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PRIMERA PARTE DE LA AUDITORÍA FORENSE PARA AYUDAR A COMBATIR EL DELITO FINANCIERO

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Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

[1]La auditoría forense como medio probatorio: Continuamente se me ha consultado sobre cuál es el principal papel de un auditor forense en la investigación de un delito económico y en qué se diferencia al trabajo realizado por un auditor financiero o un auditor interno, ya que consideran que no existe una clara diferencia en los resultados obtenidos. Antes de profundizar en ampliar lo indicado, en el párrafo anterior, es importante aclarar algunos conceptos vinculados a la auditoría forense, con la finalidad de aclarar las incertidumbres presentadas, debo plasmar lo que se define como el objetivo tanto de la auditoría financiera y la auditoría interna.

El objetivo de la auditoría financiera independiente se presenta en la Norma Internacional de Auditoría (NIA) No. 200, que lo establece como obtener una certeza razonable de que los estados financieros en su conjunto, con un alto nivel de seguridad y suficiente evidencia para reducir el riesgo de auditoria, están libres de errores materiales, ya sea por fraude o error, que le permita al auditor expresar una opinión sobre si los estados financieros están preparados, en todos sus aspectos significativos, de acuerdo con un marco de información financiera aplicable, y emitir un informe sobre los estados financieros y comunicar las conclusiones de auditoría.

En el caso de la auditoría interna, el Instituto Internacional de Auditoría Interna, la define como una actividad independiente y objetiva de aseguramiento y consulta concebida para agregar valor y mejorar las operaciones de una organización. Ayuda a una organización a cumplir sus objetivos aportando un enfoque sistemático y disciplinado para evaluar y mejorar la eficacia de los procesos de gestión de riesgos, control y gobierno. Ampliando la definición del Instituto de Auditores Internos, se considera a la auditoría interna como una actividad que tiene por objetivo fundamental examinar y evaluar la adecuada y eficiente aplicación de los sistemas de control interno, velando por la preservación de la integridad del patrimonio de una entidad y la eficiencia de su gestión económica, proponiendo a la dirección las acciones correctivas pertinentes.

Lo indicado se logra a través de los siguientes procedimientos:

  1. Los objetivos fijados son eficientes, que permiten asegurar el cumplimiento de las políticas establecidas.
  2. Hace recomendaciones para el mejoramiento de las políticas, procedimientos, sistemas, normas entre otras.
  3. Suministra un medio de proveer un mayor grado de delegación de autoridad y si es necesario, un medio para facilitar la descentralización de las operaciones

En base a lo anterior, analicemos, una de las múltiples definiciones que he podido encontrar al estudiar libros o material de referencia de auditoría forense y donde se indica lo siguiente:

“Es una auditoría especializada en investigaciones legales para facilitar la administración de justicia, ya que descubre, divulga y atesta sobre fraudes y delitos económicos”

Considerando lo expuesto, es importante segmentar cada una da los conceptos contenidos en la definición, de la siguiente forma:

Auditoría especializada: La auditoría, etimológicamente viene del verbo latino “audire”, que significa “oír”, que a su vez tiene su origen en los primeros auditores que ejercían su función juzgando la verdad o falsedad de lo que les era sometido a su verificación, principalmente mirando. Sin embargo, también se dice que viene del verbo en inglés “to audit”, que significa “revisar” o “intervenir”. Se refiere a las pruebas que se realizan a la información financiera, operacional y/o administrativa con base en el cumplimiento de las obligaciones jurídicas o fiscales, así como de las políticas y lineamientos establecidos por la propia entidad de acuerdo a la manera en que opera y se administra. La finalidad de una auditoría es el certificar la confiabilidad de los Estados Financieros para los usuarios, para lo que el auditor tiene que diseñar y aplicar procedimientos que le ayuden a obtener la información apropiada para después generar conclusiones razonables y emitir una opinión independiente sobre la presentación de las cifras que aparecen en dichos estados.

Cuando se identifica a la auditoría forense como una auditoría especializada, lo que se indica es que la misma es una forma de obtener evidencias para ser aportadas en una demanda judicial o sustentar hechos en una auditoria forense preventiva.

Es especializada porque tiene como objetivo la investigación criminalística, integrada en el ámbito de la contabilidad, conocimientos jurídico-procesales y enfocados hacia habilidades en finanzas y de negocio. Este tipo de auditoría lleva consigo un amplio y complejo equipo de profesionales, entre los que podemos encontrar: auditores, informáticos, abogados, contadores, grafo técnico, etc. El equipo será variable y se compondrá en función del tipo del delito financiero, empresa auditada, su actividad, dimensiones, empleados, tipo de operaciones y demás elementos importantes a tener en cuenta.

Investigaciones legales: Se define que la auditoría forense realiza investigaciones legales, ya que al recopilar las evidencias que sean pertinentes a un hecho investigado y que su recopilación sea de manera lícita, se ajusta a la valoración como prueba judicial, considerando medios de prueba desde el punto de vista de la norma legal.

Orientada a identificar la existencia de fraudes mediante una profunda investigación llegando a establecer entre otros aspectos los siguientes:

  1. Determinar la cuantía del fraude
  2. Efectos directos e indirectos;
  3. Posible tipificación;
  4. Presuntos autores;
  5. Cómplices y encubridores.

Cabe destacar que en reiteradas ocasiones los resultados obtenidos de un trabajo de auditoria forense son puestos a consideración de la justicia; quien se encargará de analizar, juzgar y dictar la sentencia respectiva, sobre todo en aquellos casos en que la ley, así lo determine.

