Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE”

[1]“El 25 de noviembre de 1960, en la República Dominicana, fueron asesinadas las tres hermanas Mirabal, activistas políticas, por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo, y por ese horrendo crimen fue declarado  Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer o Día Internacional de la No Violencia de género que se conmemora anualmente el 25 de noviembre para denunciar la violencia que se ejerce sobre las personas, al ser discriminadas por su género, (mayoritariamente violencia ejercida por hombres hacia mujeres) en todo el mundo y reclamar políticas en todos los países para su erradicación. La convocatoria fue iniciada por el movimiento feminista latinoamericano en 1981 en conmemoración a la fecha en la que fueron asesinadas, en 1960, las tres hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), en República Dominicana. En 1999 la jornada de reivindicación fue asumida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 54/134 el 17 de diciembre de 1999 invitando a gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales a convocar actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública sobre el problema de la violencia contra las mujeres.

PATRIA, MINERVA Y MARÍA TERESA MIRABAL


[1]:https://es.m.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_Internacional_de_la_Eliminaci%C3%B3n_de_la_Violencia_contra_la_Mujer

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la en la que definió el término violencia contra la mujer como sigue: Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada. En dicha asamblea, se reconoció que era necesaria «una clara declaración de los derechos que se deben aplicar para asegurar la eliminación de toda violencia contra la mujer en todas sus formas, y un compromiso de los Estados y de la comunidad internacional en general para eliminar la violencia contra la mujer.

El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La ONU invitó a gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales a organizar actividades dirigidas a sensibilizar al público respecto del problema en este día como una celebración internacional. Como producto de esta invitación, distintos países, como Chile y Argentina han añadido este día a sus calendarios oficiales.

El Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer fue un fondo creado en Naciones Unidas para promover y proteger los derechos de las mujeres en todo el mundo con el objetivo de erradicar la violencia y todas las formas de discriminación que padecen las mujeres en todo el planeta (Wikipedia) y posteriormente ONU Mujeres renovaron anualmente el compromiso de la lucha contra la violencia de género como una prioridad.  En octubre del 2006, se presentó el Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer, que demuestra que existen obligaciones concretas de los Estados para prevenir la violencia, para tratar sus causas (la desigualdad histórica y la discriminación generalizada), así como para investigar, enjuiciar y castigar a los agresores.  En febrero 2008, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, lanzó la campaña global: “Únete para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres”, sumándose a la campaña iniciada en 1991 por el Centro para el Liderazgo Global de Mujeres de Campaña de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género.

La violencia contra las mujeres se ha convertido en un problema estructural. Se dirige hacia las mujeres con el objetivo de mantener o incrementar su subordinación al género masculino. Su origen se encuentra en la falta de equidad en las relaciones entre hombres y mujeres en diferentes ámbitos y en la discriminación persistente hacia las mujeres. Se trata de un problema social presente tanto en el ámbito doméstico como en el público, en diferentes vertientes: física, sexual, psicológica, económica, cultural y otras, y afecta a las mujeres desde el nacimiento hasta las mujeres de edad avanzada. No está confinada a una cultura, región o país específico, ni tampoco a grupos específicos de mujeres en la sociedad.  El combate contra la violencia de género tiene una importante dimensión política, según especialistas de diferentes ámbitos. Entre las claves para luchar contra la violencia hacia las mujeres y avanzar en la prevención, está la educación y una respuesta adecuada de la justicia que evite la impunidad. Alcanzar la equidad de género pasa necesariamente por «transformar las reglas sociales» y los roles que subordinan a la mujer, según la directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Luisa Carvalho.  La forma más común de violencia experimentada por mujeres a nivel mundial es la violencia física infligida por una pareja íntima, lo que incluye mujeres golpeadas, obligadas a tener relaciones sexuales o víctimas de alguna otra forma de abuso. Entre las formas cotidianas de violencia contra las mujeres —denuncia la ONU— se encuentran también, entre otros, el tráfico de mujeres, la mutilación genital femenina, el asesinato por causa de la dote, el “homicidio por honor” y la violencia sexual en los conflictos”

¿Pero cuál la génesis del tan vil asesinato por el sátrapa caribeño? [1]”Durante el tiempo de obligado de “retiro escolar”, Minerva llegó a conocer a Pericles Franco, que había regresado del exilio en Chile para incorporarse a actividades políticas contra Trujillo. Pericles representaba al Partido Comunista y era estudiante de término de medicina. Minerva mantuvo una estrecha amistad con Pericles hasta que éste tuvo que marchar de nuevo al exilio en 1947. En agosto de 1949, durante la fiesta celebrada en la inauguración del Hotel Montaña de Jarabacoa, Manuel de Moya Alonzo, una especie de cortesano de Trujillo, conoció a Minerva que asistió a la celebración en compañía de su padre y hermanas. Manuel de Moya le dijo que Trujillo se había fijado en ella, iniciando así el rumbo trágico por el que sería arrastrada toda la familia. Para el 12 de octubre, Trujillo organizó un baile en la Hacienda Borinquen en Hatillo, próximo a San Cristóbal, para conmemorar el descubrimiento de América, y entre los invitados personales estaban los miembros de la familia Mirabal. La invitación la llevaron personalmente el Gobernador, Antonio de la Maza, y el Senador, Juan B. Rojas, de la Provincia Espaillat. La presencia de estos altos funcionarios provinciales era un claro indicio del interés de Trujillo por encontrarse de nuevo con Minerva.

