Por Elsa Ramírez

Es el nombre de la obra que ha colocado en nuestras manos la escritora hondureña licenciada Adylia Zavala Cárcamo quien expresó en su momento que “…El cultivo de los valores cívicos culturales debe ser el quehacer de la mujer hondureña, de manera especial en las Panamericanas; y estos unidos al amor, la familia y la patria, la engrandecen; así mismo considera que el “ser y el hacer” algo por el afianzamiento de principios y valores, necesita de una gran sensibilidad para percibir los problemas y necesidades que tienen las grandes mayorías y por ende, está consciente que la sociedad hondureña y continental precisa de un enfoque más humano para solventar las grandes necesidades de nuestro tiempo; en tal sentido no es el matrimonio, ni la maternidad la que impide a la mujer su realización humana y profesional; sino su pobreza interior, el egoísmo, la frivolidad y la superficialidad que pueden llenarlos de amargura y desidia. Por ello como Panamericanas debemos actuar sin egoísmos, sin rencores, con sinceridad, amistad, solidaridad y sobre todo con amor a Dios y al Prójimo”. 

El relevante eslogan “Una para todas y todas para una” retrata de cuerpo entero el sentimiento y actuar de estas hondureñas que silenciosamente y sin alarde de ninguna especie realizan una fecunda labor en pro de la mujer hondureña.

“Adelante mujeres panamericanas” es otro de los sueños convertidos en realidad para la autora, quien además cuenta en su haber literario con “Morazán tus ideales aún viven”, “Valle Panamericanista”; “Y… La llama se prendió en 1942” y el que nos ocupa.

En Capítulo I la autora describe nuestro país y algunos lugares turísticos como un lugar privilegiado en el corazón del Continente Americano; asimismo hace del conocimiento sobre la doctrina, la génesis e idealistas del panamericanismo como el general Simón Bolívar, abogado José Cecilio Díaz del Valle y general José Francisco Morazán Quesada; en otro acápite aparece la Federación Centroamericana, Organización de Estados Centroamericanos (ODECA); también narra sobre el Sistema de Integración Centroamericano la situación social, política y económica de la mujer en Latinoamérica los derechos de la mujer; la mujer en el proceso de desarrollo y la Igualdad de la mujer hondureña en relación con el hombre.

De igual forma relata el legado de Florence Terry Griswold a las mujeres americanas. Una mujer llamada Florence, el surgimiento de las Mesas Redondas Panamericanas. Y… la semilla panamericana brotó en Tegucigalpa en 1942. Así mismo describe a las embajadoras de buena voluntad y la paz. Refiere El Panamericanismo en marcha y Adelante… mujeres panamericanas, finalizando con el Marco Legal.

Es bueno señalar que esta organización se mantiene de las cuotas y la generosidad de todos sus miembros que no tienen afiliación política o sectaria ni forma parte de ninguna federación, manifestándose a través de acciones que llevan como meta el fortalecimiento de los lazos sociales y culturales entre los países americanos, teniendo como propósito dar a conocer entre sus miembros el idioma, la geografía, la historia, la literatura, las artes, la cultura y las costumbres de las repúblicas del hemisferio occidental, ya que a través del conocimiento se llega al entendimiento y el entendimiento llega a la amistad, haciendo una realidad el llamado de José Cecilio del Valle “América de día cuando escribo, América de noche cuando pienso, el estudio más digno de un americano es la América”.

Por su importancia nos remontamos al 16 de octubre de 1916, cuando una visionaria mujer llamada Florence Griswold llega para suplir las necesidades de las grandes mayorías sobre todo favorecer a los mexicanos ancianos, mujeres y niños de todas las edades que escapaban de sus lugares de origen por temor a la guerra; motivo suficiente para que Florence junto a un grupo de damas norteamericanas fundara la primera Mesa Redonda Panamericana  en San Antonio, Texas; la cual fue organizada siguiendo el modelo muy de cerca de la Unión Panamericana, ahora entidad dentro de la (Organización de los Estados Americanos).

El  22 de noviembre de 1942 es una fecha de gratos recuerdos en nuestra patria porque se conmemora el nacimiento del sabio José Cecilio del Valle y en la cual un grupo de intelectuales hondureñas abrazaron la causa panamericanista, motivadas por la dama costarricense Ángela Acuña de Chacón, quien llegó a este país con el fin primordial de motivar a un grupo de señoras para organizar una Mesa Redonda en Tegucigalpa, las asistentes al evento acogieron la idea  con beneplácito y allí reunidas fundaron la MRPT y a su vez, eligieron a doña Isabel Laínez de Weinaver como su presidenta.

Además, la escritora Zavala perfila los nombres de valiosas mujeres que han hecho voluntariado dentro de la Mesa Redonda Panamericana de Tegucigalpa las que se reúnen cada dos años en convenciones internacionales en diferentes países y sistema rotativo.

La inquietud y perseverancia de esta notable hondureña es el mejor testimonio de su amor al estudio y la patria que la vio nacer, ya que cada día que transcurre fluye de su mente prodigiosa todo un torrente de ideas geniales que marcan la diferencia entre las personas que solo llegan al mundo a vegetar y las que, por el contrario, como ella van marcando una huella indeleble, de talento, solidaridad y sobre todo el amor a Dios.

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