El autor Pedro Miguel Lollett R., indica que la auditoria forense es el uso de técnicas de investigación criminalística, integradas con la contabilidad, conocimientos jurídico-procesales, y con habilidades en finanzas y de negocio, para manifestar información y opiniones, como pruebas en los tribunales. El análisis resultante además de poder usarse en los tribunales, puede servir para resolver las disputas de diversas índoles, sin llegar a sede jurisdiccional.

Para facilitar la administración de justicia: Como se ha indicado en los puntos anteriores, al ser la auditoría forense una forma de recolectar evidencias de forma confiable y con valor probatorio, sobre hechos que conllevaron a un delito económico, le permitirá a un Juez, tomar mejores decisiones, ya que al no ser parte de su expertis lo relativo al manejo financiero, descansará en el informe pericial que confeccione un profesional de la auditoria forense, basando su decisión en las reglas de la sana critica. Podemos afirmar que el papel del auditor forense será de mucha utilidad para los administradores de justicia en emitir decisiones judiciales, apegadas a la busca de la verdad de los hechos.

Descubre, divulga y atesta sobre fraudes y delitos económicos; En la parte final de la definición, se presentan tres conceptos, vinculados directamente al rol del auditor forense en la investigación, y que significa lo siguiente:

  1. Descubre: Al planificar su trabajo, el auditor forense producto de las competencias asociadas a su escepticismo y juicio profesional identifica las técnicas y procedimientos para recopilar las evidencias de los hechos y tener la capacidad para formarse una opinión de lo investigado. El concepto de descubrir se asocia al trabajo de investigación realizado por el auditor forense sobre la base del objetivo que se definió al momento de la solicitud de la auditoría preventiva o detectiva. Mediante esta acción, el auditor forense procesa toda la información que se le facilita para hacer las evaluaciones y determinar un resultado basado en la evidencia obtenida de forma lícita y que sea pertinente al hecho.
  2. Divulga: El auditor forense no solamente debe tener la capacidad de ejecutar un estudio de los hechos donde exista la probabilidad de la comisión de un delito económico, sino que contar con una excelente contar con un excelente manejo de la comunicación, tanto oral como escrita, ya que un caso puede ser desacreditado o desconocido en la corte, si el informe no presenta los hechos de forma clara, concisa, entendible y principalmente sin errores gramaticales o aritméticos. La divulgación es la forma de confeccionar el informe pericial, donde sus afirmaciones estén respaldada con evidencias que no solamente sustenten dichas aseveraciones; sino que justifiquen todos los elementos que lo componen.
  3. Ateste: Siempre he manifestado, que el trabajo de un auditor forense no concluye con la emisión de un dictamen pericial, ya que todo lo obtenido en su labor, y que haya transcrito en su informe, debe ser presentado ante el tribunal, en los casos de una auditoria forense detectiva y ser sometido a preguntas y repreguntas de las partes involucradas; además dominar el arte de la comunicación, no solamente es la característica para que su trabajo sea aceptado; ya que es necesario conocer la forma de presentar su testimonio, que conlleve su aceptación.

El objetivo de la investigación: Una estrategia bien estructurada de respuesta a una instancia de fraude, se inicia con el establecimiento del objetivo de la investigación; es decir, es necesario hacerse preguntas como

  1. ¿Deseamos conocer el modus operandi del posible fraude para remediar la falla de control?
  2. ¿Quiénes están involucrados?
  3. ¿Existe un perjuicio económico?
  4. ¿Tiene una relación costo-beneficio tratar de recuperar el monto afectado?
  5. ¿Se desea llegar a instancias legales?, entre otras.

La complejidad del proceso de investigación está determinada por estas preguntas, aunque cada interrogante establece ciertas diferencias en términos de la profundidad, sobre todo en la forma en que se reportan los resultados. Si no se entiende el objetivo de la investigación desde el inicio, se corre el riesgo de desperdiciar tiempo y recursos. Es donde se define cual es la naturaleza de la investigación, en base a los indicios establecidos al momento de evaluar las evaluaciones previas.

En esta fase el auditor forense debe recabar toda la información del hecho a investigar a través de la lectura del expediente, una vez haya tomado posesión ante la autoridad competente. Esto le permitirá determinar el objetivo de la investigación, las técnicas y procedimientos a utilizar para recabar las evidencias confiables, completas y pertinentes, el equipo de profesionales expertos necesarios para obtener resultados. En muchas ocasiones, la primera reacción ante una situación de fraude es de incredulidad, ya que la gerencia de la organización, en general, conoce personalmente al perpetrador, así suele pensarse que el fraude es un caso aislado.

Sin embargo, en nuestra experiencia, la sospecha de un fraude representa sólo la punta del iceberg. En la mentalidad del auditor en general y de manera especial del auditor forense, debe estar presente que la entidad investigada y sus funcionarios, siempre se empeñarán en presentar la información que ellos quieren que se examine, y por todos los medios tratarán de no mostrar la información que pueda conducir a la detección e investigación del fraude. Por tanto, otro de los retos más importantes que enfrenta el auditor forense, es buscar, indagar y analizar la parte oscura, oculta o no perceptible de la información”.……………………………………………………………… CONTINUARÁ


[1] Gerineldo Sousa Melo, CFCS Subdirector Nacional de Auditoría General  Contraloría General de la República de Panamá.

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