Inicio Opinion PORQUE CREEMOS EN LA INERRANCIA DE LA BIBLIA EN MI CASA Y...

PORQUE CREEMOS EN LA INERRANCIA DE LA BIBLIA EN MI CASA Y YO NO CELEBRAMOS HALLOWEEN

43 views
0

Doctor HORACIO ULISES BARRIOS SOLANO, Premio Nacional de Ciencia “JOSÉ CECILIO DEL VALLE” 29 de octubre  de 2019

Que en su parte conducente se lee: “Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti. Perfecto serás delante de Jehová tu Dios. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios”. (Deuteronomio 18:9-14 (Reina-Valera 1960). A más de alguna persona podría decir…Pero eso está en el Antiguo Testamento y tienen toda la razón.  Sin embargo, en el Nuevo Testamento Hechos 8:9-24 Reina-Valera 1960, el relato de Simón, muestra que el ocultismo y el cristianismo no mezclan. El relato de Elimas el hechicero en Hechos 13:6-11 revela que la hechicería está violentamente opuesta al cristianismo. Pablo llamó a Elimas un hijo del diablo, un enemigo de la justicia y pervertidor de los caminos de Dios. En Filipos hubo una joven adivina perdió sus poderes demoniacos cuando el espíritu maligno fue expulsado por Pablo Hechos 16:16-19. El punto interesante es que Pablo rehusó permitir incluso que buenos comentarios vinieran de una persona endemonia y más aun La Biblia relata que trayendo su parafernalia magia y quemándola frente a todos Hechos 19:19.Halloween (contracción de All Hallows’ Eve, “Víspera de Todos los Santos”), también conocido como Noche de Brujas o Día de Brujas, es una fiesta moderna resultado del sincretismo originado por la cristianización de las fiestas del fin de verano de origen celta y el 31 de octubre era el último día del año, según de ellos; era el día más importante del año, y daba comienzo a la estación de frío, tinieblas y decaimiento. En esa noche celebraban la Vigilia de Samán, el dios de los muertos, invocando los espíritus y las almas condenadas y atormentadas, creyendo ellos que Samán permitía que las almas de los muertos retornaran a sus hogares en la tierra en esa noche para buscar calor y buena voluntad. Su certidumbre sobre esta famosa noche era de tal magnitud que estos espíritus se escapaban para irse de ronda con las brujas y demonios, los cuales se aprovechaban de la ocasión para atormentar al pueblo, secuestrando niños, destruyendo sembrados y animales. Hacían fogatas en las colinas para guiar a los espíritus a los hogares de sus parientes y a la misma vez para espantar y alejar a las brujas y fantasmas. Y para aplacar la ira del dios Samán, ofrecían sacrificios humanos, con el fin de expiar los pecados de los muertos.

[1]El arqueólogo e historiador decimonónico Henri Hubert determina en su obra “Los celtas y la civilización céltica” la importancia que tenían para este pueblo los druidas. Según sus palabras, eran un punto central sobre el que se apoyaba la sociedad. De hecho, añade que la mencionada civilización se mantenía unidad -entre otras tantas cosas- gracias a ellos. La razón principal era que se encargaban de contentar a los temidos dioses. “Eran una clase de sacerdotes expresamente encargados de la conservación de las tradiciones”, sentencia el experto.

Pero los druidas no eran únicamente los guardianes de las temibles deidades, sino que también eran los médicos del pueblo. Así lo afirma el divulgador histórico Manuel Velasco Laguna en Breve historia de los celtas. Obra en la que explica que basaban sus rituales de curación en las plantas que recogían en el bosque. Por si fuera poco, también hacían las veces de cirujanos.Los arqueólogos han encontrado herramientas muy similares a las usadas hoy en día con las que practicaban cesáreas y trepanaciones”, completa el experto.

Al parecer, esta mezcla de hechiceros y líderes espirituales se encargaban primero de buscar la razón de la dolencia “detectando” las alteraciones a través de la piel para, posteriormente, solventar el problema expulsando -entre otras cosas- con conjuros a los demonios del interior del cuerpo. “Silicio nos habla del canto druídico curativo refiriéndose a él como una forma de apaciguar el alma y lograr que el enfermo se reestablezca de sus males”, explica Pedro Palao en “El libro de los celtas”.

