio de esta pandemia hay que enfocarse; primero es la salud, la estabilidad económica en las familias o el sustento alimenticio y los servicios básicos a la población. KR

Fernando Valladares

Fernando Valladares, tiene 19 años, graduado técnico en contaduría y finanzas, futuro comunicador social. Actualmente; es el presidente del comité de apoyo en el Centro de Alcance Juvenil La Fortaleza en el sector de Cofradía, de San Pedro Sula. Además, coordina el club de zanqueros y el movimiento de graduados de Jóvenes Constructores.

En mi comunidad, gracias a Dios está alejada del centro de la ciudad, sin embargo, eso no quiere decir que estamos exentos del virus, es por ello que estamos tratando de seguir todas las normas o instrucciones dadas por las autoridades competentes. Nosotros los jóvenes, tenemos que ser responsables con nuestras acciones, tener mucho cuidado con salir de casa y llevar el virus a nuestros seres queridos, tenemos las redes sociales, que son una gran herramienta para poder informarnos e informar a nuestros seguidores, con ello me refiero a que, en mi caso, hice dos videos sobre métodos de prevención del covi-19, la idea es no salir, para que acabe la propagación de este virus ya.

Después de todo esto, espero que cada compatriota, lo primero que haga sea agradecer a Dios por su vida, por lo valiosa que es su vida, esto nos enseña qué tenemos que ser humanos después de todo lo material, lo físico, se queda acá. Que volvamos a nuestras labores cotidianas, con la esperanza en que hoy, se valore más, que un Hospital es prioridad en comparación con las armas de guerra.

La juventud tiene que alzar las voces, demostrar con hechos y/o acciones todo lo que tenemos que dar, todas las ideas qué hay en nuestras mentes, tenemos que proponer y también dar el ejemplo, pero antes de eso, tenemos que ser responsables, porque es este el valor que muchas personas no ven en algunos jóvenes.

En momentos como estos se debe priorizar la salud, indiscutiblemente, tiene más valor en todos los aspectos un Hospital bien equipado que cualquier otro gasto. FV

Un espacio de libre expresión

En Alta Voz abrimos este espacio para que la juventud pueda expresarse sin limitaciones, con el propósito de dar a conocer sus ideas, sueños, anhelos, ilusiones, porque son el presente y el futuro de Honduras.

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