Cuando esta invitación fue recibida por la familia Mirabal, su madre se opuso a que Minerva asistiera a la fiesta, pero luego de examinar las implicaciones políticas que tendría tal negativa, decidieron asistir a la misma. Chea, como era su costumbre, no iría a fiesta alguna y Enrique junto a Minerva, acompañados de Patria, Dedé y sus esposos, Pedro y Jaimito, no tenían más alternativa que presentarse a la misma. Mucho de lo que se dice sobre lo ocurrido en dicho baile es leyenda. Lo cierto es que Trujillo bailó varias veces con Minerva, conversando largamente en medio del salón con la pretendida. Según su biógrafo William Galván, la inteligente y bella muchacha no sólo desairó a Trujillo, sino que solicitó al dictador que “dejara tranquilo a ese joven tan inteligente y preparado que era Pericles Franco”, solicitud que molestó profundamente al dictador. Y lo que fue peor: después de enterarse la familia de la conversación entre Trujillo y Minerva, todos llenos de temores, sin avisar previamente, se retiraron de la fiesta, desatando la cólera del sátrapa que vio en esa actitud una irreverencia hacia su persona.

Al día siguiente de la fiesta, el Senador Juan Rojas se presentó a casa de Enrique a indicarle la necesidad de que enviase un telegrama a Trujillo disculpándose por haber abandonado la fiesta con su familia por “motivos de salud”. Aun así, Enrique fue detenido ese mismo día y trasladado a la Fortaleza Ozama en Santo Domingo (en ese entonces, Ciudad Trujillo). Al día siguiente, Minerva y su madre Chea fueron también detenidas y trasladadas al Hotel República, ubicado en la calle 30 de Marzo, en Santo Domingo, donde permanecieron bajo arresto domiciliario. Igualmente, sus amigas Emma Rodríguez, Violeta Martínez (de Moca), Violeta Martínez (de San Francisco) y Brunilda Soñé fueron arrestadas. Todas las prisioneras fueron investigadas sobre las supuestas relaciones de Minerva con miembros del Partido Socialista Popular y, particularmente, con el dirigente comunista Pericles Franco. Pero a partir de este momento, fue montado sobre la familia Mirabal, y sobre todo, sobre Minerva y sus relacionados, un riguroso espionaje, y Trujillo en persona era informado permanentemente sobre todas sus actividades. En 1951, aproximadamente dos años después del primer arresto, fueron arrestados nuevamente Enrique, Minerva y Chea. Esta vez el encierro duró unas tres semanas. Y el padre, particularmente fue sometido a graves humillaciones y a otras varias prisiones que terminaron enfermándole espiritual y físicamente. Murió el 14 de diciembre de 1953.

En 1952, a los 26 años de edad, Minerva ingresa, habiendo recibido la aprobación materna, a la Facultad de Derecho de la entonces Universidad de Santo Domingo (actual Universidad Autónoma de Santo Domingo – UASD), completando el primer año con éxito. Pero el gobierno interpuso un impedimento para su reinscripción en 1953, impedimento que fue levantado justo tres días antes de la muerte de su padre. María Teresa había hecho el último año de bachillerato (Filosofía y Letras) en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, en Santiago, en 1952 y, debido a su indecisión por la carrera universitaria que quería hacer, cursaría también el cuarto año de Ciencias Físicas y Matemáticas en Salcedo durante 1953, decidiéndose finalmente por la carrera de Ingeniería. María Teresa había establecido relaciones amorosas, a los 14 años de edad, con Leandro Guzmán, quien iniciaba sus estudios de ingeniería en la capital. Contrajeron matrimonio “por lo civil” en febrero de 1958 y la ceremonia religiosa fue celebrada el 1ro. de mayo de ese mismo año.

En 1954, encontrándose de vacaciones en Jarabacoa, Minerva conoció allí a Manuel Aurelio Tavares Justo (Manolo), también estudiante de Derecho, con quien estableció relaciones que la llevarían al matrimonio en noviembre del año siguiente.  Al igual que Minerva, Manolo Tavares tenía una elevada sensibilidad por los problemas sociales y políticas y ya para ese momento, aunque secretamente, era un fervoroso opositor al régimen de Trujillo. Y por ello sus amistades eran cuidadosamente seleccionadas en función de la unidad de criterios respecto a la trágica situación imperante en el país. Minerva recibiría su título de Doctor en Derecho en 1957, en la misma ceremonia de graduación en que Leandro se recibía de Ingeniero Civil, el mismo año también que María Teresa terminaba agrimensura. A pesar de haber concluido sus estudios con honores, Minerva fue impedida de ejercer su profesión por Trujillo, que se negó a otorgarle la licencia correspondiente para la práctica profesional. A raíz de la muerte de su esposo y la ida de sus hijas, Chea siente la soledad en Ojo de Agua por lo que decide construir una casa en Conuco, más próxima a sus hermanos e hijas. Finalmente, en 1956 Chea se muda a esta nueva vivienda y que sería convertida en un museo luego de la muerte de Chea el 20 de enero de 1981”.

[2]“Para juzgar a Trujillo hay que tener en cuenta sus condiciones personales, clave verdadera de todos sus actos, tanto privados como públicos. El dictador es un enfermo mental, tal vez con viejas taras heredo-sifilíticas, que actúan sobre un complejo negroide muy característico. Tiene, lo que se llama comúnmente talento natural, en este caso viveza y despejo y no mala memoria, más todas esas buenas cualidades, se entremezclan con el oscuro y frondoso ramaje de alucinaciones, temores, desconfianzas, manía persecutoria, proclividad a la traición, megalomanía y egotismo acusadísimo. Se trata, pues, de un espíritu, que a momentos se nos presenta con una cierta limpieza y claridad, y casi siempre enterrado y ciego, bajo la morbosa complejidad hereditaria”.


[1] https://jmarcano.com/mipais/biografia/mirabal2.html

[2] José Almoina-Una satrapía en el Caribe Primera edición: México, 1950 Edición dominicana: Letra Gráfica Breve: Junio 2007

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