Como pueblo que basaba una buena parte de su existencia en la naturaleza, los celtas daban una importancia suma a los ciclos estacionales. Para ellos, el año se dividía en dos grandes épocas: el invierno y el verano. La primera, asociada con la muerte; la segunda con la vida. Y, para conmemorar el paso de una a otra, celebraban dos fiestas en honor a los respectivos dioses a los que asociaban cada una de ellas. «Los celtas adoraban al dios sol (Belenus) especialmente en Beltane, el primero de mayo. Y adoraban a otro dios, Samagín, el dios de la muerte o de los muertos, el 31 de octubre”, determinan los autores de “Facts on Halloween” en su obra.

De la segunda fiesta que se llevaba a cabo en honor de esta deidad es de la que proviene el actual Halloween. Según afirman la mayoría de las fuentes, el festival de Samagín duraba tres días y tres noches y en él se conmemoraba el “inicio de la estación muerta del año, en la cual campos y seres vivos dormían a la espera de la próxima primavera”. Al menos, según lo explica la doctora en historia Margarita Barrera Cañellas en su tesis Halloween, su proyección en la sociedad estadounidense.

Podría parecer que esta fiesta era entendida como una celebración de segunda categoría, pero nada más lejos de la realidad. Al fin y al cabo, los propios druidas consideraban al pueblo britano descendiente directo del dios de la muerte. Con todo, tan cierto como esto es que existen autores partidarios de que Samagín era únicamente el nombre que se le dio a la festividad, y no el de ninguna deidad. “De los 400 nombres de dioses celtas conocidos, el que más se menciona es el de BelenusSamagín, que es nombre específico del señor de la muerte, es incierto. No obstante, es posible que fuera la principal deidad druídica”, explican Ankerberg y Weldon.

Las creencias de los druidas afirmaban que, en la noche del 31 de octubre, Samagín convocaba a los muertos para que pasasen “al otro lado”. Es decir, del mundo de los fallecidos, al de los vivos. Sin embargo, estos espíritus podían llegar al “más acá” de dos formas diferentes atendiendo a si habían sido “buenos” o “malos” durante los últimos meses.

Si el dios consideraba que no habían cumplido con sus deberes, hacía que se reencarnasen en animales tras el ocaso. Por el contrario, aquellos que habían obrado acorde a lo que quería la deidad eran libres de visitar a sus familiares con su forma humana y pasar unas horas en sus antiguos hogares antes de regresar al limbo.

Además, la noche del 31 era considerada especialmente esotérica por los druidas. “Creían que el velo existente entre el presente, el pasado y el futuro caía, siendo esta la razón de que se considerase como el momento más propicio para todas las clases de artes mágicas y, en especial, las adivinatorias y de predicción sobre el nuevo año”, completa la experta en su tesis. Era, en definitiva, una jornada mágica en el sentido más literal de la palabra en la que el miedo a los muertos se mezclaba con la esperanza de recordar a un familiar que hubiese dejado este mundo.

Durante las celebraciones, los celtas practicaban varios rituales. Uno de los más básicos era apagar todos los fuegos que hubiese encendidos en las casas con dos objetivos. El primero era evitar que los espíritus errantes (los malvados) entrasen en las viviendas al considerarlas frías. El segundo, simbolizar la llegada de la estación “muerta” y oscura del año.

De esta forma, los diferentes pueblos se quedaban totalmente a oscuras y solo eran iluminados por una cosa: las hogueras gigantescas que los druidas encendían en las colinas. Los druidas o clase sacerdotal celta encendían nuevos fuegos centrales en las colinas como símbolo del renacimiento de la Naturaleza y de la vida durante la noche de Samhain. En estos nuevos fuegos se quemaban principalmente ramas de roble, árbol sagrado para  los celtas, y ofrendas de frutos, animales e incluso seres humanos. Al día siguiente en las cenizas y restos de huesos calcinados los druidas leían el futuro de la comunidad en el nuevo año que comenzaba”, completa la doctora en historia en su obra.


[1] https://www.abc.es/historia/abci-origen-oculto-halloween-ritual-prohibido-druidas-celtas-roma-reprimio-brutalidad-201710272112_noticia.html

288 total views, 3 views today

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here